TENDENCIAS Y PROPUESTAS DE ATENCIÓN I EDUCACIÓN DE LA INFANCIA EN LA EUROPA DEL SIGLO XXI
A
càrrec de la
Sra. Purificación Llaquet,
Presidenta de Save the Children.
Europa
está a punto de sufrir importantes cambios
políticos y económicos, especialmente, a causa de factores como la introducción
de la moneda única europea, la
ampliación de la Unión
Europea y el replanteamiento del futuro del Estado
de Bienestar Europeo.
Por
otro lado, continuarán produciéndose cambios sociales y demográficos que
experimentarán los niños y sus familias dentro de la Unión Europea como, por
ejemplo, el envejecimiento de la población y la alteración de las estructuras
familiares. Los próximos 30 años podrían ser testigo de la caída de la
población infantil en un 11 por ciento, mientras que la de los mayores de 60 años
podría aumentar en un 50 por ciento.
Entre
tanto, las diferencias existentes entre ricos y pobres siguen creciendo y el
impacto que tienen éstas sobre los niños se acentúa, particularmente en
muchas zonas de la UE. El 20 por
ciento de los niños y niñas que viven
en la Unión Europea habitan en hogares donde los ingresos
constituyen menos de la mitad de la renta media de su correspondiente país.
Estos
datos se acentúan en los países
europeos del Este, donde
los costes sociales para la transformación económica son muy altos.
¿Cuáles
serán los efectos de los cambios apuntados anteriormente? Mirando al futuro
podemos prever una cantidad de escenarios alternativos, que van desde el
resurgir de Europa como una fuerza viva y poderosa en el mundo al declive económico
y político a largo plazo.
A
pesar de que los niños y niñas se encuentran también en estos escenarios, el
futuro de Europa casi nunca se
examina desde la perspectiva de los menores. Resulta
de vital importancia que
Europa intente desarrollar
políticas de infancia que tomen en cuenta esta realidad e incluyan a los niños
y niñas, de la mejor forma posible, para conseguir estos retos.
En
las últimas décadas se han incrementado enormemente los intentos de establecer
los contenidos de una política de infancia, sobre todo gracias a las
iniciativas de varios Estados miembros
y al trabajo del Consejo de Europa.
Esto
ha sido posible a diversos
factores como los cambios
económicos y sociales que afectan a los niños y niñas en la Europa, el
desarrollo de un proyecto sobre los derechos humanos después de la Segunda
Guerra Mundial y el énfasis creciente en los derechos específicos de la
infancia, especialmente desde la aprobación, en 1989, de la Convención de los
Derechos del Niño de Naciones Unidas, así como una modificación en las
perspectivas sobre los niños y niñas con una nueva sociología de la infancia.
Sin
embargo, la necesidad de una política europea de infancia
específica es , con frecuencia, mal comprendida. Contemplada la familia
como el lugar donde crecen la mayor parte de los niños y niñas, se argumenta
que los temas corcernientes a la infancia se tratan mejor dentro del contexto de
una política familiar. Alternativamente, se sugiere que una política positiva
hacia las mujeres, mejorarán los intereses de los niños.
Y
aunque las familias y las mujeres, en particular, desempeñan el papel central
en la protección de los menores y en la satisfacción de sus necesidades, y que
los intereses de la infancia suelen venir ligados a los de sus padres, sin embargo, las políticas familiares y
las de igualdad de género contemplan un abanico de medidas y no todas reconocen
el interés superior del niño como uno de sus objetivos centrales. Es
igualmente interesante reconocer que la infancia tiene intereses y necesidades
que van más allá de aquellos que pueden satisfacer sus familias. Esto resulta
evidente en cuanto a sus intereses como consumidores o ciudadanos o receptores
de servicios.
Además,
el acercamiento a los datos estadísticos desde la perspectiva de los niños y
niñas más que desde la de la familia modificará obligatoriamente muchas
categorías de análisis ya establecidas si se quiere conocer mejor la situación
de los mismos.
Por
otro lado, existe un número importante de
niños y niñas que viven separados de su familias,
-niños institucionalizados, niños que viven en la calle, emigrantes y
niños refugiados no acompañados-. Sin un objetivo dirigido a una política de
infancia, las necesidades de estos niños y niñas podrían ser olvidadas.
Por
tanto, el propósito de introducir
una política de infancia a nivel europeo entrelazada con los otros pilares -familia,
juventud y políticas de igualdad de sexos- estará en una línea global de
políticas sociales. En algunos puntos los cuatro grupos confluyen, y
algunas de las necesidades de los niños y niñas pueden atenderse cubriendo las
áreas que se superponen. Sin embargo, el análisis previo sugiere que esta
aproximación no es suficiente para proteger todas sus necesidades.
- Desarrollar en el futuro
Tratado de la Unión Europea un
artículo para que la Comunidad pueda
contribuir a la promoción y a la
protección de los derechos y
necesidades de la infancia.
- Incorporar en la
legislación de la Unión Europea
el respeto por los principios y por las normas de la Convención de los Derechos
del Niño de Naciones Unidas.
- Las instituciones
europeas deberían propiciar la discusión dentro de los estados europeos sobre posibles vias de participación de la infancia.
-
Las instituciones europeas deberían implicar a los niños, niñas y jóvenes en los procesos de toma de decisiones a
todos los niveles, utilizando los mecanismos apropiados y suministrando los
recursos adecuados para estas iniciativas.
-
Crear un organismo en la Unión Europea ,
que coordinara todas las políticas
de las distintas Direcciones Generales aplicadas al colectivo de la
infancia
-
Recabar datos sitemáticos y otras informaciones sobre la infancia en
Europa
-
Establecer organismos independientes para vigilar el
cumplimiento de los derechos de la infancia.
-
Analizar el impacto de las políticas macroeconómicas
en la infancia, diseñando procesos de evaluación de los efectos de la pobreza.
- Analizar el porcentaje de los presupuestos dedicados a la infancia, haciendo los aumentos necesarios.