Los Bush y el
terrorista Bosch.
HERNANDO CALVO OSPINA. 221201
(A los 5 patriotas cubanos condenados injustamente en Miami)
El equipo encargado de la política exterior del presidente George W. Bush está incompleto. No se logra consolidar en estos momentos claves de su "lucha" mundial contra el "terrorismo". El más alto cargo en el Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental, que abarca a América Latina y el Caribe, está vacío. Otto Reich, el candidato propuesto, no ha sido confirmado por el Subcomité encargado en el Senado. Su presidente, el demócrata Christopher Dodd tiene varias y serias reservas.
Una de peso tiene que ver con la gestión de Reich al frente de la Oficina para la Diplomacia Pública en América Latina y El Caribe, OPD, durante la presidencia de Ronald Reagan. Allí, entre 1983-1986, Reich realizó "oscuras maniobras" que ayudaron a financiar ilegalmente a la contra nicaragüense. También investigadores del Congreso, durante el escándalo Irán-Contras, constataron que esa oficina realizaba "propaganda encubierta y prohibida", para "influenciar en la opinión pública y los medios" (1)
Reich, un cubano-estadounidense íntimo de la organización de extrema derecha Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, con sede en Miami; principal asesor jurídico de la compañía de ron Bacardi; y redactor de la ley anticubana Helms-Burton, tiene un antecedente bastante delicado en su contra. El senador Dodd ha sugerido que mientras Reich fue embajador en Venezuela (1986-89) sirvió como "una especie de encubridor de Orlando Bosch". Bosch es nada menos que un cubano ex operario de la CIA, responsable de numerosos actos criminales, y autor intelectual del atentado terrorista contra un avión comercial cubano donde murieron 73 personas, en 1976 (2)
Siendo más precisos, todo ello no sólo tiene que ver con Reich. Involucrados de una u otra forma están varios organismos estadounidenses, y por lo menos tres altos responsables políticos miembros de la familia Bush.
Según la numerosa información pública, Orlando Bosch Avila ingresó a la CIA en 1960, siendo instruído en técnicas de asesinato, actos terroristas y guerra de guerrillas. Como lo fueron varios miles de cubanos opuestos al gobierno de Fidel Castro (3). La desbordada rabia contra la Revolución lo llevó a planificar y estar al frente de numerosas acciones terroristas contra intereses cubanos y de naciones que comercializaban con la Isla.
Según The Boston Globe, para la década de los sesenta Bosch debía tener, para el gobierno estadounidense, "la misma categoria de terrorista que Abu Nidal" (4). A pesar de haber sido condenado en varias ocasiones a altas penas, extrañamente dejaba muy pronto las prisiones. En la última ocasión soló estuvo cuatro años de los doce que le impuso el juez. Estando bajo libertad condicional, decidió dejar Estados Unidos en 1974, al ser buscado por la FBI como presunto asesino de otro dirigente terrorista. Establecido en República Dominicana, organizó una coalición que desató una ola de actos terroristas y crímenes que tocaron a siete países del continente, así como España y Francia, e intereses comerciales de muchos otros países. Era la "Guerra por los caminos del mundo". (5)
Cuando menos se esperaba, un cable de la AP fechado octubre 21 de 1976, afirmaba que el terrorista estaba en Chile desde diciembre 3 de 1974. Según lo contó Bosch, fue el propio embajador de la dictadura chilena en Washington quien lo acompañó, desde República Dominica hasta Santiago, donde "yo era un invitado del gobierno, con todas las consideraciones" (6). Ahí se encuentra con otros cubanos, también operarios de la CIA, quienes estaban para colaborar con la policía política, DINA. Así se mezclan en la estructura que se conocería como Plan Condor, estrategia concebida para erradicar todo aquello que oliera a "comunismo". Estaba liderada por el general Augusto Pinochet, involucraba a los gobiernos del Cono Sur, bajo el auspicio del Premio Nobel de la Paz y ex Secretario de Estado, Henry Kissinger (7).
Utilizando la estructura del Plan Condor, Bosch planifica y lleva a cabo el secuestro, asesinato y desaparición de dos diplomáticos cubanos radicados en Buenos Aires, en agosto 9 de 1976. Crímen que fue catalogado por algunos en Miami de "operación audaz" (8)
Mientras, las divisiones y conflictos de poder entre los grupos de cubanos terroristas implantados en Estados Unidos aumentaban. Para la CIA y el FBI se habían convertido en algo difícil a controlar. De ahí que el director de la CIA, George Bush, encargó a Lawrence Sternfiel de aglutinar a los más belicosos en el Comando de Organizaciones Revolucionarias Unidas, CORU. La reunión tuvo lugar nuevamente en Dominicana. Orlando Bosch, presente, fue nombrado máximo responsable. La actividad terrorista recrudeció.
En Washington, septiembre 21 de 1976, una poderosa bomba despedazó el auto donde viajaba el ex ministro chileno de Salvador Allende, Orlando Letelier. Con él pereció su secretaria estadounidense Ronny Moffit. El FBI comenzó la investigación más grande que hasta el momento se realizaba en ese país. El tiempo pasaba sin resultados. Cuando se creía que ello quedaría impune, aparecen los responsables: un estadounidense y varios cubanos que trabajaban para la DINA, la CIA y el CORU. Según Orlando Bosch, sus hombres fueron detenidos porque la DINA los abandonó cuando más la necesitaban (9).
Los dos últimos terroristas cubanos que permanecían en prisión por esos crímenes fueron puestos en libertad por el presidente Bush el 14 de agosto 2001. Poco antes de los atentados del 11 de septiembre. No habían terminado de pagar la condena. La gran prensa casi nada dijo. Un investigador estadounidense se atrevió a insinuar que la excarcelación era porque Bush quería "complacer amigos cubanos, anticastristas, a quien debe una deuda grande." (10). Seguramente se refiere a miembros de la FNCA, cuya influencia en la Florida fue fundamental en el "recuento" de votos que le dieron la presidencia a Bush.
La carrera criminal que llevaban Orlando Bosch y demás terroristas del CORU tuvo su tope el 6 de octubre de 1976. Ese día estalló en pleno vuelo, sobre las playas de Barbados, la nave de Cubana de Aviación. Hasta la mayoría de cubanos opositores al gobierno de Castro quedaron perplejos e indignados.
Ante la crueldad realizada, los nervios traicionaron a los dos autores materiales. Por los errores cometidos no fue nada difícil identificar, al día siguiente, a los ciudadanos venezolanos en Trinidad y Tobago. Poco después caerían en Caracas los planificadores: Orlando Bosch Avila y Luis Posada Carriles.
Posada Carriles, cubano reclutado por la CIA en 1960, había comenzado sus actividades con la Representación Cubana en el Exilio, RECE. Esta organización terrorista había sido creada y financiada por el jefe de la ronera Bacardí, con el objetivo inicial de preparar la segunda tentativa de invasión a Cuba (11). La CIA, lógicamente, aportó bastante a la RECE. En 1967 la CIA ubica a Posada en Venezuela como asesor de los cuerpos de seguridad encargados de reprimir a las organizaciones de izquierda. En su autobiografía no niega las torturas que inflingía a los detenidos (12). Esas "responsabilidades" no le impidieron desarrollar actos criminales en otros países contra los "comunistas cubanos".
En septiembre 17 de 1976, Posada acompañaría al jefe de la contrainteligencia venezolana, Disip, otro cubano de la CIA, para recibir a Orlando Bosch al aeropuerto de Caracas. El terrorista venía de Managua. Inmediatamente se le asignan armas y guardaespaldas (13). Veinte días después serían el centro del escándalo mundial por el derribo del avión.
El proceso de los cuatro culpables fue accidentado debido a la sucesión de recursos de la defensa. Todo era una abierta batalla jurídica entre magistrados y abogados defensores, presiones, ambiente enrarecido y politizado. Así se trasladó el sumario al fuero militar. La jueza que seguía el caso en lo civil lo dejó por amenazas de muerte. Elio García, presidente de la Corte Marcial, no cedió y le asesinaron a su hijo.
Con tales antecedentes se tendría que ser muy ingenuo para no pensar que la complicidad de la CIA estaba por algún lugar. Mas suspicacia se crea cuando el gobierno estadounidense decide no aportar ni una frase de información al sumario sobre Posada o Bosch. Hasta negó el detallado testimonio del taxista que en Barbados trasladó a los venezolanos, luego de descender del avión, hasta la embajada. Igual desconocimiento hizo con el testimonio de otro taxista que al final del día los había vuelto a llevar a la sede diplomática estadounidense. (14)
La respuesta de Estados Unidos ante tal acto terrorista fue mirar hacia otra dirección, tratando de poner una cortina de humo. Inesperadamente los medios de comunicación estadounidenses volvieron a insistir sobre la presunta responsabilidad de Fidel Castro en el asesinato del presidente Kennedy. Ello se convirtió en tema obligado. La parafernalia se fue disipando cuando la investigación congresual negó rotundamente tal implicación. (15) Pero ya se había logrado el objetivo de opacar la atención sobre la voladura del avión.
Nueve años después, el 18 de agosto de 1985 Posada Carriles se evade de una cárcel de alta seguridad. El cubano-estadounidense Ricardo Más Canosa declaró ante un tribunal que por orden de su hermano, Jorge, líder de la Fundación, había sacado dinero en Panamá para pagar la fuga.
Pocos días después Posada estaba en El Salvador. Llegó como piñón en la red ilegal de abastecimiento de la Contra. Su jefe era Felix Rodriguez, un alto oficial de la CIA, popular por haber supervisado la captura y asesinato del Che Guevara en Bolivia. Rodriguez, a su vez, tenía dos jefes: Oliver North del Consejo Nacional de Seguridad, y el vicepresidente de Estados Unidos, George Bush. Escasamente una mosca pasaba desapercibida en Centroamérica. La tensión era extrema por los conflictos militares; y la presencia de las fuerzas armadas y la inteligencia estadounidenses en la zona era omnipresente.
En octubre de 1986 empiezan a salir a luz pública todo el andamiaje ilegal montado por Estados Unidos. Estalla lo que se conocería como el Iran-Contra y se "descubre" que el prófugo terrorista Posada Carriles estaba trabajando de manera indirecta, nuevamente, para la Casa Blanca. En las audiencias ante el Congreso Rodriguez dijo que era "buen amigo, "hombre honorable". Testificó que lo había ayudado a fugarse porque "merecía estar en libertad.". "Lo necesitábamos". No se le preguntó más sobre Posada.
Después, Posada Carriles reaparecía muy esporádicamente en la prensa. En 1997 le da una extensa entrevista al New York Times (16). Sostenía que ni el FBI ni la CIA lo molestaban. Que tenía un pasaporte estadounidense. Que la FNCA lo ayudaba económicamente. Que era el responsable intelectual de los atentados a los centros turísticos que se sucedieron por esas fechas en Cuba, y que le costaron la vida a un turista italiano. En noviembre 2000 fue detenido cuando intentaba poner una bomba en la Universidad de Panamá donde hablaría Fidel Castro, en el marco de la décima Cumbre Iberoamericana. Cuba pidió su extradición: le fue negada. Estaba acompañado por un miembro de la FNCA, y de otro implicado en el asesinato a Letelier.
En febrero de 1987 Orlando Bosch sale libre de la cárcel venezolana por "falta de pruebas". A pesar de declararse no culpable del atentado al avión, no impone ninguna demanda por los años pasados en prisión. Prefiere ingresar ilegalmente a Estados Unidos, donde es rápidamente detenido por no haber respetado la libertad condicional. En los meses siguientes la oficina del Servicio de Migración y Naturalización, SIN, recibe amenazas de bomba por haberlo declarado "extranjero indeseable". Se decide deportarlo. A pesar de las presiones políticas estadounidenses, 31 países se negaron a recibirlo. Se rechazó la petición que hizo Cuba.
"La campaña que se llevó a cabo a su regreso a Estados Unidos para obtener su libertad fue masiva" (17). Siendo la abogada y congresista cubano-estadounidense Ileana Ros Lethinen quien encabezaría su defensa, apoyada por la FNCA. La señora Ros llegó a hacer de la liberación de Bosch uno de sus ofrecimientos en la campaña electoral. Campaña que tenía como director a Jeb Bush, hijo del presidente estadounidense.
En agosto de 1989 el presidente Bush pronunciaría un discurso en un acto de apoyo a la candidatura de la señora Ros en Miami. Ahí rechazó al terrorismo, asegurando que sus responsables y encubridores serían perseguidos en cualquier parte del mundo.
Casi a la par del discurso presidencial, el 12 de agosto, un cable de la AP decía que el FBI tenía a Bosch como "el terrorista numero uno" de Miami.
Pero el 19 de julio de 1990 Bosch saldría en libertad por orden del propio presidente, en contra de las recomendaciones del FBI y la decisión del Ministerio de Justicia, quien se basaba en los documentos confidenciales de la CIA para su expulsión. Los mismos que se le habían negado a las autoridades venezolanas 14 años antes.
El New York Times escribiría en un encendido editorial: "En nombre de la lucha contra el terrorismo, EEUU envió a la fuerza aérea a bombardear Libia y al ejercito a invadir Panama. Sin embargo, ahora la Administración de Bush mima (coddles) a uno de los terroristas más notorios del hemisferio. Y por cuales razones? La única evidente es granjearse el favor del sur de la Florida."
Bosch le había escrito al jefe del SIN en Miami, justificando el atentado: "El hecho que inocentes hayan encontrado la muerte en esta acción, muy reprochable, obedece a las realidades y las leyes hipotéticas de la guerra".
El 21 de enero 1992, una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU le exige a Libia de entregar a dos presuntos responsables de los atentados a aviones de Pan Am en Lockerbie (21 diciembre 1988), y de la UTA sobre Nigeria (19 septiembre 1989). Libia se niega y el 15 de abril 1992 entran en vigor las primeras sanciones económicas, que al año siguiente se reajustarían.
Cuba aprovecha el debate e insiste para que el Consejo también le exija a Estados Unidos la entrega del terrorista Orlando Bosch, residenciado en Miami, por la voladura del avión. La respuesta fue desilucionante: no se podia recibir la demanda cubana debido a los años ya pasados.
Es posible que el presidente Bush espere las vacaciones de navidad para posesionar a Otto Reich sin la certificación del Senado. William Clinton ya lo hizo con el anterior responsable del mismo cargo, Peter Romero.
Se dice, con poco margen de duda, que el nombre de Reich fue propuesto al presidente Bush por su hermano Jeb, actual gobernador de la Florida, a pedido del poderoso sector extremista cubano-estadounidense de Miami, encabezado por la Fundación Nacional Cubano Americana. El padre y los hijos Bush saben cuánto poder tienen todos aquellos que han sostenido y siguen apoyando al terrorista Orlando Bosch. Esos que pusieron como condición, para apoyar la candidatura presidencial de George W. Bush … el nombramiento de Otto Reich (18). Ya los extremistas cumplieron.
Es seguro que el presidente no les quedará mal. O la pagarán, él y su hermano, en las próximas elecciones.
Mientras tanto el terrorista Orlando Bosch Avila sigue caminando por las calles de Miami. A veces con la pulsera de seguimiento que le instaló el FBI, aunque a veces se le "olvida" en casa. El autor de estas líneas es testigo.
© Hernando
Calvo Ospina. -Escritor colombiano residente en Francia. -Autor, entre otros de:
"¿Disidentes o Mercenarios?". "Ron Bacardi. La guerra
oculta". -Email:
hcalvospina@hotmail.com
Notas.
1-
Revista Cambio. Bogotá.
23 julio 2001.
2- Washington Post Newsweek. 10 octubre 2001.
3- Enrique Encinosa, Cuba en guerra. Historia de la oposición anticastrista, 1959-1993. Ed. Fondo de Estudios Cubanos de la FNCA. Miami, 1995.
4- Mencionado en Esquire, Who is Jorge Mas Canosa?. EE.UU. Enero 1993.
5- Enrique Encinosa. Op. cit.
6-
Alicia Herrera, Pusimos la bomba…¿Y qué?. Ed. Ciencias sociales. La Habana 2000.
7-
Christopher Hitchens, Les crimes de Monsieur Kissinger. Ed. Saint-Simon,
Francia 2001
8- Enrique Encinosa, Op.cit.
9- Alicia Herrera, Op.cit.
10- Saul landau, Albergando terroristas: Nuestra propia lista, PolíticaConoSur, 3 septiembre 2001
11- Alvaro Vargas Llosa, El exilio indomable. Espasa-Calpe. Madrid 1998.
12- Luis Posada Carriles, Los caminos del guerrero. Autobiografía. 1994.
13- Idem.
14- Investigación del gobierno de Barbados presentado al Consejo Permanente de Seguridad de la ONU.
15-
Jean-Pierre Clerc, Les quatre saisons de Fidel Castro, Ed. Seuil,
Paris 1996.
16-
The New York Times, 12-13 julio 1998.
17- Enrique Encinosa. Op.cit.
18- Revista Cambio, Op.cit.