ESCENA XVII

(En la torre) Descúbrese SEGISMUNDO como al principio, con pieles y cadena, durmiendo en el suelo. Salen CLOTALDO, CLARiN y los dos criados.

CLOTALDO.

Aquí le habéis de dejar,

pues hoy su soberbia acaba

donde empezó.

CRIADO 1.º

Como estaba

la cadena vuelvo a atar.

CLARIN.

No acabes de despertar,

Segismundo, para verte

perder, trocada la suerte,

siendo tu gloria fingida.

una sombra de la vida

y una llama de la muerte.

CLOTALDO,

A quien sabe discurrir

así, es bien que se prevenga

una estancia, donde tenga

harto lugar de argüir.

Este es el que habéis de asir,

y en ese cuarto encerrar.

CLARIN.

¿Por qué a mí?

CLOTALDO.

Porque ha de estar

guardado en prisión tan grave.

Clarín que secretos sabe,

donde no pueda sonar.

CLARIN

¿Yo, por dicha, solicito

dar muerte a mi padre? No.

¿Arrojé del balcón yo

al Icaro de poquito?3

¿Yo muero ni resucito?

¿Yo sueño o duermo? ¿A qué fin

me encierran?

CLOTALDO.

Eres Clarín.

CLARIN.

Pues ya digo que seré

corneta, y que callaré,

que es instrumento ruin.

Llévanle.