
CEMENTERIO DE ANIMALES
(Pet Sematary)
Nada ominoso parecía flotar en el ambiente cuando Louis
Creed llegó a la espléndida casa que la universidad
había reservado para él y su familia
-su mujer Rachel, sus dos hijos y el gato Churchill-
cuando se trasladó a Ludlow (Maine): bosques
inmensos, ondulados y suaves prados...
incluso vecinos amables y bien dispuestos.
Nada ominoso y, sin embargo, desde la visita
al pequeño cementerio de animales,
que los niños del lugar cuidaban amorosamente,
algo se introdujo en sus vidas, primero
sutil e impalpablemente, después cada vez
con más fuerza. Lentamente al principio,
vertiginosamente después, la familia Creed
iba a ser arrastrada por un vértigo que iba
a llevarles al otro lado de la frontera
de la razón, a un espacio indefinido entre
la vida y la muerte.