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Enero 1998: Arbutus unedo L.

Árbol previsto para febrero: Pinus sylvestris. Si tienes algun dato interesante de esta especie o de alguna ya publicada, envia un e-mail y procuraremos publicarlo (si quieres que añada tu e-mail indicalo en el mensaje).
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Etimología

Arbutus unedo L. El nombre deriva del latín "arbor" que significa "arbolillo" y de "unus" - "edo", que quieren decir "uno" - "solo", recordando la necesidad de "comer sólo un fruto" por contener alcohol y producir dolor de cabeza. Encontramos denominaciones muy diversas en los distintos idiomas como:

Castellano: madroño, madroñero, madroñera, madroña, madrollo, merodo, albocera, alborocera (Aragón), aborio (Liébana), borto (Burgos y Rioja), albedro o borrachin (Asturias).

Catalán: arboç, arbocer, arbosser (Baleares), arbocera, arbocó, albocer, alborcera, alboix, albrocer, alberçoner, ambrocer, llipoter, llipotet, llicutet, cirerer d'arboç, cirerer de llop, cirerer de pastor.

Euskera: gurrbiz (leña viva, por lo bién que arde), gurrbits, gurrbis, gurrbiski, gurrbitx, gurrpitz, kurrpits, kurrkus, kulubiz, burrbuza, burbiz, kaudan, kandana, ania-mania. Portugués y gallego: medronheiro, ervedo, ervedeiro, hérbedo, érbedo o érvedo, érbedro, erbedeiro, erbedeira, bedreiro o vedreiro.

Italiano: albatro, corbezzolo

Francés: arbousier

Inglés: arbutus, strawberry tree

Alemán: erdbeerbaum

Japonés: ichigonoki

Descripción

Arbusto o arbolillo de uno a cinco metros, máximo 8 m. Tronco de corteza pardo-rojiza, acentuándose este último tono con el tiempo. Esta corteza es muy delgada y se presenta agrietada longitudinalmente, con largas escamas que se van separando con los años.

El conjunto se presenta con copa aovada con ramas gruesas del mismo color i aspecto que el tronco. Las hojas son simples, coriáceas, alternas y persistentes todo el año. Su forma es plana con un margen finamente aserrado o casi entero, recordando a las hojas del laurel

Las flores, blanco-amarillentas, cuelgan en forma de inflorescencias al final de las ramillas. Florece en otoño o a principios de invierno para, en el otoño siguiente, dar sus frutos en forma de cereza que son unas bayas comestibles de unos 2,5 cm de diámetro granulosas en sus superficie, de color rojo oscuro.

Requerimientos estacionales y distribución

Se puede considerar al madroño como indiferente en cuanto al origen del suelo y si bien parece tener cierta preferencia por los suelos ácidos, lo encontramos en pH no muy alejados del neutro tanto en suelos ácidos como en básicos. Prefiere suelos sueltos, profundos y frescos, dando una sombra densa y proporcionado al suelo una cubierta rica en elementos nutritivos. Se presenta como indicador de suelos que aun no han perdido su fertilidad.

El madroño llega en las latitudes más al sur a los 1.200 m de altitud pero manteniéndose lejos de zonas con contrastes térmicos acusados o con heladas fuertes, principalmente si son tempranas. Busca áreas con precipitaciones superiores a los 600 mm y prefiere los climas húmedos o subhúmedos, si bien lo encontramos en climas subáridos cuando recibe aportaciones ambientales y/o edáficas.

Su distribución es marcadamente mediterránea, si bien penetra hacia el Atlántico y se da hasta en la parte meridional de Irlanda. En periodos interglaciares llegó a Centro-Europa y aún existen relictos en Suiza. Existen citas polínicas desde el Oligoceno siendo las primeras de la península del Holoceno temprano.

Estructura y composición de la vegetación

Las peculiares características de la especie le permiten vivir en muy diversos lugares formando parte de otras comunidades, llegando raramente a ser la dominante excepto en formaciones arbustivas tipo máquis en las que aparece acompañada de especies como la coscoja (Quercus coccifera), la argelaga (Calicotome spinosa), el lentisco (Pistacia lentiscus), la cornicabra (Pistacia terebinthus), el aladierno (Phillirea angustifolia), el majuelo (Crataegus monogyna), el durillo (Viburnum tinus), el brezo (Erica arborea y E. angustifolia)... Esta vegetación es la misma que forma el sotobosque de los encinares (excepto los continentales) en la formación Quercetum ilicis galloprovinciale subasociación arbutetosum, en las que la encina se puede sustituir por el alcornoque en los terrenos silícicos.

Las formaciones con madroño aparecen en zonas no muy xéricas o con contrastes térmicos acentuados, en lugares claros y en etapas de sustitución de la vegetación climática en zonas donde esta ha sufrido una fuerte regresión.

Estas especies climácicas en la mayor parte de la península se corresponden con el encinar, si bien en las zonas de distribución del alcornoque como en Cataluña, sur de Portugal y Extremadura hace el mismo papel en los alcornocales claros. En Galicia aparece en bosques claros de quejigo (Quercus faginea), en los que también encontramos melojo (Quercus pyrenaica) y castaño (Castanea sativa). Otras formaciones en que encontramos madroño son los quejigares y los melojares.

Silvicultura

No conozco bosques con aprovechamiento principal de madroño, si bien si he visto con frecuencia como se aprovechaba en zonas donde se mezcla con encina para obtener leñas en un tratamiento como monte bajo aprovechando su facilidad de brotar.

En caso de querer aprovechar estas leñas seria recomendable hacer una selección de brotes en los primeros años, para hacer las cortas con un periodo de rotación de unos 20-25 años como se acostumbra a hacer con la encina.

En los últimos años se ha generalizado el desenraizamiento del madroño en el monte para su uso en jardinería. Para este uso si podría ser interesante hacer una selección de brotes y incluso una poda de formación para conseguir formas de una mejor calidad estética.

Propiedades y usos

El madroño es una especie piroresistente, brotando de raíz después de quemarse aprovechando la reserva alimenticia que le facilita el tocón. Este rebrote tiene gran vigor los 4 ó 5 primeros años, para ralentizarse después. Hemos visto brotes de tocón que al año ya superaban el 1,5 m de altura. Al cortar el madroño presenta la misma capacidad de rebrote si no se arranca el tocón.

La capacidad de rebrote hace que encontremos al madroño como una de les especies dominantes en algunas zonas quemadas con frecuencia o cortadas en exceso.

Madera pesada, dura, homogénea, de grano fino, muy compacta, con albura blanco-amarillenta y duramen rojo carmín. Es una madera de densidad muy alta que por sus características seria apta para ebanistería y tornería al trabajarse bien y admitir un buen pulido.

La leña y el carbón del madroño es incluso mejor que la de la encina siendo muy apreciada. Los frutos que se aprovechan para hacer confitura y para pastelería, también pueden aprovecharse para obtener bebidas alcohólicas por fermentación. Las hojas y la corteza tienen un contenido en taninos de hasta el 36 % (Font Quer, 13ª ed. 1992) por lo que se pueden utilizar como curtiente. Son también astringentes y antisépticas, utilizándose en cocción para combatir diarreas y disenterias.

Finalmente hay que recordar su uso como ornamental, por el que cada vez es mas valorado. Este aspecto queda plenamente justificado en otoño cuando florece y fructifica casi al unísono.

Miscelánea

Dioscorides ya decía en el capítulo 138 de su libro I que el fruto era comido habitualmente en España y que por su contenido alcohólico, se fabricaba con el un vinagre fuerte y rojo.

Laguna decía, según recoge Font Quer, del madroño que "parécese a muchas cortesanas de Roma, las cuales en lo exterior, diréis, que son unas ninfas, según van llenas de mil recamos, empero si las especuláis debajo de aquellas ropas, hallaréis que son verdadero retrato del mal francés. Dígolo porque este fructo, defuera se muestra hermoso en extremo y, comido, hinche de ventosidad el estómago y da gran dolor de cabeza; lo cual fue causa que los latinos le diesen el nombre unedo, amonestando que nadie comiese dél más de uno; aunque Galeno refiere que el fructo de la epimélide se llama también unedo en Italia".

El escudo de Madrid nos muestra un oso y un madroño y parece que este animal apreciaba el fruto de este árbol cuando poblaba esas tierras. Hay quien dice que los osos comían los frutos tanto por el alimento como por ciertas propiedades para mantener el pelaje en buen estado y hay quien dice que lo hacían por su contenido alcohólico.