La mortalidad
infantil en el 2001
JUVENTUD REBELDE, CUBA 020102 -Flor de Paz
Con el cierre del año 2001 Cuba logró su más bajo indicador histórico de mortalidad infantil: 6,2 por cada mil nacidos vivos, lo cual significa que por primera vez menos de 900 infantes menores de un año fallecieron en los últimos doce meses en todo el país.
Más allá de las cifras, esta muestra de bienestar y desarrollo es el resultado del accionar conjunto de toda la sociedad. La mortalidad infantil tiene entre sus factores influyentes componentes demográficos, culturales, sociales, sanitarios y biológicos, explica la doctora Miriam Aliño, directora nacional del Programa Materno Infantil, Adolescencia y Planificación Familiar.
Desde el punto de vista demográfico, por ejemplo, un inconveniente cada vez más frecuente en las mujeres de todo el mundo, y también en las cubanas, es que se posterga el embarazo hasta después de los 30 ó 35 años, cuando este es más riesgoso.
Desde el ángulo social, la madre cubana es beneficiada con un año de licencia laboral, además de estar protegida por las medidas que se toman en cada provincia, municipio o localidad para garantizar la necesaria alimentación de la embarazada, como resultado de un esfuerzo conjunto de varias instancias del gobierno.
Asimismo, cuenta con las garantías que les ofrece el sistema de salud y los hogares maternos, que también contribuyen a su adecuada alimentación, educación sanitaria y mantienen a poca distancia del hospital a las que lo necesitan.
En Cuba, país que transita al envejecimiento poblacional, se reducen cada año el número de nacimientos (desde 1999 han nacido aproximadamente 13 000 personas menos de las que hubieran llegado al mundo según índices de otras etapas). Y no porque disminuye la natalidad decrece la mortalidad: todo depende de que el mayor número de nacimientos no se concentren en grupos de riesgo y nazcan más niños sanos. También, por supuesto, de la atención que el Estado y toda la sociedad le brinde a la embarazada y a los futuros pobladores de la nación.