Golpe al anticastrismo: cancelan la entrega
de los Grammy en Miami
CLARIN, ARGENTINA 220801
LO DECIDIÓ LA ACADEMIA QUE OTORGA ESOS PREMIOS A LA MÚSICA LATINA · LA FIESTA SERÁ AHORA EN LOS ANGELES · LOS ANTICASTRISTAS HABÍAN ANUNCIADO PROTESTAS DURANTE LA CEREMONIA · SE OPONEN A LA PRESENCIA DE MÚSICOS DE LA ISLA
Los anticastristas de Miami se debatían ayer entre lamentos y búsquedas de culpables por uno de los golpes más duros que recibieron en décadas. Basándose más en razones prácticas que políticas, la Academia Latina de las Artes y Ciencias de Grabación de los Estados Unidos suspendió el lunes la celebración de la próxima entrega de premios Grammy Latinos en la ciudad de Miami y la trasladó a Los Angeles. La razón: su temor a que las protestas anunciadas por unos 60 grupos de cubanos exiliados empañaran los galardones más preciados de la música en español.
Por si ello fuera poco para la deteriorada imagen de los cubano-estadounidenses, el presidente de la Academia, Michael Green, declaró que se llevaba los premios a Los Angeles porque en Miami no le garantizaban la seguridad de los artistas invitados. De todas maneras, la ceremonia tendrá lugar el 11 de setiembre.
En EE.UU. aún permanece muy fresca la imagen de intransigencia que proyectó el exilio cubano y sobre todo la emblemática Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) cuando hace dos años trató de impedir que el niño balsero Elián González retornara a su hogar en Cuba, tal como reclamaba su padre desde la isla.
Ahora Green aportó otro antecedente. Explicó que los organizadores se habían preocupado aún más cuando vieron videos del concierto que en 1999 dio en EE.UU. el grupo Los Van Van. Asistieron 3.000 exiliados que terminaron tirándoles a los músicos piedras, latas y huevos.
La historia de los Grammy en Miami es tan conflictiva como el abordaje de los cubanos exiliados a cualquier tema que roce al gobierno de Fidel Castro y a las ríspidas relaciones entre Cuba y EE.UU.
La última discordia alrededor del premio se basó en la nominación y posible asistencia de artistas de la isla —considerados "empleados de Castro" por el exilio— , como Francisco Céspedes, Chucho Valdés y Omara Portuondo, entre otros.
Esta es la segunda vez que Miami pierde la oportunidad de ser sede de la celebración. El año pasado, en su primera edición, se la trasladó también a Los Angeles porque se temía que el evento pudiera ser manipulado por el exilio que en ese momento libraba su batalla por la custodia de Elián. También las autoridades de Miami rechazaron la ceremonia invocando una ordenanza que prohíbe al condado hacer negocios con quienes tienen tratos con Cuba. Esa ley se revocó y el alcalde del condado Dade Miami Alex Penelas, instó junto a la Fundación a que la segunda entrega se celebrara en esta ciudad.
En medio de un proceso de transición y en la búsqueda de cierta moderación, Jorge Mas Santos, presidente de la Fundación e hijo de su fallecido fundador Jorge Mas Canosa, aceptó el levantamiento de la ordenanza. Su decisión sin embargo desató una grave crisis dentro de la Fundación, fruto de las prolongadas diferencias entre el sector duro y el ala moderada encarnada por la nueva generación de directivos, como el propio Mas Santos.
Unos 20 militantes, entre ellos históricos dirigentes, renunciaron a la Fundación. El domingo, casi 60 grupos de exiliados anunciaron que realizarían protestas durante la ceremonia de los Grammy. El lunes se pronunció la Academia de Artes y Ciencias de Grabación.
La ceremonia habría generado entre 30 y 35 millones de dólares de ingresos para la ciudad. Y no hay duda de que también fue dañada la imagen de una Miami que aspira a convertirse en la "capital de la música latina".
El influyente productor Emilio Estefan, miembro de la colectividad como su esposa, la cantante Gloria Estefan, fue uno de los que más trabajó para trasladar los Grammy a Miami. En diálogo con The Miami Herald sentenció: "No tengo palabras para expresar lo que siento".
"Hicimos todo lo que nos pidieron. No sé qué más podríamos haber hecho", dijo el alcalde Penelas. Mas Santos optó por culpar a la Academia."Esto mancha la imagen de Miami. Si hay alguien que culpar es Michael Green porque no hubo amenazas de violencia (entre las protestas anunciadas), pero no nos dio oportunidad de negociar".