Preinfant: Programa adreçat a millorar experiències prenatals, natals i inicials de les famílies d’alt risc.

 A càrrec de la Sra. Carme Calafat, del Sr. Marcel Cortada i la Sra. Yolanda Olmos, ABS.

Palabras clave: prevención, maltrato infantil, familias en riesgo, detección precoz, drogodependencias, madres jóvenes, acompañamiento y soporte psicosocial. El origen de este programa está en la evidencia, constatada tanto desde la práctica profesional como desde la reflexión teórica, de la necesidad de prevenir el maltrato infantil (entendido en el sentido amplio del término: maltrato prenatal, físico, emocional…) en población toxicómana y/o alcohólica, así como en madres jóvenes menores de 21 años sin soporte familiar.

Descripción  del colectivo ( población diana ):

1. Madres jóvenes, adolescentes y/o primerizas (menores de 21 años), embarazadas o con hijos menores de un año, sin soporte contenedor y que desconocen como atenderlos.

2. Familias que esperan un hijo o que  tienen uno  menor de un año, y que ambos progenitores (madre y padre) o uno de ellos presenta problemática de drogodependencia y/o alcoholismo.

La literatura sobre el maltrato infantil en Cataluña nos indica que entre sus causas juega un papel destacado el “alcoholismo y problemas complementarios” ( 17,8% ) y la “drogadicción” ( 7,6% ). Estos datos nos refuerzan la necesidad de intervenir preventivamente en el colectivo antes indicado. Los programas (norteamericanos y europeos) que han incorporado la figura profesional del visitador sociosanitario a domicilio ponen de manifiesto una menor tasa de maltrato (Garbarino, 1995), y lo atribuyen a la eficacia de la función de control social que ejerce el/la visitador/ra, sobre todo en el caso de madres solteras y jóvenes, así como en familias de pocos recursos sociales.

 

Otros estudios (Kennell et al, 1998) manifiestan la necesidad de que la madre disponga durante el trabajo del parto y durante el parto del soporte físico y emocional de un referente, observando un incremento de la alimentación natural y reducción de la incidencia del retraso en el crecimiento, maltrato, negligencia y abandono de los lactantes.

El objetivo general es el de disminuir y/o eliminar aquellas situaciones de riesgo infantil que se pueden dar a lo largo del embarazo y del primer año de vida del recién nacido en el seno de un contexto familiar con problemáticas de drogodependencia y/o maternidad prematura, con la finalidad de proteger su salud física y mental.

Proponemos un conjunto de acciones preventivas que se desarrollen en las fases prenatal, natal y postnatal, y que lleguen a ser un elemento contenedor y preventivo de la posible aparición de maltrato infantil.

El programa se inicia con la presentación de PREINFANT  a los diferentes servicios que debido a su ámbito de actuación se consideran prioritarios para la detección de embarazos de alto riesgo: centros de tratamiento de drogodependencias, servicios de ginecología, obstetricia y neonatologia de diferentes hospitales, servicios sociales de atención primaria, etc. Esta actuación de tipo informativo, en un primer momento, ha sido una actuación de difusión de información y sensibilización de la problemática de la infancia en riesgo y de sus familias, favoreciendo el debate sobre la necesidad de la detección e intervención precoz y, por tanto, enfatizando la importancia del trabajo preventivo.

La intervención con las familias se inicia cuando la madre embarazada entra en contacto con nuestro programa. Se realiza una entrevista y  se valora la inclusión del caso en el programa y  se establece un plan de trabajo diseñado y de acuerdo a tres momentos:

Fase prenatal

En este período se introduce la figura del  visitador sociosanitario (psicólogo, trabajador social, enfermera…) que se asigna a la familia durante el embarazo y que continuará haciendo visitas a lo largo del primer año de vida del recién nacido. Es una figura profesional que intenta ser lo más accesible posible a la familia para que ésta pueda recorrer a ella en situaciones de crisis y dar respuesta a las preguntas particulares de la familia. Durante el primer contacto se establece el diagnóstico de necesidades biopsicosociales de los padres y se marcan objetivos de trabajo. Suele tratarse de familias con considerables carencias materiales e instrumentales.

Las principales funciones del visitador familiar son: establecer una relación positiva y de soporte con los padres; vincular a todos los miembros ”recuperables” de la familia en los preparativos del nacimiento del recién nacido; instruir a los padres sobre las necesidades de los niño/as; mejorar hábitos de salud de la futura madre; así como acompañar a los padres a los recursos disponibles en la comunidad (servicios sanitarios: ginecología, pediatría; y sociales: asistente social de zona, programas materno-infantil, guarderías, etc)

Las actividades más relevantes llevadas a cabo en este período son:

·        Visitas domiciliarias en las cuales se informa del embarazo, lactancia, ayudas sociales. Fomenta la comprensión sobre lo que significa un niño, sus necesidades y evolución, etc.

·        Acompañamiento a los controles ginecológicos.

·        Preparación del parto: ya sea grupal, utilizando los recursos existentes en el municipio (educación maternal), ya sean individuales, mediante visitas domiciliarias).

·        Realización de pruebas de análisis/ diagnóstico.

·        Valoración continuada a nivel médico, social y psicológico de las necesidades existentes (analíticas, ecografías, medicación, tratamiento de enfermedades infecciosas, tramitaciones de pagas, vivienda, necesidades básicas del recién nacido, judiciales, soporte emocional, trabajar la maternidad, la relación madre-recién nacido, tratamiento de su dependencia….)  

Fase natal

Esta fase contempla las acciones relativas en el momento del parto:

·        Coordinación con el hospital donde tendrá lugar el parto.

·        Acompañamiento al hospital en el momento del parto

·        Soporte y acompañamiento durante el trabajo de parto y parto.

·        Soporte psicosocial durante la estancia en el hospital: el/la visitadora/or da apoyo a la familia y a la parturienta.

·        Organización de la estancia  en el hospital: preparación de lo que tiene que llevarse, información previa sobre el hospital (personal que le atenderá, donde se efectuará el parto)

Fase postnatal

Durante este período se considera relevante la atención in situ de la familia justo los días posteriores de la llegada al hogar. Se establece un seguimiento postnatal durante el primer año de vida del recién nacido.

La periodicidad de las intervenciones del/ de la visitador/a será de una vez por semana hasta la primera mitad del año y después pasarán a ser quincenales. Éstas están sujetas a modificaciones según criterio del visitador/a (en función de las necesidades de la familia, de sus redes de apoyo naturales, las habilidades del rol paternal y maternal, la aparición de factores de riesgo no evaluados al inicio…).

Las acciones a realizar en esta fase se organizan en dos subfases.

a) FASE POSNATAL INICIAL (desde que se da el alta hospitalaria hasta el mes de vida).

·        Acompañamiento en la vuelta a casa, ayudando a resituar la familia a la vida cotidiana y a la adaptación al recién nacido (dar información y orientación para el desarrollo del rol paterno, ayudar en las tareas de atención al recién nacido, etc).

·        Acompañamiento a las visitas pediátricas y ginecológicas.

·        Acompañamiento a servicios específicos de SIDA infantil.

b) FASE POSNATAL TARDIA (de 2meses al año):

·        Visitas domiciliarias

·        Escuelas de padres: grupos de aprendizaje referidos a las dificultades que puedan aparecer en este primer año de vida del recién nacido, promoviendo el intercambio de experiencias y problemas entre los participantes.

·         Acompañamiento a visitas pediátricas y ginecológicas.

A continuación presentamos un resumen de los resultados obtenidos durante el primer año de actuación del programa (1998).

El programa PREINFANT durante el año 1998, recibió 51 demandas de las cuales sólo se puedieron atender 45 (45 primeras visitas). Han habido sólo 7 abandonos, mientras que 8 casos ya se han dado de alta (se trata de casos que entraron pidiendo asesoramiento y acompañamiento para la interrupción del embarazo, casos todos ellos en el que la madre presentaba  un consumo activo de sustancias tóxicas así como VIH+).

El perfil de la usuaria del programa es el de una madre con una media de 26 años (la edad máxima es de 38 años y la mínima es de 14), que ha sido derivada, en su mayoría, por centros de atención de drogodependientes (26 casos). La derivación proveniente de centros hospitalarios ha sido de 14 casos, mientras que 4 provienen de particulares (en estos casos ha funcionado el boca a boca).

 

Estos datos nos confirman una vez más la necesidad de trabajar conjuntamente con los servicios sanitarios con el fin de sensibilizar al personal en la detección de los factores de riesgo no exclusivamente médicos. En la mayoría de casos se trata de hospitales en los cuales los circuitos de derivación y la cantidad de gente atendida dificulta el trabajo de manera rápida y fluida, características a tener en cuenta cuando se trabaja en familias con poca contención y muy recelosas de las ayudas de las instituciones y que fácilmente se desmotivan si no les dan soluciones relativamente “rápidas”.

La mayoría de usuarias al inicio del programa son embarazadas  (la media de semanas de embarazo  en la primera visita es de 25, aunque esta fecha oscila de las 8 semanas a las 38) menores de 25 años, que presentan drogodependencia (en mayor número ellas que no la pareja) y/o no tienen soporte familiar ni de la pareja. El caso de mujeres que ya tienen un hijo menor de un año es más reducido. En estos casos se trata de mujeres drogodependientes y/o alcohólicas. De los 8 casos en los que se solicitó acompañamiento a la interrupción del embarazo, 6 han sido indicados al presentar VIH+ la madre, mientras que los demás suponían un riesgo físico para la madre y el recién nacido.

En los casos en que hay presencia de consumo tóxico remarcamos que la mayor parte están en tratamiento en Programas de Mantenimiento de Metadona (PMM), 16 casos presentan problemáticas de dependencia alcohólica, 6 a cocaína y 4 a las sustancias anfetamínicas (éxtasis).

En términos generales valoramos muy positivamente los resultados obtenidos en este primer año de implementación del Programa PREINFANT.

Algunos puntos a destacar en la valoración y que marcan perspectivas futuras de trabajo son:

·        La constatación de que nuestra tarea preventiva está estrechamente ligada a la función de derivación de los profesionales de los diferentes servicios. Es prioritaria la detención precoz de los embarazos de riesgo para poder actuar y ayudar a las familias. Venimos observando que, en aquellos casos en que la detección y derivación se efectúa a los inicios del embarazo, nuestra intervención es aceptada con más facilidad y la demanda de ayuda es más clara (teniendo en cuenta que durante el embarazo la mujer se siente más frágil y más necesitada de atenciones: es en definitiva un periodo de más vulnerabilidad). Por el contrario,  hay más dificultades para establecer una buena relación de ayuda y confianza en aquellos casos en que la madre ya ha parido (tiene hijos menores de un año). Aquí las defensas son más rígidas, las fantasías sobre la retirada de los hijos aumentan y el sentimiento de que pueden cuidar sin dificultades a sus hijos está muy presente: “si he llegado hasta aquí sola, ahora que ya he dado a luz, no necesito ayuda de nadie, ahora ya soy madre”.

Creemos que con nuestra actuación hemos conseguido:

·        incrementar el nivel de conocimiento y atención de los padres respecto de los hijos,

·        disminuir el grado de conflictividad en el periodo de gestación

·        agilizar las coordinaciones entre recursos socio-sanitarios con el fin de establecer un abordage global de la acción preventiva.