Artículos sobre servicios

Diari de Tarragona, 20 de Juliol de 1989 (Pàgina 41)

Cruz Roja, 24 horas velando por la seguridad

     Sábado, son las once de la mañana en el Puesto Central de la Cruz Roja de Vila-Seca i Salou, que está en la playa de llevant donde ya, desde muy temprano, los bañistas empiezan a tumbarse al sol. Este puesto de socorro permanece alerta la 24 horas del día y en él tienen su base los destacamentos de voluntarios de Tierra y Mar de la Cruz Roja de esta población. El destacamento de guardia lo componen ocho personas, aunque siempre suele haber más... No todos son jóvenes voluntarios. En la institución, cualquier persona que quiera ayudar siempre tiene alguna tarea que hacer, trabajo es lo que sobra.
     Desde el centro del Puesto se oye una voz que al principio parece imperiosa. Se va a redactar la lista de los comensales del dia. La voz corresponde a María Escobar, una de las ocho voluntarias de los servicios sociales que colaboran en la cuestión gastronómica.
     Óscar es un voluntario premilitar y lleva una gran escayola en el brazo porque tiene la muñeca y el brazo rotos: "Lo único que puedo hacer es estar en transmisiones y ayudar en alguna cosa"
     Son chicos jóvenes a los que su formación y experiencia ha hecho adquirir mayor responsabilidad. De atender correctamente una llamada telefónica depende la vida de alguien.
     El horario de vigilancia de playas se inicia con la bajada de la embarcación neumática y el lazo de la bandera que indica el estado de la mar.
     Javier y Pep son los patrones de la embarcación Brío, una lancha neumática con quilla semirígida, especial para rescates de "nivel B" (más de 500 metros de la costa) y que puede navegar con mala mar.
     En elPuesto Central espera la mesa en la que el coluntario, cuando come, no sabe si por una llamada le interumpirá indefinidamente lacomida. Todo ello genera una tensión que se acentúa cuando timbra el teléfono. Además, es normal dormir dos o tres horas salteadas por empalmar servicios en una noche. Sin embargo, estas incomodidades se suplen con creces por lo que supone salvar una vida humana.
     LLega la tarde. La arena comienza a vaciarse y a las seis vuelven los retenes de playas de Ponent y de la Pineda. Se sube la lancha neumática al Puesto. Hoy no ha habido nada fuera de lo normal.
     A partir de esta hora, el sonido del teléfono comienza a adquirir tientes de accidente de coche.
     La llamada de socorro es para una mujer embarazada que corre el peligro de perder a su hijo. La ambulancia sale en su busca, cerca de los Siamers. Mientras, el transmisiones trata de verificar la llamada. "A veces, llaman graciosos para enviar ambulancias a sitios donde no ha ocurrido nada". Alguno cuenta su experiencia en rescates, accidentes y salvamentos; esfuerzos desinteresados de los voluntarios. Y encima, a veces, la gente les increpa o se cree que cobran algo por ejecutar sus servicios. Todo lo contrario.
     En la noche de un sábado es frecuente tener que realizar servicios por accidentes automobilísticos. En las transmisiones de los voluntarios se dice que es un "tráfico". Viajar en el interior de una ambulancia en socorro de un herido produce una sensación imborrable. De noche, los rotativos luminosos crean un entorno irreal, y al ritmo de los diferentes sonidos de la sirena se adelanta los demás coches con una sola meta: llegar lo más rápido al hospital. A veces, hay conductores que no dejan paso a las ambulancias; algunos por que no comprenden que mediante la emisora del vehículo te envían, cuando vas de vuelta al puesto, a realizar nuevos servicios.


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