La catedral
El espacio en el cual se levanta la catedral de Tarragona es el punto
más elevado de la ciudad, construída sobre los cimientos del templo,
dedicado a Júpiter-Ammón. También se han encontrado evidencias de la
construcción de un ara dedicada al emperador Augusto, divinizado en
vida.
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El circo
Entre los años 89 y 96 dC, siendo Domiciano el emperador de Roma, se
construyó el circo de Tárraco, situado en la segunda terraza de la
ciudad. El circo medía 325 metros de largo y 115 de ancho. Aún hoy puede
verse su alcance desde la cabezera hasta el edificio del ayuntamiento,
trazando un recorrido en línea recta.
La gente asistía al circo para ver las carreras de cuádrigas y de
bigas. Se conocen los nombres de dos aurigas que se hicieron famosos
tras consiguir el éxito en el circo de Tárraco: Eutiches y Fuscus.

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Las murallas de Tarragona
A pesar de no haberse encontrado ninguna evidencia arqueológica sobre
las características del poblado ibérico de Tarrakon, su existencia es
indiscutible por parte de los arqueólogos. La llegada de los romanos
significó el nacimiento de Tárraco.
El punto de arranque de la ciudad fue la muralla, que separaba el
interior de la ciudad del campo abierto. La parte más antigua está
fechada a finales del siglo III aC.
La muralla tiene 6 metros de altura por 4 de ancho. Está compuesta
por grandes bloques de piedra de forma poligonal, llamados megalitos. A
lo largo de su perímetro pueden verse distintas torres: la dedicada a la
diosa Minerva, la del Seminario, la del Arzobispo y la del Fortín
Negro.
Entre los años 150 y 100 aC se construyó una segunda fase de muralla
para reforzar la primera. El Paseo Arqueológico es el espacio que
alcanza la parte interior de la muralla y es a la vez, un museo
arqueológico al aire libre.

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Fórum de la Colonia
Tárraco disponía de un espacio explícito para el trato de los asuntos
públicos: el Fórum de la Colonia. En este espacio se llevaban a cabo
todas las acciones concernientes a la administración política y
económica de la ciudad y también funcionaba como mercado público local,
en el siglo I dC. De la construccion original se conserva una parte
cubierta, correspondiente a la basílica.

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El anfiteatro
Fuera de las murallas, los romanos construyeron el anfiteatro en el
suburbio extramuros oriental, en el siglo II dC. El edificio tiene forma
elíptica y mide 130 metros de este a oeste y 102 de norte a sur. La
estructura de gradas está sostenida por un sistema de vueltas excavadas
sobre la roca.
En la arena del anfiteatro se realizaban espectáculos de diversa
categoría como luchas de gladiadores, de fieras y también sufrieron aquí
su martirio
el obispo Fructuoso y sus diáconos Eulogio y Augurio, según consta en
las actas fechadas en el 259 dC. El martirio de estos tres santos motivó
que sobre la arena del anfiteatro se levantase en el siglo VI, una
iglesia visigótica en su recuerdo.

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El acueducto romano, el Pont del Diable
Una ciudad como Tárraco precisaba grandes cantidades de agua potable
para el consumo de sus ciudadanos, sanear la ciudad a través de una red
de desagües, baños, termas y fuentes públicas. El curso de agua más
cercano es el del río Francolí, de forma que construyeron un acueducto
para llevar el caudal preciso hasta la ciudad.
El acueducto está construído sobre dos filas de arcos, que se
extienden sobre el barranco que salva la estructura. Mide 273 metros de
largo y está formado por 25 arcos en la fila superior y 11 en la
inferior.

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