10.- ALTERNATIVAS AL INTERNAMIENTO RESIDENCIAL. LOS ACOJIMIENTOS CUALIFICADOS: LA EXPERIENCIA DE CASTILLA LEÓN.

A càrrec de la Sra. Rocio García Fernández, representant del Servicio de Atención al Menor y la Familia de la Junta de Castilla-León.

I.- EL ACOGIMIENTO FAMILIAR COMO RECURSO DE PROTECCIÓN. II.- ACOGIMIENTOS ESPECIALIZADOS: II-1. - MARCO GENERAL. EVOLUCIÓN DEL ACOGIMIENTO FAMILIAR. II-2. - CARACTERÍSTICAS DE LOS MENORES (DATOS ESTADÍSTICOS) II-3. - PERFIL DE LOS ACOGEDORES. II-4. - ELEMENTOS DIFERENCIADORES DEL MODELO. II-5. - SEGUIMIENTO DE LOS ACOGIMIENTOS. III.- DIFICULTADES EN EL ACOGIMIENTO FAMILIAR. I.- EL ACOGIMIENTO FAMILIAR COMO RECURSO DE PROTECCIÓN DE MENORES.

En el desarrollo de la personalidad de un sujeto, quién llegar a ser y el grado de seguridad y confianza que tiene depende en gran medida de la calidad de los cuidados y los vínculos que se establecieron en la infancia. En los supuestos de maltrato infantil, es una constante en estas personas la baja autoestima y su imagen de no ser valioso ni digno de cariño de alguien.

Para hacer frente a las consecuencias negativas de las situaciones de malos tratos en los niños y atender las necesidades de los que necesitan ser separados de sus familias, los servicios de protección a la infancia deben desplegar una serie de intervenciones sin perder la referencia de la finalidad del mismo que es procurar la integración del niño en grupos naturales de convivencia con unas garantías de seguridad y estabilidad. Esto significa que el sistema de protección de menores no tiene como finalidad retirar al niño de la familia. Cuando un niño ha de ser separado de su familia, el sistema de protección a la infancia funciona de forma distinta según las características de cada situación y de acuerdo a ellas dispondrá de diferentes recursos: · La adopción. · La acogida familiar. · El internamiento en centros.

La toma de decisión sobre el recurso que mejor se adapta y responde en cada caso concreto a las necesidades de los niños maltratados que tienen que ser separados de sus familias es una tarea compleja a la que se enfrentan los profesionales que trabajan en este ámbito. De los resultados de las investigaciones respecto a este tema destacan los méritos de la adopción y el acogimiento al ofrecer al niño un medio familiar frente a la estancia en centros donde es una constante la falta de intimidad y cercanía de los educadores y falta de privacidad. Respecto a las ventajas de un acogimiento familiar frente a un acogimiento residencial cabría señalar:

· La organización de las rutinas diarias orientadas al niño en acogimiento es más flexible que en un centro residencial. · Existe un mayor contacto con la comunidad en su conjunto. · Mayor participación del niño en la toma de decisiones en la dinámica familiar. · Comunicación más cálida. · Se dan mayor número de contactos espontáneos · Los niños aprenden a valorar más el clima social. · Los niños llegan a valorar más a los acogedores y les ven como fuente de apoyo. · Los niños desarrollan una mayor habilidad en sus relaciones sociales.

Por otro lado, las ventajas de un acogimiento residencial serían: · Es una mejor opción para casos en los que existan problemas emocionales. · Casos de urgencia. · Puede ser la elección que prefiera un adolescente.

No obstante no hay que olvidar por un lado que el acogimiento familiar no es final deseado en los resultados de la intervención de sistema de protección a la infancia debido, por un lado, a que lo que caracteriza al acogimiento familiar es la PROVISIONALIDAD de esta medida y por otro, a algunos aspectos inherentes a la propia idiosincrasia del acogimiento familiar:

· No establece relaciones paterno filiales, es una relación tutelar establecida por la Entidad Pública. · Los sentimientos de inseguridad y ansiedad que al niño acogido le genera la estancia en otra familia sin integrarse definitivamente en ella. No proporciona seguridad y estabilidad a largo plazo. · En algunos casos puede llevar al niño a un conflicto de lealtades entre la familia acogedora y su propia familia. · El acogimiento familiar puede interferir en las relaciones con la familia biológica. · Existe siempre el riesgo de que se produzca una interrupción con todo lo que esto puede generar en el menor. · Las tareas que el acogimiento familiar exige a los profesionales son amplias y complejas: trabajo con los niños, con los padres, selección de familias, apoyo en el acogimiento familiar. Esto exige que se desarrolle de una forma cuidadosa y que sólo así se podrá garantizar en parte el beneficio de la experiencia para el niño.

Todo lo expuesto viene a poner de manifiesto la complejidad técnica de la acogida y el peligro de que se pueda llegar a convertir en una forma más de maltrato, en este caso institucional si no se utiliza adecuadamente. Estas cuestiones son las que nos llevan a desarrollar el Programa de Acogimiento Familiar en nuestra CC.AA., tratando de cuidar cada momento del mismo desde el proceso de valoración y selección de familias hasta el acoplamiento e integración del niño en la familia acogedora.

I-2. - CRITERIOS DETERMINANTES PARA QUE UN NIÑO SEA SUSCEPTIBLE DE SER ACOGIDO.

En el proceso de valoración del recurso más adecuado ante una situación de desprotección infantil hay que considerar una serie de criterios que nos ayudan a clarificar la oportunidad de esta medida. Estos criterios son:

· Niños para los que el acogimiento familiar es un recurso apropiado:

Niños con menos de 5 años de edad y para todos los niños de edad intermedia que no presenten ningún tipo de problemas que requieran una atención especializada. Niños que ya han recibido un tratamiento a sus problemas emocionales. Niños que ya se encontraban en acogimiento familiar antes de la etapa adolescente. Niños que aún siendo adolescentes no han alcanzado el nivel en el desarrollo de su personalidad que les corresponde. Niños que, a pesar de ser incapaces de adaptarse a un estilo de vida familiar normalizado, la experiencia de la vida en familia en el acogimiento familiar pueda beneficiarles con la atención a sus necesidades: Niños en edad escolar con trastornos de tipo diverso; niños con deficiencias o trastornos emocionales que han salido de un tratamiento residencia y que pueden vivir en una familia con ayuda especial; niños que requieren una atención física y médica especializada para los que su atención en una familia especializada le cubre sus necesidades especiales.

· Niños para los que el acogimiento familiar no es un recurso apropiado:

Adolescentes que están intentando emanciparse de los vínculos con su familia. Niños cuyos problemas emocionales son tan graves o cuya vinculación con su familia natural es tal que le impiden adaptarse y responder adecuadamente a "otros padres". Niños que requieran un ambiente muy estructurado con un trabajo individual o tratamiento psiquiátrico dado sus graves problemas de conducta. Niños con retraso mental u otros trastornos evolutivos que hacen necesario que vivan en un ambiente educativo diseñado para su atención especial. Niños cuyos padres no aceptan la relación del niño con la familia acogedora y su actitud pudiera interferir en el buen desarrollo del acogimiento.

I-3. - Tendencias actuales del acogimiento familiar.

El acogimiento familiar como recurso dentro del sistema de protección de menores está sufriendo unas variaciones en su globalidad que viene marcado principalmente por:

· Ya no se considera al acogedor como un cliente del sistema, sino como un colaborador del mismo, puesto que presta un servicio al menor y a su familia. · El acogimiento ya nos se contempla como alternativa que sustituye a la familia biológica del niño sino que es complementaria de la misma. El acogimiento familiar es entendido como una medida temporal y no como una medida de carácter indefinido. · El acogimiento familiar está orientado hacia unos objetivos claros y planificados. Sirve para conseguir un fin. · Se diversifican las formas de acogimiento familiar: en función del tiempo, si es remunerado o no, especializado, tiempo parcial o completo... · También se ha producido una diversificación del tipo de niños al igual que de acogedores. · Las familias acogedoras deben ser especializadas, necesitan una formación específica ya que atender a un niño acogido no es lo mismo que a un hijo biológico. · Las familias necesitan apoyo no sólo a nivel individual sino también como grupo.

De acuerdo con esto se nos plantean una serie de retos en el Acogimiento Familiar: · Debe ser considerado como la primera opción en todos los casos de separación. · Hay que clarificar los roles y la participación de los acogedores en el acogimiento familiar. · Conseguir que las familias acogedoras se mantengan en el programa. · Protección tras la mayoría de edad.

II.- ACOGIMIENTOS FAMILIARES ESPECIALIZADOS.

II-1. - Marco general.

El modelo de Acogimientos Familiares Especializados se inserta en un marco más amplio de metodología de intervención de menores en nuestra Comunidad Autónoma. El criterio de partida fija el fundamento de la acción protectora en una finalidad general que supone garantizar la integración del menor en sus grupos naturales de convivencia, potenciándolos, para que puedan funcionar como contextos educativos adecuados. (Sus padres biológicos, su familia extensa, una nueva familia, o su autonomía personal y madurez como adulto.)

En esta línea, para cada menor se elabora un Plan de Caso en el que se desarrolle alguno de los siguientes Programas: · Preservación, evitar la separación del menor de su entorno familiar. · Separación Provisional y Reunificación, separar provisionalmente al menor de su familia y establecer las condiciones para posibilitar su retorno. · Separación Definitiva y Acoplamiento a una nueva familia, separar definitivamente al menor de su familia y promover su integración en un entorno convivencial alternativo y estable. · Emancipación, establecer las condiciones para que un menor protegido sea capaz de desarrollar una vida adulta independiente.

Las Medidas para llevar a cabo los Programas son las siguientes: Tutela, Apoyo familiar (técnico y/o económico), Acogimiento Familiar: preadoptivo y no preadoptivo (con familia extensa ó familia ajena), Acogimiento Residencial y Adopción.

El Servicio de Acogimiento familiar:

Este recurso proporciona al menor una atención familiar sustitutoria o complementaria, durante un tiempo determinado, cuando su propia familia no puede atenderle y cuando la adopción no es posible o deseable. Requiere necesariamente un trabajo social con el niño, los padres biológicos y la familia acogedora.

En la clasificación de los acogimientos, podemos diferenciar: · Según el tipo de atención: Normalizados y Profesionalizados (de emergencia y terapéuticos rehabilitadores) · Según la duración: de corto, medio, largo plazo, y permanentes. · Según el tiempo de dedicación; a tiempo parcial ó a tiempo completo.

Desde 1.989 la Consejería de Sanidad y Bienestar Social consideró que la Entidad Cruz Roja de Castilla y León era la Institución idónea para contribuir al desarrollo de parte de este programa social, siendo desde entonces continua la colaboración y viéndose ratificada con la firma de un nuevo Convenio en junio de 1.997 entre la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León y la Asamblea Castellano-Leonesa de Cruz Roja Española.

De acuerdo a este Convenio existe una distribución de funciones entre las Secciones de Protección a la Infancia de las Gerencias Territoriales de Servicios Sociales, y Cruz Roja. Cabe destacar como funciones de Cruz Roja tras la firma de este Convenio las siguientes: · Informar y sensibilizar a la población en general del contenido del Acogimiento Familiar. · Captación de posibles familias de acogida, especialmente par niños con características especiales por condiciones psico-físicas. · Formación de las Familias Acogedoras y de los voluntarios colaboradores del Programa. · Estudio y propuesta de Familias Acogedoras. · Apoyo y seguimiento de los Acogimientos Familiares efectuados, de acuerdo al programa establecido para cada caso por la Gerencia Territorial.

En el Convenio se han establecido indicadores de evaluación que permiten un seguimiento objetivo del programa y una revisión permanente de metas. En la evaluación realizada en los últimos años se ha constatado que se están logrando cumplir los objetivos y superarlos en previsiones, aumentando todos los años progresivamente los acogimientos con familia ajena, situándose en 1.997 en un número de 179, alcanzándose la cifra de 200 en 1.998. No obstante, y dentro de ese ánimo de mejora continua, se crearon dentro del Convenio firmado por ambas Entidades dos tipos de Comisiones de Seguimiento, una Regional y otra por provincias, así como un Equipo Técnico Regional.

Evolución del Acogimiento Familiar.

El programa se ha caracterizado por un aumento lento pero progresivo de los acogimientos. Para nosotros siempre fue muy importante que desde el primer momento el programa tuviera éxito, que las familias se encontrasen a gusto y con apoyos, que los propios profesionales valorasen positivamente la experiencia. De esta manera podríamos garantizar que el programa no tuviera marcha atrás. Eso es difícil de conseguir si desde un principio nos planteamos metas muy ambiciosas sin los recursos necesarios. Hay que tener en cuenta que nosotros mismos tenemos resistencias a la implantación de este tipo de programas.

En un primer momento nos planteábamos si el acogimiento familiar no sería un invento de origen extranjero pero que no calaría en nuestra sociedad, nos preguntábamos si habría familias que quisieran dar voluntariamente a sus hijos para que fueran atendidos por otras personas, dudábamos si encontraríamos familias acogedoras para atender niños con necesidades tan especiales que además necesitan estar en contacto con sus propias familias, éramos y somos conscientes de que el trabajo técnico con un acogimiento familiar resulta mucho más complejo para los profesionales y tienen que dedicarle más tiempo que si se tratase de un acogimiento residencial, tiempo que no siempre está disponible cuando se tiene una importante carga de trabajo y se tienen que atender otros muchos casos. Por otra parte, no todos los sectores que trabajan en el campo de protección a la infancia eran partidarios de la implantación del acogimiento familiar y sabíamos que se observaría con especial cuidado cualquier fracaso que se pudiera cometer o cualquier acogimiento en el que se cometieran errores. Hoy sabemos que gran parte de nuestros miedos estaban infundados y las amenazas que tenía el proyecto se han difuminado, siendo la mejor prueba de ello los datos de evolución del acogimiento en los últimos años.

Algo que caracteriza al acogimiento en nuestra Comunidad es el alto número de niños con necesidades especiales (35% de los acogimientos en familia ajena) que se están beneficiando de él. Quizás en un primer momento fue utilizado para la atención de aquellos niños para los que no había fácil encaje en los dispositivos residenciales. Esta proporción ha disminuido en los últimos años a medida que se ha ido considerando el acogimiento familiar como una medida útil para todo tipo de niños y no solo para aquéllos que presentan más problemas. Y en esto sí que hemos podido correr un riesgo, ya que lo habitual es que las familias acogedoras, a medida que van teniendo experiencia en distintos tipos de acogimiento, van sintiéndose más capaces de hacer frente a mayores dificultades, por eso es más recomendable que se empiece por acogimientos más sencillos. Aunque también hemos de reconocer que precisamente porque el acogimiento familiar ha demostrado poder hacer frente a acogimientos muy complicados, en este momento ya es incuestionable y ha facilitado su generalización a otro tipo de casos que con carácter habitual se derivan a centros residenciales no especializados.

II-2. - Características de los menores (Datos estadísticos)

En Castilla y León los niños acogidos presentan distintos tipos de problemática, destacando las discapacidades psíquicas, los problemas de conducta y de aprendizaje. La mayor parte de los acogimientos se realizan con niños mayores de 6 años, ya que precisamente son los niños mayores, especialmente los adolescentes, los que suelen presentar más problemas de ajuste social y por lo tanto dificultades en la convivencia en grupo. Esto nos ha llevado a que un número importante de acogedores se hayan especializado en la atención a este tipo de muchachos. Probablemente todavía nos falte más decisión en el acogimiento de niños pequeños cuyo encaje tenemos garantizado en los centros de acogida, pero no debemos olvidar que es precisamente este grupo el más vulnerable y al que más pueden perjudicar atenciones prolongadas en grupo, al no facilitar este tipo de contextos relaciones afectivas estables, permanentes y predecibles. Por este motivo, uno de los objetivos importantes con los que estamos trabajando en este momento es reducir al máximo el tiempo de estancia de los niños menores de cinco años en centros, poniendo como límite un año, debiéndose buscar alternativas como es el acogimiento familiar.

Otro aspecto que hay que resaltar es el importante número de acogimientos en los que los padres han consentido dicho acogimiento, y por lo tanto se ha podido realizar administrativamente, sin necesidad de recurrir al Juzgado (el 74% en 1.998). Hace años nos parecía imposible que las familias biológicas permitiesen esto. Algunos profesionales pensaban que el acogimiento familiar sólo podría ser posible cuando fuese judicial. Los datos nos demuestran que sí es posible y en un número muy alto. También ha podido influir en estas cifras que los niños fuesen problemáticos y que por lo tanto las familias aceptasen fácilmente cualquier alternativa que se les ofreciese, pero cada vez vemos con más frecuencia que los padres son capaces de entender que una manera de atender adecuadamente a sus hijos permitiendo que sea atendido en un ambiente familiar, pero para ello es necesario que confíen en los técnicos y en el sistema, que dispongan de una información, que se les permita colaborar en el proceso de toma de decisiones y que se les garantice el contacto con sus hijos. Poco a poco, a través de la experiencia y de los programas de sensibilización, las familias van aprendiendo que el acogimiento familiar no es una adopción y que no se pretende quitarles a su hijo. Este miedo que teníamos a que el acogimiento familiar no fuese aceptado por las familias motivó que se crease un grupo de trabajo para elaborar estrategias dirigidas a los padres biológicos. Este es uno de los aspectos más problemáticos y difíciles del acogimiento familiar.

Del trabajo de este grupo se obtuvieron unas conclusiones a partir de las cuales se elaboró una GUÍA DE INTERVENCIÓN CON LAS FAMILIAS QUE TIENEN A SU HIJO EN ACOGIMIENTO FAMILIAR. El objetivo de esta Guía es continuar en este proceso de optimización de los diferentes programas, ofreciendo unas reflexiones y orientaciones que permitan una mejora en la intervención con aquéllas familias que tienen que dejar a su hijo en un acogimiento familiar con previsión de retorno. La intervención con la familia del niño acogido con previsión de retorno supone un proceso en el que podemos establecer unas fases con unos objetivos y estrategias de trabajo concretas en cada una de ellas.

· Fase Inicial

Comprende el conjunto de objetivos y estrategias desde el momento de la búsqueda del consentimiento por parte de la familia del niño, hasta la elaboración del plan de intervención con la misma.

Objetivos de la familia

Que la familia sea capaz de: Disminuir el nivel de desconfianza y aceptar el acogimiento familiar. Conocer las características del acogimiento. Conocer las funciones del Técnico: Posibilidades y limitaciones. Establecer y respetar los acuerdos. Aceptar la relación de ayuda y mantener una relación de confianza con el Técnico.

Estrategias y tareas de los técnicos

Desde los primeros contactos en la fase de detección del caso y posteriormente, la actitud del profesional debe ser una actitud de búsqueda de acuerdos y de participación, pero cuando se prevé la realización de un programa de separación provisional y reunificación por medio del acogimiento familiar es preciso plantearse en primer lugar la forma de lograr la aceptación de esta medida por parte de la familia del niño.

El consentimiento voluntario y la participación de los padres son unos presupuestos muy importantes para el buen desarrollo de un acogimiento familiar, para ello las estrategias irán encaminadas a disminuir la desconfianza de las familias hacia los técnicos y de esta forma obtener su consentimiento y posterior participación.

En esta primera fase del proceso las estrategias que se pueden utilizar con las familias son: · Ayudarles a comprender su situación y facilitarles un espacio para el desahogo de sus dificultades, temores y deseos. · Presentarles el acogimiento como una ayuda a toda la familia y no solo al menor. · Atender sus necesidades y los sentimientos que puedan tener en torno a la separación del niño. · Situarlos en la posición del niño para que puedan valorar las ventajas que puede representarle: mayor atención, con unas pocas personas, con otros niños con los que compartir... · Hacerles entender que el acogimiento es un recurso normalizado, no es una medida sustitutiva sino complementaria y que la familia del niño sigue manteniendo el control de la situación. · Explicarles las diferencias entre la adopción y el acogimiento. Que comprendan que el acogimiento prevé el retorno del niño y que ellos siguen manteniendo sus derechos y deberes. · Ofrecer el máximo nivel de participación posible en todos los aspectos del acogimiento: - Participar en los pactos. - Elección de las características de la familia de acogida - Determinación de las visitas, lugares, días. · Ofrecer el máximo de información posible sobre: - Características de la familia de acogida: edad, estructura familiar, edades de los hijos, características de la vivienda, escuelas, aficiones, experiencia en acogimiento, domicilio (cercano o lejano) disponibilidad para los contactos... - Características del acogimiento: tipo, duración, contactos y visitas, deberes y derechos... · Buscar la implicación de otros profesionales, familiares o personas de su confianza para que puedan colaborar en este proceso de búsqueda de consentimiento. · Se les puede indicar las experiencias de acogimiento que puedan haber tenido algunos vecinos, amigos o familiares.

En la fase de preparación del acoplamiento, además de las informaciones anteriores se tiene que explicar que: · Es preciso funcionar todos con las mismas orientaciones educativas. · Se tienen que mantener las nuevas pautas educativas: horario, alimentación. · Se les tiene que reforzar que su colaboración es estrictamente necesaria para la solución del problema · Negociar el plan de acoplamiento. · Situarles ante posibles conflictos que puedan surgir en un primer momento, y comprobar qué solución le darían al caso, por ejemplo la fuga del niño de la casa de la familia. · Indicarles que la familia de acogida necesita tener su intimidad y ser respetada, por lo que las visitas, contactos, llamadas telefónicas... se tienen que realizar dentro del plan de acuerdos establecidos. · Remarcarles la figura del Técnico como mediador y la posibilidad de que después de un primer mes de prueba se podrá estudiar el acogimiento y tomar las oportunas decisiones. · Facilitarles la ayuda en la resolución de los problemas inmediatos, por medio de ayudas económicas o la realizan de algunas gestiones (salud, trabajo...) por parte del técnico, facilitan la confianza entre las partes.

· Fase intermedia

Esta fase comprende el conjunto de objetivos y estrategias que engloba la elaboración y posterior implementación y desarrollo del plan de intervención con la familia.

Objetivos de la familia

Que la familia sea capaz de: · Optimizar las situaciones de riesgo - Aprender nuevas formas de canalizar sus conflictos. - Favorecer su autoestima - Conocer y utilizar los recursos sociales de su entorno · Mejorar su capacidad parental - Potenciar la comunicación y la relación con el niño/a por medio de los contactos y las visitas. - Adquirir unas pautas de crianza. - Revalorizar las figuras paternas, facilitando una actitud de respeto en el niño. · Mantener el vínculo afectivo con el menor por medio de las visitas o contactos. · Comprender la necesidad de mantener contactos con el menor. · Conocer la familia acogedora. · Valorar el esfuerzo que realiza el niño/a y la familia de acogida. · Potenciar la comunicación y la relación.

Estrategias y tareas de los Técnicos

La intervención en estas situaciones de riesgo y en la mejora de la capacidad parental es una intervención conjunta con todos los recursos que se puede disponer en el entorno. El coordinador de caso entre sus funciones tiene las de coordinar e integrar las actuaciones de los recursos y servicios puestos en marcha.

Dentro de estos recursos, en Castilla y León existen los Programas de Intervención Familiar. Estos programas tienen como objetivo primordial conseguir los cambios de las condiciones de la familia de origen del niño en un grado tal que permita la reunificación de éste con su propia familia.

El Programa de apoyo a familias para la prevención de la marginación de los menores en riesgo de maltrato nació como una experiencia piloto implantado por la Consejería de Sanidad y Bienestar Social de la Junta de Castilla y León. Se inició en 1.990 a partir de la colaboración entre la Comunidad Autónoma de Castilla y León y tres Corporaciones Locales (Diputación de Palencia, Diputación de Segovia y Ayuntamiento de Valladolid) ejecutando estos últimos dichos programas de carácter experimental.

En el primer plan Regional de Infancia, Juventud y Familia (1.990) se recoge el Programa de Ayuda a la Familia como medida prioritaria en protección de menores. El fortalecimiento de la capacidad de la familia para atender a sus hijos, aparece como fundamental para facilitar la desinstitucionalización y la integración familiar.

Desde 1.991 el Ministerio de Asuntos Sociales, partiendo de los primeros criterios y necesidades colabora en la financiación de dichos Programas experimentales. Posteriormente se ha ido ampliando el Programa desarrollándose en otras provincias de la Comunidad a través de Convenios o subvenciones con la Junta de Castilla y León: en la capital de Burgos con Cáritas Diocesana desde 1.992, en la provincia de Avila a través del Ayuntamiento y Diputación de Avila desde 1.994, y en la capital de Zamora con Cáritas Diocesana desde este mismo año.

En 1.995 por encargo de la Consejería de Sanidad y Bienestar Social se lleva a cabo una evaluación del Programa de Apoyo a la Familia que venía desarrollándose en esos 5 años para comprobar la utilidad y viabilidad de este Programa, considerándole positiva la valoración general de los resultados obtenidos con el conjunto de las familias y coincidente con lo que se considera habitual en los Programas de apoyo familiar, tanto en el ámbito nacional como internacional. Aproximadamente la mitad de los casos tratados han experimentado una mejoría general de su situación al haberse alcanzado de manera total o parcial los objetivos planteados.

En ese mismo año (1.995) se aprueba y entra en vigor el II Plan Regional de Protección y Atención a Menores que sigue priorizante tanto en los programas de prevención como en los de Protección y Apoyo a la Familia, planteándose como uno de sus objetivos el generalizar a toda la comunidad Autónoma, la implantación de este programa. En la actualidad se siguen desarrollando los programas anteriormente citados y además se han implicado la mayoría de las Entidades Locales de nuestra Comunidad contando en estos momentos con ventitres equipos de Intervención Familiar.

Las visitas ayudan a todos a juzgar con más realismo los aspectos problemáticos y la evolución de los mismos, a mantener la relación y la vinculación. Las visitas son espacios que también pueden ser de gran ayuda para los técnicos para ir adaptando el proceso del acogimiento a las necesidades que van surgiendo. Es muy importante que los padres se hayan sentido partícipes en la elaboración de los planes de visita.

Algunas estrategias que pueden ser útiles en esta fase son:

- Promover la toma de conciencia de la situación, realizando una valoración crítica de la misma y buscando conjuntamente las posibles soluciones a los conflictos planteados. · Desarrollar una visión más positiva de sí mismos, remarcando los cambios de su propia imagen, sus avances y sus potencialidades. · Desarrollar habilidades de resolución de problemas. · Facilitar un conocimiento de los recursos sociales de su entorno para que los puedan utilizar para la resolución de sus conflictos. · Utilizar algunas de las habilidades que facilitan la relación de ayuda, como la empatía, el respeto y la confianza. · Facilitar la reflexión sobre formas de comunicación y relación que puedan tener las familias con el niño: aprender a escuchar y dialogar, a aumentar sus niveles de contacto afectivos, etc. · Promover pautas de crianza: establecimiento de normas básicas de salud y convivencia, participación y responsabilidad de todos los miembros, distribución de roles, etc. · Facilitar a las familias participación en la elaboración y seguimiento del plan de visitas. · Hacer comprender a los padres la necesidad del mantenimiento de una vinculación afectiva. · Valorar el esfuerzo que hacen las familias en el mantenimiento de los contactos e intentar potenciar la comunicación y la relación. · Llevar a cabo un seguimiento de las visitas porque también pueden ocasionar conflictos cuando: - Existe una intrusión demasiado excesiva de la familia del niño. - No habían participado todas las partes en la elaboración de los acuerdos. - Existen discrepancias en las normas educativas. - No se cumplen los acuerdos por alguna de las partes. · Reforzar las "excepciones". Las excepciones son aquellos períodos en que el problema esperado no se dan. Por ejemplo, cuando una pareja discute continuamente o se pelea, tiene períodos en que esto no ocurre y que pueden dialogar. A partir del análisis de las excepciones se puede desarrollar unas actitudes hacia el cambio de comportamiento. · Utilizar las "cuestiones milagro". Estas cuestiones se refieren a que la familia no haga caso por un momento a sus problemas actuales, e imagine cómo serían sus vidas en un futuro mejor. Dejar a la familia imaginar que ha sucedido un milagro y que su problema se ha solucionado tiene un impacto psicológico poderoso.

Estas cuestiones pueden ayudar a la familia a reflexionar y buscar soluciones a conflictos.

Fase final

Contempla el conjunto de objetivos y estrategias desde la preparación más intensa del retorno hasta el apoyo posterior una vez que el niño ha vuelto a su hogar. El retorno conforma la última fase del programa de acogimiento con previsión de retorno. Si bien en esta fase se trabajan los aspectos más específicos del retorno, la preparación del retorno realmente se inicia desde el primer día en que el menor es separado de su familia. Todas las intervenciones con el niño, su familia y la familia de acogida intentan facilitar este retorno.

Se planifica desde el primer día, para que las familias se sientan implicadas y vean que el retorno del menor está íntimamente asociado con la resolución de su situación conflictiva. En el fondo lo que queremos es que la familia del niño en ningún momento pierda su protagonismo de responsablidad ante el caso y que vea que la situación del acogimiento es una medida provisional.

Objetivos de la familia

Que la familia sea capaz de: - Promover el retorno del niño. - Comprender la importancia del retorno. - Participar en los planes de retorno. - Desarrollar el proceso de adaptación postacogimiento.

Estrategias de intervención

La familia del niño necesita estar preparada para asumir y facilitar el retorno de su hijo al hogar. Por medio de las entrevistas y creando un clima de naturalidad, apoyo y confianza, los Técnicos tienen que:

· Aumentar el nivel de comprensión de la situación futura. · Promover la participación en los planes de retorno. · Promover la elaboración del plan de retorno con todos los participantes. · Adecuar el plan de visitas al momento actual, aumentando el nivel de visitas y contactos. · Valorar lo que ellos han hecho para superar sus problemas. · Comentar la labor del menor y la familia de acogida. · Comentar la forma de preparar el retorno y los cambios en la dinámica familiar.

Con esta preparación la familia natural puede colaborar con el retorno del menor manifestando deseos de tenerlo; Recibiéndole con cariño, aumentando el nivel de visitas, explicando por qué ha ido en acogimiento y que esta situación ha cambiado y por último, asumiendo las normas adquiridas en el acogimiento familiar para que el menor las introyecte definitivamente.

La ayuda a las familias debe continuar durante cierto tiempo después del retorno del niño a su hogar, ya que es un período sensible que necesita un proceso de adaptación y acomodación a las nuevas circunstancias. Si todas las partes colaboran en el retorno del menor se terminará de una forma satisfactoria las diferentes fases que componen el proceso del acogimiento familiar.

Continuando con los datos relativos a los Acogimientos Familiares en Castilla y León habría que destacar algunos datos relevantes, como es el porcentaje de niños en acogimiento permanente (casi un 50%) cifra que ha ido aumentando en los últimos años. Ciertamente, sabemos que un número importante de niños no podrán regresar con sus padres y para los que tampoco es posible la adopción. Sin duda este grupo de niños pueden beneficiarse en último extremo de una vida en familia aunque no con vínculos legales de la misma naturaleza que los paterno-filiales. Este alto número de acogimientos está en parte justificado por las propias características y dificultades de los niños acogidos.

También hay que resaltar la importancia de que desde el primer momento se sepa cual es la finalidad del acogimiento, es decir, cuál es el plan de integración definitiva del niño, ya que el esfuerzo de todos (Técnicos, acogedores y familia biológica en su caso) debe ir dirigido a la consecución del plan. El acogimiento familiar siempre es útil, independientemente de la finalidad integradora.

II-3. - Perfil de los Acogedores

El acogedor se caracteriza porque rompe el esquema típico de familia convencional, son esencialmente personas jóvenes (entre 25 y 40 años) que viven solos, o en pareja y sin hijos propios. Hay varios profesionales de la psicología, la educación y la animación en tiempo libre. Todos ellos podemos decir que conforman una figura específica en este modelo de "acogedores/as-educadores/as".

Las familias acogedoras deben ser seleccionadas en función de que tengan características personales apropiadas para proporcionar atención continua al niño y responder a sus necesidades. Es importante considerar el que sepan establecer buenas relaciones con los demás y contar así con su disposición a colaborar con el Servicio de Acogimiento.

Se considera que los padres acogedores deben ser personas:

A. Que sean capaces de atender a otros y de responder adecuadamente a sus necesidades. B. Que estén satisfechos siendo padres, en el caso de que lo sean. C. Que sean capaces de dar afecto y cuidado a niños sin esperar nada a cambio. D. Que muestren flexibilidad en sus expectativas, actitudes y conductas, con relación a la edad, necesidades y problemas del niño, así como habilidad para utilizar ayuda cuando sea necesario atender problemas de la vida familiar. E. Que sean capaces de aceptar las relaciones del niño con sus padres y con el Servicio. F. Que tengan relaciones sociales que funcionen satisfactoriamente y de forma estable, sin importantes problemas en su identificación sexual o en su autocontrol. G. Que sean capaces de mantener relaciones significativas positivas con miembros de su propia familia y con personas fuera de su familia. H. Que sean emocionalmente estables y capaces de funcionar adecuadamente con relación a las responsabilidades familiares y empleo, tanto actualmente como en su historia familiar. I. Que tengan características, valores y normas éticas que contribuyan al bienestar del niño.

II - 4. - Elementos diferenciadores del modelo

El Acogimiento profesional cuenta con el respaldo de cuatro elementos esenciales para la eficacia del Programa:

1. Apoyo terapéutico especializado; Pretende ser una ayuda en la atención integral a los menores que presentan problemas de comportamiento y un recurso que contribuya a garantizar la disminución de los factores de riesgo de marginación y a procurar estrategias que favorezcan la integración social de los menores en desventaja.

Los acogedores son asesorados entre otras cosas, en el abordaje de situaciones conflictivas, comunicación centrada en la solución de problemas y técnicas no violentas de enfrentamiento a las situaciones de crisis.

2. Formación continuada: Los acogedores tienen el respaldo formativo a través de cursos teórico-prácticos en los que se les da pautas sobre el análisis experimental del comportamiento bajo un modelo interconductual con el que se pretende que sean expertos en el análisis de las variables tanto disposicionales como funcionales que puedan estar influyendo en el comportamiento del menor.

Estructura de la formación: la formación de las familias acogedoras se lleva a cabo en:

PROGRAMA PARA LA FORMACIÓN DE FAMILIAS ACOGEDORAS.

Características: · Se realiza previo al acogimiento familiar y con carácter obligatorio ("Caja Rojas"). · La responsabilidad de llevarlo a cabo son los coordinadores del Programa en Cruz Roja. · Se realiza cuando ya están valorados, y también puede llevar a la autoexclusión. Objetivos: · Invitar a los acogedores a considerar si quieren asumir el reto de hacerse responsables del hijo de otro. · Acercamiento a lo que es el acogimiento familiar. · Acercamiento a los niños que van en acogimiento familiar: Su historia, características. · Ayudarles a prepararles a ser receptivos a los sentimientos que les va a generar el acogimiento familiar y a los del niño, y de la familia biológica de éste. Sesiones: son secuenciales con relación al proceso del acogimiento familiar. · 1ª sesión: "Diferentes principios, diferentes finales" · 2ª sesión: "Iniciando el camino" · 3ª sesión: "Comprendiendo al otro" · 4ª sesión: "La adaptación y sus problemas" · 5ª sesión: "El trabajo en equipo" · 6ª sesión: "Trabajando con la familia biológica" · 7ª sesión: "La despedida" · 8ª sesión: "Mirando hacia delante"

· GRUPOS DE APOYO Y AUTOAYUDA Características: · Tienen lugar durante el tiempo que dura el acogimiento familiar. · Es un foro donde las familias expresan sus temores, dudas y dificultades. · Es un lugar de transmisión de conocimientos relativos al acogimiento familiar. Objetivos: · Generar apoyo entre las familias. · Proporcionar formación y habilidades necesarias para que atiendan adecuadamente las necesidades que presenten los niños acogidos. · Disminuir el número de acogimientos interrumpidos. · Dotarles de los conocimientos necesarios para la implantación del "Libro de la historia de la vida". · Establecer un marco para la reflexión y el intercambio de opiniones. · Ayudar a identificar y aceptar los sentimientos positivos y negativos respecto al acogimiento. · Compartir satisfacciones y dificultades. · Darles confianza y seguridad en la realización de las tareas. · Posibilitar la comunicación entre iguales. · Facilitar aprendizajes a la solución de problemas. Sesiones: · 1ª sesión: "Los acogedores: derechos y deberes" · 2ª sesión: "Aprendiendo a aceptar nuestros sentimientos" · 3ª sesión: "Las habilidades sociales" · 4ª sesión: "La comunicación: aprendiendo a establecer límites y a negociar" · 5ª sesión: "La sexualidad en el adolescente" · 6ª sesión: "Los riesgos y la forma de evitarlos"

3. Remuneración elevada: se han establecido baremos que contemplan una remuneración de hasta 8.300 pts diarias, teniendo en cuenta no solo los gastos corrientes del menor, sino también la especial atención y dedicación de los acogedores. La cuantía se establece en función de criterios que valoran la complejidad de intervención con el menor.

La mayor parte de los programas cuentan con un sistema de remuneración que varía en función de las necesidades y dificultades de los niños. La remuneración cumple varios fines:

( a ) Que ninguna necesidad del niño de cualquier índole quede sin ser atendida por motivos exclusivamente económicos. ( b ) Que cualquier familia independientemente de sus ingresos económicos pueda acoger a un niño. Hay que tener en cuenta que no es deseable que exista excesiva diferencia sociocultural entre la familia acogedora y la biológica. (c) La responsabilidad última del niño, por encima de la familia, sigue permaneciendo en el servicio que le tiene protegido, ya que asume los costes de su atención. De alguna manera, la remuneración mediatiza el rol del acogedor con el niño y con el servicio, ya que "aquél presta un servicio" sobre la base de un plan por el que recibe una remuneración. ( d ) Permite que el servicio se sienta más libre al exigir a los acogedores algunos esfuerzos, como la formación previa, la participación en los grupos de formación o autoayuda durante el acogimiento. ( e ) Posibilita la captación de personas altamente cualificadas para la atención de niños con necesidades muy especiales.

II - 5. - Seguimiento de los Acogimientos Familiares.

Una de las cosas que más nos han preocupado de los acogimientos familiares desde el primer momento ha sido el prevenir las interrupciones, que es un punto débil de este tipo de programas. Por este motivo todas las interrupciones, de acuerdo a la Circular 2/95 de la Consejería de Sanidad y Bienestar Social, deben ser analizadas por todos los técnicos implicados y anualmente se elabora un informe en el que se recoge el número de interrupciones, las posibles causas de las mismas, recomendaciones de carácter técnico para la mejora de la intervención. Esta Circular pretende establecer un sistema de evaluación de los Acogimientos Familiares, principalmente en aquellos que han tenido que ser interrumpidos antes del tiempo previsto, que nos permita estudiar y analizar factores, situaciones o aspectos que han influido para dar por finalizado dicho acogimiento y poder así introducir cambios técnicos y de procedimiento que aumenten la calidad de la intervención en cada acogimiento que se realice, minimizando los efectos negativos que tanto para el menor como para la familia acogedora, toda interrupción imprevista conlleva.

El porcentaje de interrupciones de los dos últimos años se mueve entre el 6% y el 7%, lo que consideramos un buen resultado atendiendo a los datos procedentes de otros trabajos. A pesar de que la terminación fuese antes de lo previsto en más de la mitad de los casos se valoró como positiva para el niño la experiencia del acogimiento.

Las causas más habituales de estas terminaciones de los acogimientos son atribuidas por los equipos que las han evaluado fundamentalmente a: - Las dificultades de la familia para manejar adecuadamente la conducta del niño, bien por falta de preparación o de información. - Dificultades de los niños para adaptarse a la vida familiar. - Interferencias graves de las familias biológicas. - Conflictos con los hijos de los acogedores.

Entre las recomendaciones de estos equipos caben destacar: - Mejora de la información que se proporciona a las familias acerca de las necesidades del niño y de los apoyos que necesita. - Mejora en la preparación previa del niño. - Mejorar los procesos de selección y acoplamiento de niños y familias, especialmente en el caso de hermanos. - Garantizar y facilitar la participación de las familias en los grupos de apoyo y autoayuda. - Establecer una relación fluida y de confianza mutua entre acogedores y técnicos para afrontar mejor las crisis.

Asimismo para evaluar los Acogimientos Familiares se necesita realizar un seguimiento continuado y establecido en el Plan de Intervención que se elabora para el seguimiento con cada niño. Este seguimiento se llevará de forma coordinada entre el Coordinador de Caso de la Sección de Protección a la Infancia y el Técnico de Cruz Roja.

Para realizar dicho seguimiento se elabora una Guía para el Seguimiento del Acogimiento Familiar por un grupo de trabajo que estudia las áreas siguientes: · Progreso físico. · Escuela, aprendizaje y educación. · Relaciones con la familia acogedora. · Relaciones con la familia biológica. · Relaciones sociales. · Desarrollo emocional. · Problemas especiales. · Evolución. · Planificación.

III.- DIFICULTADES DEL ACOGIMIENTO FAMILIAR.

El Acogimiento Familiar si bien es una de las alternativas más favorables para niños que necesitan la protección de la Entidad Pública, no debemos olvidarnos de las dificultades con las que nos encontramos en la realidad actual y sobre las que sería necesario reflexionar desde los diferentes elementos que conforman el sistema de Protección a la Infancia. Algunas de estas dificultades que podríamos señalar son:

En relación a los menores

El sistema educativo vigente, contempla alternativas de trabajo con los niños de necesidades educativas especiales, sin embargo la realidad nos muestra que tanto en el período de escolarización obligatoria como posteriormente existen dificultades en los procesos de integración escolar (rechazo de los claustros y de las APAS a la asistencia a las aulas de nuestros menores, frecuentes presencias en los Consejos Escolares por problemas disciplinarios, etc.).

Desventajas personales para la adaptación laboral, tanto por la carencia de formación como por la carencia de hábitos de disciplina en el cumplimiento de las normas (horarios, seguimiento de órdenes, autocontrol etc.).

Otros problemas detectados los podemos resumir en: - La presión personal que soporta el joven en el proceso de preparación para su vida adulta a la salida del acogimiento. - La dificultad de generalización en todos los ambientes de los comportamientos adecuados aprendidos con los acogedores/as. El menor modifica la conducta en los ambientes donde el control es más relajado y obtiene respuestas diferentes.

Como alternativas a estos problemas nuestro trabajo ha de dirigirse a desarrollar dos tipos de medidas: - Potenciar en todos los ámbitos (escolar, familiar, laboral y de relaciones) la coordinación de las redes de apoyo social e institucional. - Hacer intervención con la familia biológica mediante adiestramiento educativo a los padres, e implicación en el programa y los problemas de sus hijos.

En relación a los acogedores

- El riesgo inicial por inexperiencia en el programa, riesgo que en alguna medida es imprescindible correr y que se trata de minimizar mediante el respaldo que supone el contacto con el grupo de acogedores, el apoyo técnico a su trabajo y un seguimiento exhaustivo del Técnico de Menores especialmente en los primeros momentos. - Es interesante igualmente observar a lo largo del proceso de acogimiento las diferentes metas e intereses personales que los acogedores muestran respecto al programa (motivación y compromiso) y su incidencia en la eficacia del mismo.

Respecto a la Administración

· Necesidad de un teléfono de contacto las 24 horas del día. Existen situaciones críticas y puntuales que precisan alguna forma de comunicación con la persona responsable del expediente para saber cómo actuar. Son situaciones que pueden suceder después del horario de oficina o durante el fin de semana. Supone un recurso de apoyo psicológico al acogedor en momentos de dificultad.

· Responsabilidad civil y fiscal. Los acogedores han planteado a la Administración interrogantes sobre cómo resolver las situaciones en las que se deriven daños de responsabilidad civil. El tema se ha solventado mediante la incorporación al documento de acogimiento de un punto en el que se hace referencia expresa a que la familia acogedora queda libre de responsabilidad por accidentes o daños físicos que el menor pueda ocasionar o sufrir, siendo la Administración responsable de los gastos que pudieran derivarse.

Asimismo se les abona anualmente una póliza de seguro de responsabilidad civil. El tema fiscal es más complicado y en la actualidad está en proceso de estudio y consulta jurídica para su solución. Se han realizado gestiones a través de la Dirección General de Protección Jurídica del Menor del Ministerio de Asuntos Sociales, para que este tema pudiera tener el mismo tratamiento fiscal de exención que los acogimientos familiares de ancianos y minusválidos. Hasta ahora no ha habido respuesta.

· ¿Qué pasa cuando los menores cumplen 18 años y termina la protección?

Este es otro tema que preocupa no sólo a la Administración, sino también a los propios acogedores. Los recursos que disponemos hasta el momento son dos:

La ley de Ingresos Mínimos de Inserción Social (Salario Social) contempla la concesión de dicha prestación a los mayores de 18 años que han tenido abierto expediente de protección.

Ayudas de carácter económico para pago de alquiler y/o de estudios, así como la posibilidad de permanecer en un piso, para mujeres entre 18 y 21 años que han estado bajo la guarda de la Administración Autonómica y que requieran una atención específica en función de sus problemas y necesidades (Convenio entre la Junta de Castilla y León y la Fundación ADSIS, firmado en agosto de 1.999).