Cuba entera con los 5 de Miami

 COMITÉ ARGENTINO POR LA LIBERTAD DE LOS CINCO PATRIOTAS CUBANOS 250901

El caso de los cinco revolucionarios cubanos detenidos y juzgados en Miami (y a los que EE.UU quiere criminalizar vinculándoles con abortar una operación de los gusanos cuando invadieron el espacio aéreo de Cuba en febrero del 96) ha vuelto a poner en pie al pueblo de la Isla  reclamando por su excarcelación y condenando la provocación gringa. La prensa occidental, como siempre, oculta y manipula los datos sobre este caso, pero no pueden impedir que la verdad salga a luz. Y la solidaridad internacional con Cuba socialista, también. Damos a conocer lo sustancial de un comunicado sobre el tema, de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

Cinco patriotas cubanos son prisioneros políticos del Imperio. Sufren ya más de 34 meses de injusto encierro en una cárcel del Sur de la Florida. Para René González Sehwerert, Ramón Labañino Salazar, Fernando González Llort, Antonio Guerrero Rodríguez y Gerardo Hernández Nordelo han sido casi tres años de humillaciones y vejaciones constantes, de grosera y sistemática violación a sus derechos individuales, de arbitrarios y largos períodos de total incomunicación. Son inocentes. No han cometido delito alguno.

Se les castiga porque los enemigos de Cuba ven en ellos, magníficamente resumidos, la dignidad, el valor, y las virtudes de la Patria que se empeñan, inútilmente en destruir. Son víctimas de una infame y colosal injusticia que significa el inicio, por la actual Administración del Señor Bush, de una nueva etapa, más cruel y desvergonzada aún, de la larga y sucia guerra que Estados Unidos lleva a cabo contra el pueblo cubano y su Revolución.

Con imputaciones completamente fraudulentas, y presiones y maniobras sobre los miembros del jurado, se les condenó por supuestas actividades de espionaje que nunca fueron probadas y a pesar de que en el mismo juicio los acusadores reconocieron que no habían poseído secreto alguno ni habían llevado a la práctica el imaginario delito.

Resulta imposible en Miami lograr un veredicto justo en cualquier caso relacionado con Cuba. Allá se pasean por las calles terroristas confesos, se jactan de sus fechorías, las anuncian y preparan públicamente, sin que las autoridades hayan hecho jamás absolutamente nada para impedir sus acciones o sancionarlas. La mentira, la histeria y el odio anticubano envenenan aquel medio sometido a una camarilla corrupta y fascistoide. Basta recordar el secuestro de Elián González, un niño de seis años, brutalmente separado de su padre y su familia, maltratado y explotado desvergonzadamente ante las cámaras de televisión, retenido en un sitio rodeado de matones armados y vociferantes demagogos que desafiaron las leyes, insultaron y amenazaron al Gobierno Federal, pisotearon la bandera, dañaron bienes ajenos y hasta amagaron con incendiar la ciudad.

Esos individuos, alistados y entrenados por la CIA contra Cuba, pagados durante décadas con fondos del presupuesto federal, han mantenido un permanente y estrecho contubernio con los extremistas de ultraderecha y han intervenido en la vida interna de la sociedad norteamericana actuando siempre contra los intereses del pueblo de Estados Unidos. Ellos están asociados a los peores episodios allá ocurridos: el magnicidio del Presidente Ke-nnedy, el escándalo de Watergate, el asesinato de Orlando Letelier y Ronni Moffitt, el suministro clandestino de armas a la contra nicaragüense y el narcotráfico a él vinculado, el contrabando de personas y de drogas ilícitas, el secuestro de Elián González y el fraude y el despojo de los derechos de decenas de miles de electores afroamericanos en las elecciones de noviembre del 2000 en la Florida.

Cuba siempre ha dicho la verdad abierta y francamente: jamás hemos atentado contra la seguridad nacional de Estados Unidos. Pero sí proclamamos nuestro irrenunciable derecho y nuestra sagrada obligación de defendernos de las acciones terroristas y criminales que impunemente organizan, arman, pregonan y lanzan contra Cuba, desde territorio norteamericano los bandidos de la mafia anexionista. Desenmascarar esas acciones es una noble, digna y heroica misión que contribuye a salvar vidas cubanas y estadounidenses y corresponde con los intereses vitales de ambos pueblos.

La Revolución cubana a todo lo largo de su desarrollo ha sido objeto de una política de agresión sistemática, una verdadera guerra de la que no han estado ausentes el terrorismo, los sabotajes y los asesinatos. Esa guerra dura ya más de 42 años. El agresor ha sido y es el gobierno de Estados Unidos. Nadie tiene derecho a ignorarlo porque esa afirmación puede comprobarse fácilmente en documentos oficiales norteamericanos casi todos mantenidos en secreto hasta que finalmente vieron la luz en años recientes. Todavía ocultan buena parte de su contenido pero aun así revelan claramente, sin la menor duda, la total responsabilidad de ese Gobierno en una agresión que no ha cesado.

La más despreciable, procaz y absurda acusación contra nuestros dignos y heroicos compañeros fue la de "conspiración para asesinar", lanzada sospechosamente después que habían transcurrido más de ocho meses de que, sometidos a total incomunicación, encaraban las ridículas y disparatadas imputaciones iniciales, carentes, como ésta, de todo fundamento. Para sustentar esa infamia las corruptas autoridades miamenses no presentaron, por supuesto, evidencia alguna, manipularon desvergonzadamente el incidente ocurrido el 24 de febrero de 1996 (cuando varias avionetas de los llamados “Hermanos al rescate”, un grupo contrarrevolucionario de Miami, invadió el espacio aéreo cubano) ocultaron la información que ellos poseen, ignoraron completamente los antecedentes, falsificaron groseramente las pruebas y distorsionaron grotescamente la realidad.A partir del triunfo de la Revolución, desde el territorio norteamericano y tripuladas por sus agentes, la CIA empleó avionetas para realizar sabotajes, lanzar armas y explosivos, regar sustancias químicas y bacteriológicas y llevar a cabo labores de espionaje y provocación sobre campos y ciudades de Cuba. En los documentos oficiales citados más arriba, hay copiosa información al respecto. Ahí están los antecedentes del grupo terrorista que ejecutó la provocación del 24 de febrero de 1996.

La prueba más evidente de que el caso de nuestros cinco compatriotas es parte de un plan deliberadamente concebido para respaldar a los grupos terroristas y diseminar el temor entre quienes se les oponen, las expuso abiertamente el pasado 10 de julio, el propio Jefe del FBI a cargo de esta operación. En esa ocasión el señor Héctor Pesquera anunció que "habrá más arrestados relacionados con ese caso", aseguró estar "constantemente al tanto de muchos que están aquí" y prometió que "los perseguiría enérgicamente". Pocos días después, como un eco, la misma bravata sería repetida por la vocera de la Fundación anexionista. ¿Hace falta algo más para comprender que se trata exclusivamente de un proceso político y que su propósito es perseguir a todos los que allá rechazan las prácticas criminales de la mafia terrorista?

Cuba es una nación libre, independiente y soberana que tiene un derecho inalienable a vivir en paz y a ser respetada exactamente igual que todas las demás naciones. Cuba tiene el derecho, la obligación y la necesidad de defenderse y lo seguirá haciendo. Los pueblos de Cuba y Estados Unidos pueden y deben vivir en paz. La lucha por la verdad y la justicia permitirá lograrlo.