|
ESCENA IV Sale ASTOLFO. ASTOLFO ¡Feliz mil veces el día, oh Príncipe, que os mostráis sol de Polonia y llenáis de resplandor y alegría todos estos horizontes con tan divino arrebol, pues que salís como el sol de debajo de los montes! Salid, pues, y aunque tan tarde se corona vuestra frente del laurel resplandeciente, tarde muera. SEGISMUNDO. Dios os guarde. ASTOLFO. El no haberme conocido sólo por disculpa os doy de no honrarme más. Yo soy Astolfo, duque he nacido de Moscovia, y primo vuestro; haya igualdad en los dos. SEGISMUNDO. Si digo que os guarde Dios, ¿bastante agrado no os muestro? Pero ya que, haciendo alarde de quien sois, de esto os quejáis, otra vez que me veáis le diré a Dios que no os guarde CRIADO 2.° Vuestra Alteza considere que como en montes nacido con todos ha procedido. Astolfo, señor, prefiere... SEGISMUNDO. Cansóme como llegó grave a hablarme, y lo primero que hizo, se puso el sombrero. CRIADO 2.° Es grande. SEGISMUNDO. Mayor soy yo. CRIADO 2.° Con todo eso, entre los dos que haya más respeto es bien que entre los demás. SEGISMUNDO. ¿Y quién os mete conmigo a vos? |