ÉPOCA HELENíSTiCA O ALEJANDRiNA
TEATRO HiSTÓRiCO POLíTiCO:
En los primeros tiempos del drama indio disfrutó de gran aceptación una modalidad de tipo histórico y político en la que la temática amorosa quedaba relegada o suprimida. Muestra característica de este género es Mudrarakshasa, obra en siete actos de Vishakhadatta (que vivió hacia el año 400), en la que se desarrollan las arterias, engaños, maquinaciones y traiciones de los ministros de dos reyes rivales, y que constituye un valioso documento para comprender la vida política india, aparte del valor que le presta su bien trazada intriga dramática.
EL DRAMA CiUDADANO:
Ya antes de Kalidasa, en el siglo u d. de J.C., el poeta Bhasa intentó el drama ciudadano y realista con su Carudaita, verdadera comedia de enredo basada en conflictos y pasiones de gente humilde y corriente y en estilo que acumula las peripecias y las situaciones divertidas.
Este tipo de teatro, cimentado en la pura invención del artista, desligada de la tradición y de la historia, fue también cultivado por el rey literato Sudraka (que vivió entre los siglos IV y V), pero no logró aceptación y quedó como un intento aislado en la historia del teatro indio.
BHAVABHURTI:
No obstante, el asunto de imaginación adquiere un relieve singular en el drama Malatimadhava de Bhavabhuti (hacia el año 700), considerado el mayor dramaturgo indio después de Kalidasa. En esta obra se desarrollan los amores de la doncella Malati con el joven Madhava, a los que se oponen los intereses de los familiares de ambos, y el conflicto de esta acción y la pasión de los dos enamorados ha llevado a que este drama sea juzgado el Romeo y Julieta indio. En él destaca el primor estilístico del autor, y es justamente famoso por la escena de brujería y de ritos diabólicos en un cementerio, que se presentan en el acto quinto.
LA FARSA:
La farsa india, representación breve en dos actos, tiene la peculiaridad de usar una gran libertad en los asuntos, situaciones y diálogos. Sin embargo, no participa de tales características una de las más antiguas que se conservan, el Bhagawadajjukiya («el asceta convertido en ramera») de Bodhayana (hacia el siglo i), obra de carácter satírico y doctrinal, en la cual, a causa de un error, el alma de un asceta pasa a ocupar el cuerpo de una ramera y la de ésta el de aquél, trance que si por un lado se presta a moralizar ya poner de manifiesto ciertas prácticas budistas, por el otro es pródigo en situaciones francamente cómicas, en divertidos equívocos y en escenas bufas, tratadas siempre con muy buen sentido del arte dramático.
EL TEATRO ALEGÓRICO:
Aunque tal vez forme parte de una tradición más antigua, de la que se hubieran perdido los textos anteriores, el Prabodhacandrodaya de Krisnamishra, autor del siglo xi, es la primera muestra conservada de teatro alegórico indio. En este drama los personajes son puras abstracciones (el Discernimiento, el Error, el Conocimiento, la Ciencia, el Egoísmo, la Hipocresía, el Materialismo, etc.), que trazan una complicada alegoría que acaba con la victoria de la Religión, todo ello de gran sentido doctrinal, pero de escaso valor literario.