ESCENA II

Ruido de cajas y gente, y dicen dentro.

SOLDADO 1.º

Esta es la torre en que está.

Echad la puerta en el suelo.

Entrad todos.

CLARíN.

¡Vive Dios

que a mí me buscan! Es cierto,

pues que dicen que aquí estoy.

¿Qué me querrán?

Salen los soldados que pudieren.

SOLDADO 1.º

Entrad dentro.

SOLDADO 2.°

Aquí está.

CLARíN.

No está.

TODOS.

Señor...

CLARíN.

¿Si vienen borrachos éstos?

SOLDADO 2.°

Tú nuestro príncipe eres;

ni admitimos ni queremos

sino al señor natural,

y no príncipe extranjero.

A todos nos da los pies.

TODOS.

¡Viva el gran príncipe nuestro!

CLARíN.

Vive Dios, que va de veras.

¿Si es costumbre en este reino

prender uno cada día

y hacerle príncipe, y luego

volverle a la torre? Sí,

pues cada día lo veo:

fuerza es hacer mi papel.

TODOS.

Danos tus plantas.

CLARíN.

No puedo

porque las he menester

para mí, y fuera defeto

ser príncipe desplantado.

SOLDADO 2.°

Todos a tu padre mesmo

le dijimos, que a ti sólo

por príncipe conocemos,

no al de Moscovia.

CLARíN.

¿A mi padre

le perdisteis el respeto?

Sois unos tales por cuales.

SOLDADO 1.º

Fue lealtad de nuestros pechos.

CLARíN.

Si fue lealtad, yo os perdono.

SOLDADO 2.°

Sal a restaurar tu imperio.

¡Viva Segismundo!

TODOS.

¡Viva!

CLARíN.

Segismundo dicen, ¡bueno!

Segismundos llaman todos

los principes contrahechos.

Sale SEGISMUNDO.