Tenemos el inexcusable deber de aplastar todas las manifestaciones de corrupción

GRANMA, CUBA 030601 - Susana Lee

AFIRMÓ CARLOS LAGE EN LA PRESENTACIÓN DEL NUEVO MINISTERIO DE AUDITORÍA Y CONTROL

El trabajo esencial del nuevo ministerio es prevenir, no es detectar más delitos y violaciones o descubrir funcionarios o actos corruptos. Hay que detectarlos todos y a tiempo, pero lo principal es la disminución de tales hechos como resultado de una disciplina estricta, un control riguroso y una mayor conciencia revolucionaria, afirmó Carlos Lage en el acto de presentación del Ministerio de Auditoría y Control, efectuado ayer en la Escuela del MINBAS.

En presencia de los miembros de la dirección de todos los organismos de la Administración Central del Estado y de una representación de los cuadros, funcionarios y trabajadores del ministerio creado a finales de abril pasado, el Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros en su intervención de conclusiones señaló que tenemos que prevenir más, eliminar las condiciones que favorecen las desviaciones y actuar más enérgicamente contra todo aquello y todos aquellos que atenten contra la moral y el prestigio de la Revolución.

Agregó que en las condiciones de una economía que avanza, y un pueblo más unido con una conciencia política más alta que nunca, existen las condiciones como en ningún otro lugar para que no prolifere la corrupción.

Cierto es que no tenemos casos de corrupción en la dirección de los ministerios y que aún los que tenemos en las instancias intermedias distan mucho de los conocidos en otras partes del mundo; que no pocos casos de lo que aquí llamamos corrupción no lo son en otros países, aseveró.

La corrupción es intrínseca al sistema capitalista, y, pudiera decirse, es la savia que lo alimenta, pero es totalmente contraria al Socialismo, dijo. Como revolucionarios, como comunistas, tenemos el inexcusable deber de frenar y aplastar todas las manifestaciones de corrupción. Tenemos que potenciar todos los valores que forja la Revolución y que obran como escudo protector frente al amiguismo, el egoísmo, el acomodamiento y otras actitudes que favorecen la aparición de las conductas corruptas. Debemos sentar las bases para legar a las futuras generaciones esa administración sana, austera e incorruptible que es la única compatible con una Revolución como la nuestra.

En sus palabras dedicadas al funcionamiento de la Administración del Estado y a la conducta de los cuadros que en ella se desempeñan, expresó que el organismo recién constituido tiene la misión de conducir esa trascendente tarea, preservar la disciplina administrativa, y promover la integridad de las administraciones, sus dirigentes y funcionarios.

El nuevo ministerio, puntualizó, no hace el control ni evita la corrupción: exige que los organismos y empresas lo hagan y señala las deficiencias que impiden alcanzar esos objetivos. La tarea es de todos, tiene que ser constante y no puede haber lugar para el desaliento. Tenemos que ser capaces de promover, fomentar y consolidar un hábito de control y un clima de máxima honradez en cada colectivo de trabajadores.

Al comienzo de su discurso enumeró los principales resultados derivados del cumplimiento del Decreto-Ley 147, de abril de 1994, sobre la reorganización de los organismos de la Administración Central del Estado, entre ellos la reducción de estos de 50 a 30 (ahora son 31 con el nuevo ministerio) y de sus plantillas, de 23 840 a 9 297, un 61% menos, así como haber logrado estructuras de dirección más ligeras, planas y funcionales, precisando al respecto que la reorganización debe ser permanente.

No obstante planteó que todavía están presentes y afloran viejos y malos hábitos, falta agilidad en las respuestas, se delegan facultades sin garantizar el imprescindible control y se requiere fortalecer los órganos de trabajo colectivos y asegurar que sea en ellos donde se adopten las decisiones más importantes.

Recordó a los cuadros que debemos aplicar sistemáticamente el principio de la más estrecha vinculación con las masas, que es intrínseco a la Revolución y de cuya práctica permanente tenemos en Fidel el mayor ejemplo, aclarando que no se trataba solo de asistir a actos o actividades, sino de conversar con los trabajadores, dar argumentos, ofrecer explicaciones, hacerles conocer los éxitos y las dificultades. No se puede dirigir solo con métodos administrativos, sin hablar y comprometer a los trabajadores.

Necesitamos cuadros capaces y eficientes pero, ante todo, austeros y modestos. No pueden faltar la austeridad y la modestia, y ni siquiera dar lugar a apreciaciones equivocadas. Hay que velar porque esos valores predominen donde trabajamos y vivimos, exigiéndonos a nosotros y a nuestros subordinados.

En el acto fueron presentados por el general de brigada Armando Quiñones, del Ministerio del Interior, varios casos de funcionarios de nivel empresarial involucrados en actos de corrupción; y uno de enriquecimiento indebido de un "elaborador/comercializador de zapatos" y su esposa, en el municipio capitalino de Boyeros, que estuvo a cargo de Juan Escalona, fiscal general de la República, quien explicó que a ambos ciudadanos les fueron ocupados, entre otros bienes, dos vehículos Nissan, dos Lada y 4 motos, 3 viviendas, numerosos efectos electrodomésticos y casi medio millón de pesos en moneda nacional.

Al inicio, Lina Pedraza, ministra de Auditoría y Control, explicó las misiones principales del nuevo organismo y presentó a los compañeros designados como viceministros Gladys Bejerano, Liliana Ezquerra, Amando Diez y Reynol Pérez.