El Cuervo Ingenuo

Fábulas del entretiempo, Mariano González Mangada

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191 El colilibrí y la pornografía dura

Un colibrí* licenciado en ciencias licenciosas, como no había cátedra de eso en su pueblo, se ganaba la vida escribiendo novelas pornográficas y era muy mal visto por los guardas jurados de la moral y hasta por aquellos que las compraban. Y él decía, que no había que exagerar y que para pornografía pura y dura, los telediarios y el Estado moderno; porque él lo que iba buscando es que el personal hiciera acumulación de fuerzas para llegar a un dulce y provechoso orgasmo (que los franceses llamaban petit mort o muerte pequeñita) pero, ¿por qué nadie decía nada a los que hacían acumulación de armas para que toda la humanidad llegara a la grande mort o sea al holocausto, nuclear o no, que sí que iba a ser un amargo e inútil orgasmo general producido por la más pura y dura pornografía que nunca existió?

*Colíbrí. Pájaro americano, pequeño y de pico largo.

192 Las oscilacilaciones de la publicidad

En los años setenta, cuando la literatura estaba un poco en auge, los periquitos de una agencia de publicidad contrataban a los mejores literatos como por ejemplo, a Palinuro de México. En los años ochenta, con la ola del erotismo, que dicen que nos invadía contrataban a los mejores pornógrafos y se hizo muy famoso un anuncio de perfume masculino en el que salía una mujer en combinación negra que decía : si mi macho usara Varón-Mirra, yo le daría abrigo entre mis tetas y se sacaba una que la tenía preciosa y vendieron una montonera de frascos, aunque la colonia tenía un repunte a meados de gato. Pero hacia el fin del milenio, con la epidemia ascético mística a la que se hace alusión en la fábula 46, lo que vendía eran los anuncios espirituales, y los periquitos, para uno que se iba a ofertar a una empresa de alimentos infantiles, que fabricaba una pasteta que decía que tenía leche, cacao, avellanas y azúcar, contrataron a dos especialistas en exégesis del Nuevo Testamento, con los que prepararon un anuncio en el que salía un cura de sotana y sobrepelliz, al que le preguntaba un niño vestido de primera comuníón : Padre, dice Juanito que si éste es el alimento que tenía que venir o esperamos a otro; entonces salían más niños y el cura les daba rebanadas de pan untadas con la pasteta y los niños se la comían con cara de éxtasis; y después el cura decía al primer niño: anda y dile a Juanito lo que has visto y oído: que a los niños se les reparte la buena Nocilla.

193 Los racionales animales

Los dos conejos de la fábula de Samaniego, según otra versión, lograron escapar de los perros y ya en la madriguera se pusieron a filosofar sobre si los hombres eran animales racionales o no, y después de sus dimes y diretes, formularon una serie de conclusiones provisionales según las cuales los hombres eran evidentemente animales racionales pero por partes, o sea, que animales, si; y racionales, a veces; pero como en la actualidad estaba un poco en baja la racionalidad, que había hinchado artificialmente los precios en el siglo XIX, pues quizás ahora eran más animales que nunca, pero ni eso, porque hasta su forma de ser más animales que nunca era racional y no había quien los aguantara.

194 La mantis religiosa y el aumento de fe

Una mantis religiosa*, especialista en religiosidad popular, se maravillaba de la cantidad de fe que había últimamente en Cartagena y su comarca y eso que era puerto de mar Porque un día había venido al Estrecho de San Ginés un hombre mayor con barba y una capa colorada que tenía mucho poder y era un segundo dios y juntó unas dos mil personas y con unas garrafas de agua, que había que beber a vasitos, mejoraba todas, o, por lo menos, muchas enfermedades, y la gente sencilla venía con sus enfermos a que se los curara, aunque no fuera de golpe, sino poco a poco; y todo el fenómeno, incomprensible para los incrédulos, era un auténtico milagro para los que tenían fe: porque los ateos no veían nada, pero los creyentes con mucha fe veían todo lo que creían ver y un poco más quizás. Y otro profeta no vino en persona, pero dio varias conferencias o charlas vía Satélite desde Argentina y aunque fallaba un poco el sonido, se juntó un montón de gente en el Pabellón Municipal de Deportes y también tenía mucho poder como el otro y debia ser un tercer dios. Y pensaba la mantis que con todo este fervor, cualquier día se le aparecían a José Antonio Alonso, (como pasé en La Ciudad de los Prodigios), las Vírgenes del Rosell y de la Caridad, llamándole cariñosamente Camotín, pidiéndole que cuando volviera a ser Alcalde de Cartagena las hiciera a las dos copatronas o coprincesas de la ciudad, (como si Cartagena fuera Andorra) y sugiriéndole, mediante revelación canónica debidamente autentificada, que propusiera a Cartagena como sede de la Exposición Universal del año 2002, que era capicúa y traería muy buena
suerte.
*Mantis religiosa. Insecto dintióptero zoófago.

195 La ingenuidad del cuervo

Había una vez un cuervo que paría fábulas sin parar, también las revisaba y criticaba y tachaba y le daban vergüenza pero no se sabe por qué no le parecían del todo mal y hasta pensaba dedicarlas a su madre Anastasia que le estará viendo y escuchando y pensaba que casi todo lo que había parido, Salmos de andar, Profecías, Cantares del peón, Coplas del cupón, Epigramas de librero, Canciones desde el fondo del pozo y otros poemas, trataban siempre de lo mismo, como si fueran encíclicas del Papa, es decir sobre la fe y las costumbres, aunque más de la fe que de las costumbres y que quizás las Fábulas se parecieran más a los Cantares del peón, por los cuales estuvo 40 días a la sombra, es decir que eran una mezcla de vino viejo y mala leche, sólo que el vino tenía más grados por tener el tonel veintitantos años más y la leche estaba más agría, como corresponde al género literario fábula y algunas veces temía que se le calentara la voluntad a cualquier autoridad policial o judicial, que son potestades autónomas, como corresponde a la separación de poderes ejecutivo v judicial, pero interconectadas por pertenecer ambas al sistema de la Cosa Estatal moderna y que a lo mejor tendría que volver a la cárcel de San Antón, (de donde recordaba que las duchas olían como las del Cuartel de Policía de la calle López de Hoyos donde trabajaba su padre) pero no acompañando familiares, sino a quedarse , y por eso se decidió a firmar las primeras cien fábulas como Cuervo Ingenuo, por si las moscas procesales, porque una cosa es la verdad y otra, a veces distinta, lo que se puede probar en un juicio con las pruebas testificales, documentales, periciales y así, de donde se deduce que el cuervo aunque era ingenuo, pero a lo mejor no era tanto como parecía, aparte de que le gustara muchísimo esa canción de Javier Krahe.

196 La gata y la tutela imperialista

La dulce gatica del amor monopolista de Estado, a la que el gato le hizo fu en la fábula 4, además de permanecer amiga, siguió ejerciendo sobre el gato como si dijeramos un dominio tipo Common Wealth después de la descolonización e inventaba para él programas de desarrollo y le tutelaba de otras potencias monopolistas en forma de gatas amantes y hasta le inventaba algunas delante y detrás del telón de acero como en la época de la guerra fría y cuando se levantó y se desmoronó el telón, (que se ve que no era de acero sino de ladrillo y gracias, y los de este lado vimos que al otro lado algo había pero no tanto, y los del otro lado ya verán que de este lado algo hay pero no tanto) pues aún así las cosas siguieron más o menos igual, de donde se deduce lo difícil que va a ser superar la fases posteriores al capitalismo monopolista de Estado, como la del Imperialismo y la de ahora que parece que es la del imperialismo financiero, que todos decimos que son la superior o la última, pero que a lo mejor vienen más y si no nos espabilamos, pues ya veremos.

197 El gusanillo y la resurrección

Un gusanillo creyente, pero con algunas dificultades en la expresión de su fe, se levantó una mañana de Pascua y puso la tele y había tres grajos reposados iguales entre sí, de los cuales uno hacia de entrevistador y preguntaba a los otros dos preguntas sobre la Resurrección de Jesús (al que él llamaba Cristo) y los otros dos respondían con mucha seguridad y creyendo que contestaban a las preguntas, pero casi no; y todos los tres se consideraban a sí mismos completamente resucitados como Jesús (al que ellos llamaban Cristo). Y al gusanillo le parecía que no podían estar resucitados, porque, por lo gorditos y lustrosos que estaban, se veía que no se habían muerto nunca; y, aunque por las muermeces que decían, a veces pensara que estaban difuntos, evidentemente no habían sido crucificados ni de coña. Y si no se habían apuntado a la misma muerte de Jesús por intentar traer el reinado de Dios a los que lo necesitan ¿cómo se querían apuntar así sin más a la resurrección?

198 El pan y el sudor de la frente

El conejo obrero militante obrero cristiano que trabajaba en los albañiles estaba un día de julio en la Manga del Mar Menor amaestrando una pared a pleno sol y sudando la gota gorda, y le vino a la memoria la frase de la Biblia: "ganarás el pan con el sudor de la frente", y lamentó que no se hubieran popularizado en aquel tiempo las matemáticas para añadir al texto algunas indicaciones de cantidad; por ejemplo, ganarás 7 Kilos de pan con 112 litros del sudor de tu frente; porque a él le parectá mucho su sudor para el poco pan que ganaba. Y como conocía gente que ganaba muchísimo pan sin ningún sudor de su frente, pues, una de dos: o no tenían el pecado original como la Inmaculada Concepción, o el rabino redactor del libro del Génesis era un empresario de mierda que escribía para mantener a sus esclavos, colonos, o cualquier otro tipo de currantes, currando tranquilos sin levantar el lomo ni la cabeza; que por algo otro rabino que se llamaba Nicolás Guillén escribió otra verdad de fe católica proletaria, o sea universal para los currantes que decía:
Me matan si no trabajo
Y si trabajo me matan;
siempre me matan, me matan
¡ay¡ siempre me matan.

199 El cangrejo y las asambleas larguísimas

Un cangrejo militante estaba muy preocupado por la excesiva longitud de las Asambleas en la democracia que dicen hay ahora; porque en el franquismo, aunque la gente tampoco dominaba la tecnología de las reuniones y comités, como la policía siempre estaba a punto de llegar, pues se iba al grano y hablaban poco; pero ahora, como había un poco más de tranquilidad, se alargaban hasta las tantas y aburrían al personal. Y por eso propuso en su organización un método limitativo-alimenticio para acortar las reuniones que consistía en que previamente se ajustaba la longitud de la reunión en forma de metros de ristra de morcillas según los asistentes: por ejemplo: vamos a tener una reunión de 13 metros (de ristra de morcillas); y durante el desarrollo de la reunión los asistentes hablaban y callaban y finalmente votaban sin dejar de comer morcillas (con pan) y cuando se acababan las morcillas se acababa la Asamblea, que resultaba ser más o menos tan útil o tan inútil como las de antes, pero tenía la ventaja de que, además de ser más corta, la gente volvía a casa ya cenada.

200 Los organos sexuales y el arte culinaro

Un gastrópodo o gasterópodo gordito, que además era gastrónomo, en un apéndice a un manual de cocina que se hizo relativamente famoso, advertía sobre el mal uso de los órganos sexuales en el arte culinario propio de la especie humana, pues a veces echaban muchos huevos, cojones o, en su caso, ovarios a platos de poca monta, y a los platos fundamentales que lo requerían pues, a veces, no les echaban ni huevos ni cojones, ni ovarios, ni nada, y que, por el respeto debido y con frecuencia pagado a los Ministerios del Interior y de Justicia y Defensa no hacía la lista de los platos; pero a buen entendedor, con pocas palabras basta y más en la cocina donde no hay que hablar mucho, sino más bien poner las cosas en la lumbre.

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