El Cuervo Ingenuo

Fábulas del entretiempo, Mariano González Mangada

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111 El grillo cantor y el presidente del gobierno

Una vez un grillo cantor denunció ante los tribunales al Presidente del Gobierno por no haber cumplido casi ninguna de las promesas electorales. Naturalmente los jueces contestaron que no había lugar, que eso formaba parte de los mecanismos del juego electoral y que había tan poco fundamento para procesar al Presidente por ese motivo como para demandar por falsedad pública a los niños que cantaban por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas.

112 Concurso de proverbios

Dentro de unos años, cuando ya las cosas empezaron a ir mejor a nivel mundial, los concursos de Misses fueron dando paso a otros distintos y un año se celebró un concurso sobre cuáles eran las tres cosas mejores del mundo y quedaron finalistas una canción que se cantaba en castellano y un proverbio africano. La canción decía así.-


Tres cosas hay en la vida
Salud, dinero y amor
Y el que tenga estas tres cosas
Que le dé gracias a Dios.


Como ya entonces la gente no apreciaba tanto el dinero, la votación final dio el premio al proverbio africano que decía:


Las tres cosas mejores del mundo:
Tener buena salud
Tener buenos vecinos
Y que todos te quieran,

113 La Albaida y la alhucema

- ¿ Sabes que estoy muy contenta ? - le dijo una albaida a una alhucema que vivía cerca - porque además de que tengo un nombre árabe, con el blanco de mis tallos y el verde de mis hojas me parezco a la bandera andaluza.
- Sí- le contestó la alhucema - pero luego echas una flor amarilla como los sindicatos católicos y como en el mes de mayo cojea un poco pareces mismamente la bicolor facha.
- ¿Cómo facha? ¿ Y no te gusta esa combinación de colores que hermosea los edificios oficiales y está adornada con el emblema real y constitucional y democrático?
- Los colores pueden ser y son muy bonitos, pero la bandera antes de tener el escudo real y constitucional tenía un pájaro de mal agüero que también era demócrata orgánico que tal como se marchó parece que el emblema nació de un huevo suyo.
- ¿ Y no has escuchado una hermosa jota que dice que colores de sangre y oro brillan en nuestra bandera; no hay oro para comprarla ni sangre para vencerla ?
- Pues sí que me la enseñaron en el Cole, pero a mí me parece que el oro es el de la oligarquía financiera y la sangre la de todos los obreros durante la guerra y después.
- ¿Sabes una cosa? - dijo la albarda - Pues que esta fábula además de salir muy política va a salir muy larga que es aún peor, así que será mejor que cortemos esta conversación.

114 La razón y la fuerza

Había un hombre que tenía la razón y otro, la fuerza; y casi siempre que discutían, el que tenía la fuerza era el que llevaba la razón quitándosela al que la tenía, lo cual era (y ha sido siempre) una sinrazón, pero tan cotidiana que a todo el mundo le parecía natural y razonable, excepto al que tenía la razón (o, mejor dicho, la tenía y no la tenia, porque se la quitaban continuamente), que se daba cuenta de que, mientras tuviera sólo la razón y nada de fuerza, era como si tuviera un tío en La Habana ( que era no tener tío ni nada) y, como no dominaba del todo la historia de la filosofía, pensaba que a lo mejor por eso Kant escribió La Crítica de la razón pura (o mejor de la pura razón) y que lo mejor era que la razón fuera un poco más práctica.

115 Confesiones de una gata

Una gata que se llamaba Casandra y que vivía en una librería modesta, en una breve entrevista exclusiva concedida al Interviú animal, comentaba que ella siempre se había guiado en su maternidad responsable por las enseñanzas del Papa y que ignoraba si valían para la especie humana pero a ella le había ido muy bien pues nunca había tenido embarazos no deseados sino al revés, porque ella iba a buscar a los gatos calle Macarena arriba y sin complicaciones de píldoras, DIUS, ni póntelo pónselo, se arreglaban como manda la naturaleza y ella se volvía a la librería con la tripa llena de proyectos de gatitos. Y que como todos los gatos, ella era partidaria del matrimonio, pero concentrado, de modo que en las 2 o 3 horas que duraba el negocio disfrutaban de todos los placeres y arañazos de un matrimonio de años y luego tan felices, y que sus gatitos siempre se sabía de quién eran, porque eran suyos, y no iba a tener en la librería un gato pestoso que se fuera meando por los rincones sin oficio ni beneficio para que se te subiera encima cada vez que viera a otra gata más joven pasar por la calle y que ya valía de entrevista porque no había que hacerlas muy largas.

116 El camello urbano

Un licenciado en biológicas en su tesis doctoral sobre el camello urbano llegó a tres conclusiones quizás sesgadas debido a la precariedad del trabajo de campo pero sin duda sugerentes.
A . La mayoría, o al menos una buena parte de los camellos urbanos pequeños habían ejercido antes el oficio (o bien se habían negado a ejercerlo) de burros de carga de la construcción.
B . La mayoría, o al menos buena parte de los perros policías que hacían como que los llevaban al buen camino de la ley tenían una procedencia similar lo que hacía que a veces los camellos pasaran olímpicamente de los perros a los que llamaban (no se sabe por qué) monos.
C . Los grandes camellos no se ajustaban a esta ley general ni a ninguna otra, excepto la de la gravitación universal y la del máximo beneficio.

117 Monólogo de Hércules

Quién se iba a figurar que todas las doce empresas en que trabajé se iban a declarar en quiebra fraudulenta y aunque gané todos los juicios en Magistratura no vi un vil sextercio o denario. Y ¿ de qué me sirvió que el Fondo Nacional de Protección al Trabajo del Olimpo me concediera la Jubilación anticipada y una pensión de dios? Eso significa que hay que pedir un crédito al banco para hacerte el ara y con la poca fe que hay ahora las ofrendas no dan ni para pagar los intereses. Ni siquiera pude vender el pegaso de segunda mano como hizo Perseo con Belaforonte (que como señaló john Barth fue una estafa por- que el Pegaso se cala cada 2 por 3 y no se levanta más de medio metro del suelo) y por eso me vine a este hogar del pensionista de Cartago Nova a aprovechar las excursiones que nos montan de vez en cuando a Benidorm a ver si alguno pica y se compra a plazos unas sábanas para el invierno de pura lana virgen.

118 La tortuga de Éfeso

Una tranquila tortuga, que vivió muchos años en Éfeso, contempló un día la procesión de antorchas que, bien organizada por los agentes de San Cirilo, acompañó la salida de los padres conciliares del Tercer Concilio Ecuménico (Pero menos), y oyó la consignas coreadas de "Loor a la Zeotokos!" "¡Viva Cirilo! y no pudo por menos de recordar otro cirio que se montó unos 300 años antes en el campo de fútbol de la localidad organizado por el gremio de los plateros donde la gente se pasó medio día coreando la consigna "¡Grande es la Artemisa de los efesios!" Y mientras oía comentar a dos transeúntes que frente a la caída de la demanda de estatuillas de plata, se abría un futuro prometedor al mercado de iconos, lamentaba no haber podido conocer personalmente a una sencilla mujer de un pueblo de Galilea que se llamaba María.

119 La exégesis de la ballena

Lo que más me fastidia - añadió la ballena de Jonás - es que la gente siga sin tener ni idea de los géneros literarios y piense que nosotras la ballenas comemos profetas en vez de plancton y que tenemos literas y televisión en la barriga para que los pasajeros hagan el viaje sin aburrirse, y, así, siga sin coger la moraleja del libro de Jonás, y eso que es de uno de los más cortos de la Biblia, (así que no veas lo que va a pasar con el libro de Job que es tan largo). Pero ¿qué va una a esperar de gente que no sabe distinguir un ricino de sí mismo, es decir, de un alcornoque?

120 Los profetas y la creación de empleo

En vista de los puestos de trabajo surgidos en Guatemala en el noble arte (y oficio) de la escultura mediante la erección de monumentos en el parque de las ovejas negras fusiladas por las anteriores generaciones, el Gobierno ha decidido organizar en el INEM unos cursillos acelerados de profetas auténticos (porque ya se sabe que los falsos, aunque abundan mucho, no valen para esto) de modo que, una vez asesinados y sin esperar a la siguiente generación se les edifiquen hermosos sepulcros con lo que se espera crear unos 800.000 puestos de trabajo en los próximos cuatro años.

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