ÉPOCA ARCAiCA
Esta época se situa entre los siglos IX-VII a.C., principios de la cultura griega, hasta las guerras médicas, a comienzos del siglo V a.C.
ÉPiCA:
El primer gran épico occidental es, sin duda, Homero (probablemente siglo VIII a. C.), autor de poemas narrativos donde la leyenda (forma usual de transmisión de las hazañas históricas) se mezcla con un núcleo de verdad histórica, quien lleva a su culminación una tradición de poesía épica oral. Sus dos obras culminantes son:
POESiA DiDÁCTiCA:
Hesíodo (siglo VII a. C.) fue probablemente contemporáneo de Homero, escribió una épica distinta a la de aquél, volcada a su vertiente didáctica. Fue el primer autor que tuvo conciencia de tal, de la individualidad. Gracias a él se conservan muchas de las leyendas mitológicas griegas. Nos han llegado dos obras:
Hesíodo elabora en conjunto una obra sólida, en la que predomina lo religioso, lo didáctico y moral. La crítica ha visto en él, además del descubrimiento de la individualidad, los primeros balbuceos de la filosofía y la intención de encontrar un orden cósmico, por lo que se le ha considerado precursor de la filosofía. También se le han atribuido otras dos obras: Catálogo de mujeres y El escudo de Heracles.
FiLOSOFiA:
Uno de los filósofos a destacar es Paraménides (vivió sobre el 500 a.C.), filósofo griego, considerado por muchos eruditos como el miembro más importante de la escuela eleática. Se dice que visitó Atenas a la edad de 65 años, y que en tal ocasión Sócrates, entonces un hombre joven, le oyó hablar. Parménides expuso su filosofía en forma de versos y su única obra que ha perdurado se nutre de extensos fragmentos de un poema didáctico, Sobre la naturaleza. En esta reflexión aboga por la existencia del Ser absoluto,cuya no existencia Parménides declaraba resultar inconcebible, pero cuya naturaleza admitía ser también inconcebible, ya que el Ser absoluto está disociado de toda limitación bajo la cual piensa el ser humano. Parménides mantenía que los fenómenos de la naturaleza son sólo aparentes y debidos en esencia al error humano; parecen existir, pero no tienen entidad real. Mantenía también que la realidad, Ser verdadero, no es conocida por los sentidos sino que sólo se puede encontrar en la razón. Esta creencia le convirtió en un precursor del idealismo de Platón. La teoría de Parménides de que el ser no puede originarse del no ser, y que el ser ni surge ni desaparece, fue aplicada a la materia por sus sucesores Empédocles y Demócrito, que a su vez la convirtieron en el fundamento de su explicación materialista del universo.