|
ESCENA III SEGISMUNDO. ¿Quién nombra aquí a Segismundo? CLARíN. ¿Mas que soy principe huero? SOLDADO 2.° ¿Quién es Segismundo? SEGISMUNDO. Yo. SOLDADO 2.° ¿Pues cómo, atrevido y necio, tú te hacías Segismundo? CLARíN. ¿Yo Segismundo? Eso niego. Vosotros fuisteis los que me segismundasteis: luego vuestra ha sido solamente necedad y atrevimiento. SOLDADO 1.º Gran príncipe Segismundo, (que las señas que traemos tuyas son, aunque por fe te aclamamos señor nuestro). . Tu padre, el gran rey Basilio, . temeroso que los cielos cumplan un hado, que dice que ha de verse a tus pies puesto vencido de ti, pretende quitarte acción y derecho y dársela a Astolfo, duque e Moscovia. Para esto juntó su corte, y el vulgo, penetrando ya y sabiendo que tiene rey natural, no quiere que un extranjero venga a mandarle. Y así, haciendo noble desprecio de la inclemencia del hado. te ha buscado donde preso vives, para que valido de sus armas, y saliendo de esta torre a restaurar tu imperial corona y cetro, se la quites a un tirano. Sal, pues; que en ese desierto, ejército numeroso de bandidos y plebeyos te aclama: la libertad te espera: oye sus acentos. Voces. (Dentro.) ¡Viva Segismundo. viva! SEGISMUNDO. Otra vez (¿qué es esto, cielos?), ¿queréis que sueñe grandezas, que ha de deshacer el tiempo? ¿Otra vez queréis que vea entre sombras y bosquejos la majestad y la pompa desvanecida del viento? ¿Otra vez queréis que toque el desengafïo, o el riesgo a que el humano poder nace humilde y vive atento? Pues no ha de ser, no ha de ser; miradme otra vez sujeto a mi fortuna; y pues sé que toda esta vida es sueño, idos, sombras, que fingís hoy a mis sentidos muertos cuerpo y voz, siendo verdad que ni tenéis voz ni cuerpo; que no quiero majestades fingidas, pompas no quiero fantásticas, ilusiones que al soplo menos ligero del aura han de deshacerse, bien como el florido almendro, que por madrugar sus flores, sin aviso y sin consejo, al primer soplo se apagan, marchitando y desluciendo de sus rosados capillos1 belleza, luz y ornamento. Ya os conozco, ya os conozco, y sé que os pasa lo mesmo con cualquiera que se duerme. Para mí no hay fingimientos, que, desengañado ya, sé bien que la vida es sueño. SOLDADO 2.° Si piensas que te engañamos, vuelve a esos montes soberbios los ojos, para que veas la gente que aguarda en ellos para obedecerte. SEGISMUNDO. Ya otra vez vi aquesto mesmo tan clara y distintamente como ahora lo estoy viendo. y fue sueño. SOLDADO 2.° Cosas grandes siempre, gran señor, trajeron anuncios; y esto sería, si lo soñaste primero. SEGISMUNDO. Dices bien, anuncio fue, y caso que fuese cierto, pues que la vida es tan corta, soñemos, alma, soñemos otra vez; pero ha de ser con atención y consejo de que hemos de despertar de este gusto al mejor tiempo; que llevándolo sabido, será el desengaño menos; que es hacer burla del daño adelantarle el consejo. Y con esta prevención de que cuando fuese cierto, es todo el poder prestado y ha de volverse a su dueño, atrevámonos a todo. Vasallos, yo os agradezco la lealtad; en mí lleváis quien os libre osado y diestro de extranjera esclavitud. Tocad al arma, que presto veréis mi inmenso valor. Contra mi padre pretendo tomar armas, y sacar verdaderos a los cielos. Presto he de verle a mis plantas. Mas si antes de esto despierto, ¿no será bien no decirlo, supuesto que no he de hacerlo? TODOS. ¡Viva Segismundo, viva! |