ESCOLLERA


INTRODUCCIÓN


Cuando la presión humana ( por el aumento extraordinario del turismo ) y pesquera ( con artes como el arrastre, que eliminó gran parte de los algares ) era mayor sobre la zona de Tarragona, la escollera del puerto se convirtió en el único refugio para numerosas especies.

Por esta cualidad comenzó también a ser explotada y corría el riesgo de convertirse en una zona prácticamente yerma.

En este contexto se enmarca la solicitud, y posterior concesión, del tramo de escollera que hoy conforma el Parque Subacuático.

La escollera, en la zona del Parque, constituye hoy un refugio para un buen número de especies que, si se les deja seguir su ciclo vital, podrán colonizar las zonas adyacentes, con lo que todos obtendremos beneficios ( estéticos o culinarios, dependiendo de nuestros gustos ).

Vaca serrana. Foto: M. Pontes. M@re Nostrum. El tramo correspondiente al Parque está delimitado en superficie mediante unas señales que advierten de la prohibición de pesca.

Para las personas que acaban de obtener su titulación, para quienes hace algún tiempo que no bucean o para quienes desean observar con detenimiento durante una larga inmersión, la escollera es el lugar más adecuado.



LA INMERSIÓN



Nuestra recomendación es realizar el descenso siguiendo el cabo que nos llevará hasta el fondo ( a -21 m. ) y, si se desea, visitar las barcas de la luz. A continuación ascender un poco ( aproximadamente hasta los -16 m, donde la visibilidad suele ser bastante buena ) y comenzar un recorrido lento en suave zig-zag ascendente a lo largo de toda la extensión de la escollera ( para orientarnos podemos emplear el cabo que baja desde las escaleras y que siempre nos indicará el lugar por el que finalmente ascenderemos ): meros, morenas, castañuelas, sargos, mújoles, salpas, langostas, centollos, etc son especies que habitan este lugar.
Sargo. Foto: M. Pontes. M@re Nostrum. Un buen lugar, a -3 m., para la descompresión. Foto: J.A. Pradillo Al llegar a la cota de -7 metros es conveniente dirigirnos hacia la derecha ( mirando hacia las rocas ) hasta encontrar el ancla; una visita y a continuar nuestro recorrido mientras el cuerpo aguante y nos quede aire, ya que, en una inmersión normal, habremos ido desprendiéndonos del nitrógeno a medida que ascendíamos con suavidad ( no obstante, consultemos nuestras tablas ).


Próximamente elaboraremos un álbum fotográfico con las especies que podemos ver y algunas de sus principales características; de momento, aquí te presentamos algo de lo mucho que se puede observar.


Actinia. Foto: J.A. Pradillo Corva. Foto: J.A. Pradillo Ermitaño. Foto: J.A. Pradillo Esponjas. Foto: J.A. Pradillo Langosta. Foto: J.A. Pradillo  Sargos y serranos. Foto: J.A. Pradillo
Actinia. Foto: J.A. Pradillo






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