El Cuervo Ingenuo

Fábulas del entretiempo, Mariano González Mangada

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271 El lirón y los homicidios monetarios

Un lirón* obrero despertó de su letargo invernal y presentó una concisa denuncia ante el juez de Delitos Monetarios, Denuncio, decía la denuncia, la diferencia de sueldos como delito a las leyes de la naturaleza; otrosí denuncio, segundo, la subida constante de los precios y la bajada constante de los salarios, que también son precios, como delito del principio de no contradicción; otrosí denuncio, tercero, que el dinero siempre va desde los que no lo tienen hasta los que lo tienen a espuertas, como delito contra las leyes de la termodinámica y aunque se me podía dormir un pie denunciando delitos monetarios, otrosí y finalmente denuncio cuarto la cuantía del sueldo base como delito de asesinato en tercer grado. También fue concisa la respuesta del juez; a lo primero, segundo y tercero respondo, decía, que no es delito, porque está de acuerdo con las leyes de la economía capitalista, que no son ni verdaderas ni eternas, pero como la gente las tiene por tales, no ha lugar la denuncia. Y a lo cuarto, respondo finalmente que su cuantía se fija por ley y que el lirón denunciante tiene la libertad cada cuatro años de elegir unos representantes diferentes que fijen el salario mínimo en una cuantía similar, según las leyes de la economía capitalista. Doy fe. El secretario del tribunal
*Lirón. Mamífero roedor, parecido al ratón. El invierno lo pasa oculto y adormecido.

272 La voz con cabeza

Hubo una vez una voz persuasiva, que leía muy bien y era cálida, aunque un poco calva y paterna y tenía muchos contratos para hacer anuncios por la tele de compañías de seguros, Telepicks, conservas y otras cosas de esas que se venden. Y un día recibió una oferta de¡ Ku Klux Klan para grabar un anuncio un poco racista que decía sólo, "Haga negro. Cárguese uno", (que había superado los recursos judiciales de inconstitucionalidad, porque decían que cargarse significaba echarse a cuestas). Y, aunque en el contrato figuraba una cantidad fabulosa de pelas, la voz no lo quiso firmar y a algunos quele decían que había hecho el tonto, les respondía que él era sobre todo voz, pero también tenía cabeza.

273 La niña perdida

En un lejano ayuntamiento de un país lejano el funcionario encargado de limpiar el polvo en la oficina de objetos perdidos, que es sobrino del Concejal de Parques y jardines y doctor en filología clásica, edita un boletín con precisas descripciones de las cosas que están allí esperando aburridas a que vengan sus dueños a recogerlas, una de las cuales es la siguiente: una niña pequeña pero que se ve que tiene muchos años aunque no crece, porque sólo se alimenta de ideales y experiencias negativas bien desmenuzadas (y aunque ahora hay muchas experiencias negativas se ve que no se desmenuzan bien); había un lenguaje incomprensible hoy en día con arcaismos como igualdad, felicidad del género humano y tiene un carácter apacible aunque con ramalazos de mala leche dulce; dice que vivía cerca de los sindicatos de clase y las organizaciones de izquierda que tarde o temprano tendrán que venir a recogería y según el DNI se llama conciencia aunque los apellidos no están muy claros por el uso y el abuso pero parece ser obrera, popular y/o revolucionaria.

274 La cocodrila y la comadreja

El artista campesino Jokn Berger pintó muchos cuadros de joyas de sabiduría popular que si no, se hubieran perdido y, gracias a él, sabemos que la cocodrila nace de un huevo de gallo incubado en un montón de estiércol y en cuanto rompe el cascarón, se abre camino hasta el lugar más insospechado; si la ve alguien que ella no ha visto, muere, pero si no, se defiende y puede matar todo lo que quiera, salvo a las comadrejas; el veneno con el que mata le sale de los ojos y lo despide con la mirada: Y también se sabe que una comadreja sindicalera de origen igualmente campesino se hizo amiga de una cocodrila y la sacaba a pasear con gafas de soldador verdes, gabardina y sombrero como si fuera el hombre invisible y cuando veían una injusticia flagrante, la cocodrila se quitaba las gafas y la injusticia caía fulminada. Pero los que cometían las injusticias pusieron en su busca y captura una jauría de perros policías, que se escondían por todas partes, y uno la miró por la ventana desnuda, un día que se iba a duchar y la mató. Desgraciadamente la cocodrilas no abundan tanto como sería de desear, ni tampoco las comadrejas que sepan trabar amistad con ellas.
"Puerca tierra" y Pag. 148.

275 Cómo se domestica un ser humano

La literaria gata Gatona que arrulló al salvaje gran gato de las tormentas y la librera gata Casandra, que arrulla ala veces salvaje pequeño Cuervo Ingenuo, han publicado recientemente en animales un manual para gatos, donde se explica cómo se puede domesticar a una persona humana y convertirla de fiera corrupia en un agradable animal de compañía, y entre otras muchas cosas fabulosas pero que no se pueden resumir en una fábula recomienda no enseñarles el animalés de golpe, ni con frases largas o muy abstractas, que los humanos no son capaces de asimilar, cuidar que aprendan a mantener limpia la arena higiénica, para lo que es conveniente echarles de vez en cuando una meada en alguna prenda que aprecien mucho para que no se descuiden; no tener miedo en limpiarles a fondo con la lengua las cremas pestosas que las mujeres se echan en la cara, porque ellas interpretan que es una muestra de cariño; y finalmente no agobiarles con muchas muestras de amor atosigante, como suelen equivocadamente hacer los perros; pues, en general, con un par de cariñitos al día, van que arden y suelen mantenerse fieles a sus amos gatos durante toda la vida.

276 El impuesto sobre el orgasmo

Uno de los técnicos cerebrales del Ministerio de Hacienda de un país lejano diseñó un proyecto en que se gravaba con un impuesto cada orgasmo de los ciudadanos, argumentando que era un lujo y consumía mucha energía. Incluso se seleccionó una muestra de contribuyentes de las distintas clases sociales, a los que se les implantó un pequeño sensor-emisor en el sobaco. Como el impuesto iba a ser progresivo y diferencial, pagarían más dinero los orgasmos de los más ricos y a partir de un cierto nivel bajo de renta, los orgasmos estarían exentos. El proyecto se desechó finalmente, porque los orgasmos de las clases elevadas eran escasísimos y tan débiles que los ordenadores receptores casi no los podían captar y en cambio los orgasmos de las clases exentas eran tan frecuentes y turbulentos que fundieron media docena de máquinas registradoras, y daban tanta envidia a los inspectores de hacienda, que su tasa de natalidad ascendió durante los meses del experimento en un mil cuatrocientos veinte por cien y ninguno quería echar horas, sino acabar el trabajo a toda prisa para irse a casa a follar como un mono loco.

277 La ropa y el escarabajo

Un escarabajo obrero común que trabajaba como eventual en la recogida de basuras con Ingeniería Urbana (que luego se llamó Construcciones y Contratas y ahora Fomento de Construcciones y Contratas), cuando veía la cantidad de ropas que tiramos la gente a los contenedores, se preguntaba si ya no fabricaban armarios roperos, o sí las casas eran tan pequeñas que no cabía nada, o si estaba más caro el detergente que la ropa, y hasta llegó a pensar que como las hermanas propietarias de su empresa eran las herederas de El Corte Inglés fabricaban ya los vestidos con querencia a los contenedores para que nunca faltara producción ni trabajo a su conglomerado empresarial

278 Todo de madera

En un país lejano con el semiasentamiento de la democracia formal y el pleno asentamiento de libertad de mercado se multiplicaron alarmantemente los servicios de seguridad públicos y privados y había madera secreta en todas partes y, por ejemplo, uno conocía a una persona normal, incluso atenta que compraba libros, organizaba exposiciones con uno y luego lo veías en las manitas conflictivas muy atareado coordinando alguna madera especial de seguridad o a lo mejor otro, se ponía a aprender árabe contigo y decía que tenía un hermano en fertilizantes y luego a lo mejor resultaba otro madero camuflado y a lo mejor él había querido decir que era madero y que perdonaran, pero como era secreto no lo podía hacer, lo que resultaba molesto para todos, porque había que seguir queriendo a la gente e incluso haciendo el amor, seguir, pero siempre con un porcentaje de inseguridad, por si pertenecía el o la tal a los servicios de seguridad, y, por eso, poco a poco se fue haciendo mas necesaria la revolución verdadera, que traiga a espuertas libertad para todos, igualdad, fraternidad y más cosas buenas y haga totalmente ocioso el oficio de madero, porque, ¿a que sería muy triste que el mismo que escribe estas fábulas fuera también un madero secreto?

279 Poder, sujetos y complementos

Un sufrido canguro elector obrero cayó un día en la cuenta de que el poder es una noción infinita y que para poder conjugarlo significativamente necesita sujetos y objetos (que antes se llamaban complementos) directos, indirectos y circunstanciales y entonces podíamos entendernos y si no, no, porque no es lo mismo lo que pueden hacer las clases dominantes, lo que pueden hacer los que juzgan, gobiernan o legislan en su Estado y en su nombre, que lo que podemos hacer las clases dominadas, según los tiempos, los lugares y otras circunstancias; y es evidente que los dominados no podemos hacer hoy, ni nunca, lo que hacen los dominantes, porque de ser así la obra de teatro sería el mismo dramón con otros actores, pero tenemos que poder cambiar esta obra tristona por otra divertida, en que los actores seamos todos los hombres y no paremos de sonreír y ser felices, y está claro que hoy no podemos, y que tenemos que tener poder para hacerlo, pero ese poder se parece tan poco al poder de los poderosos de hoy que a lo mejor hay que llamarlo de otra manera.

280 El pavo y la teología comercial

Un pavo monseñor, ligado al Banco Ambrosiano, ha redactado en sus horas libres un tratado de Teología Comercial. El tratado comienza con un impagado secular, llamado pecado original, en el que tal vez esté un poco inflado el precio de las manzanas, y que origina otros impagados personales llamados pecados mortales que se van acumulando incesantemente en el haber del debe. Esta deuda creciente se intenta cancelar mediante pagos sacrificiales fraccionados, que, por lo que se ve, no pueden hacer frente ni a los intereses que, como los de la deuda externa son muy interesantes, pero según para quien; y en este caso, son interesantes para los vendedores de carneros cebados y para los sacerdotes que comen del altar y sobre todo, de lo que se pone sobre el altar. Hacia el año 33 se verifica, según esta teología, la cancelación total del hábito y borrón y cuenta nueva; pero, debe haber en alguna parte algún desarreglo contable, pues bastantes agentes judiciales siguen persiguiendo al personal con fotocopias de impagados personales todavía relacionados con el pecado original, con vencimiento a la vista y que se cobran por procedimiento de apremio en ventanillas instaladas en kioscos de madera dentro de las Iglesias, donde se van cuadrando poco a poco las contabilidades privadas, hasta que llegue el día del Gran Balance Final Universal y allí, por medio de méritos, sufragios, indulgencias, premios y castigos quedará por fin a cero la contabilidad general del universo. El mismo pavo monseñor reconoce en un apéndice los límites de esta teología comercial, que son. primero, que no hay sitio en esta teología para la oferta del reinado de Dios, (que él califica de OPA hostil); segundo, que tampoco el papel de agentes de cambio y bolsa que se asigna a Pilatos y el Sanedrín parecen muy de acuerdo con lo que sucedió en realidad, y, tercero, que el dios de esa teología comercial no se parece mucho al Dios de Jesús sino más bien a un Presidente Perpetuo del Fondo Monetario Internacional.

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