Consejos prácticos
para ir a la montaña
En la montaña deben
observarse una serie de precauciones para intentar evitar accidentes más
o menos graves. Aún en época estival, deben tenerse muy en
cuenta las condiciones climáticas. Conviene saber:
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A la montaña se debe ir siempre con
el equipo adecuado, según la estación del año, y en
grupos, no en solitario.
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Una anomalía típica en la
montaña es el "golpe de calor", que ocurre cuando se realizan esfuerzos
prolongados a altas temperaturas. La piel seca y caliente, el calor rojizo
o amoratado, la temperatura elevada, y un estado de confusionismo son sus
síntomas. Son más proclives a sufrirlo los ancianos, niños,
obesos y alcohólicos. Aparte, son comunes el resto de trastornos
que produce el sol, como la insolación y el eritema solar.
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En una situación de agotamiento por
el calor, si se continúa el ejercicio físico fuerte se pueden
producir calambres -principalmente en las piernas-, al aumentar la sudoración
en condiciones desfavorables.
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En la ascensión a la montaña
hay que tener presente que a mayor altura, la presión atmosférica
desciende, así como la cantidad de oxígeno, por lo que a
determinadas cotas de altitud, se producen dificultades en la respiración.
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Haya que mantener especial atención
a las picaduras de insectos (tarántulas, arañas, abejas,
avispas, escorpiones, alacranes, etc.), procurando extraer los aguijones,
limpiando posteriormente la zona afectada y aplicando agua fría
o hielo y amoníaco.
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En caso de mordedura de víbora -una de
las que más gravedad puede revestir- lo indicado es poner por encima
de la mordedura un pañuelo, cinturón o cuerda, a modo de
torniquete, y practicar una incisión en forma de cruz sobre cada
uno de los puntos de la picadura. A continuación se puede succionar
para extraer el veneno, escupiéndolo después (el veneno no
es activo por vía digestiva).
Posteriormente, el
traslado al centro sanitario más próximo debe hacerse de
inmediato.
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