Calvo Espina: "Trato de ser objetivo, pero no soy neutral"

REBELION 300501 - Carlos Alba. Mundo Obrero (España)

EL PERIODISTA COLOMBIANO DESVELA LAS ACTIVIDADES TERRORISTAS DE LA COMPAÑÍA BACARDÍ, CONTRA LA QUE SE HA INICIADO UN CAMPAÑA INTERNACIONAL

En su libro Ron Bacardí. La guerra oculta, el periodista colombiano Hernando Calvo Ospina cuenta la historia de la compañía ronera fundada en Santiago de Cuba, pronto convertida en multinacional y principal financiadora, desde 1959, de las campañas, legales o terroristas, que la mafia cubanoamerinaca de Miami ha llevado a cabo contra Cuba. Y más cosas, como se puede comprobar en esta entrevista que Mundo Obrero le realizó en Madrid, adonde vino para presentar la campaña internacional "Bacardí, un mal trago" (Más información, sobre la campaña en Sodepaz: c/ Pez, 27, despacho 314, 28004, Madrid. Tfno.: 91 522 80 91. Internet: www.sodepaz.org). Hernando Calvo Ospina es también autor de Perú, los senderos posibles (Txalaparta, 1994), ¿Disidentes o mercenarios? Objetivo: liquidar la revolución cubana (Vosa?Sodepaz, 1998) y Salsa, esa irreverente alegría (Txalaparta, 1996). Bacardí la funda un empresario catalán, Facundo Bacardí, pero dices que desde el principio hay dos historias: la que relata la misma multinacional, que "suena a cuento de Cenicienta", y la real. La historia oficial cuenta que Facundo Bacardí, en 1862, compró una pequeña destilería llena de murciélagos, esos murciélagos le dieron mucha suerte y de ahí se organizó la gran multinacional de hoy en día. El problema era que los Bacardí no sabían producir alcohol, ellos vendían víveres y vestidos. Fue un francés, José León Boutellier, quien se unió a ellos y comenzó a producir. Cuando Facundo recibió una herencia de unos familiares, con ella sacó al francés y a su hermano y se quedó él como único dueño.

-¿Cuándo se convierte en un imperio económico?

-Con la ley de la prohibición del consumo y producción de alcohol en Estado Unidos. Como suele ocurrir, de la prohibición se aprovecha la mafia, en este caso la "Cosa Nostra". Importa clandestinamente whisky y ron; y una de las mayores empresas que le vendió ron a la "Cosa Nostra" fue la Bacardí. Tanto que cuando levantan la prohibición en Estados Unidos, hacia 1934, el primer año la Bacardí vendió unas 80.000 cajas de ron. Es algo extraño que tuviera esa capacidad de distribución después de veinte años de prohibición, si no contamos con la mafia. Esto es muy difícil de entender según la historia "oficial" de la Bacardí: cuenta que los turistas norteamericanos venían a Cuba y en el aeropuerto los recibía un stand de la compañía donde les daban cócteles (ellos lo llaman la "era dorada de los cócteles"). Entonces esos turistas consumían Bacardí en Cuba y cuando volvían a Estados Unidos se arriesgaban a transgredir la ley y se llevaban botellas. Así fue, según ellos, cómo la Bacardí, cuando se levanta la prohibición, ya tenía un pie en los Estados Unidos. La verdad es que aquel fue su primer gran acercamiento a la mafia italonorteamericana llamada "La Cosa Nostra", relación que se amplia hasta la década de los 70.

-Denuncias que una de las mentiras con que ha jugado Bacardí es con su "cubanidad" sobre todo desde 1994.

-A finales de los 30 la Bacardí se instala en México y Puerto Rico. En 1942 ya se hablaba en la prensa cubana de su poca "cubanidad", porque su dinero se quedaba fuera, cuando hasta los años veinte había sido una empresa muy nacionalista. Después de la II GM se aprovechó del Plan Marshall, como si fuera una empresa norteamericana, poniendo subsidiarias en varios países, hasta en Corea. Cuando comienza la guerra de liberación de Fidel Castro, Bacardí, como otras empresas de la oligarquía cubana, la financia. Pensaban que Castro iba a sacar a Batista del poder y que iba a instalar un gobierno nacionalista que les beneficiaría. Mientras daban este apoyo económico, el gran jefe de la Bacardí en esos momentos, Pepín Bosch, era ministro de Economía de Batista, una economía regada por la "Cosa Nostra". Cuando llegaron la reforma agraria y la nacionalización de las empresas, los Bacardí se tienen que ir, excepto dos, uno de los cuales forma actualmente parte de la cúpula dirigente del país. Pero cuando se van, la Bacardí ya no era cubana. Les expropiaron edificios, pero la marca no era cubana desde 1958, cuando Pepín Bosch, que deja de ser ministro de Economía de Batista, registra la marca en Bahamas. Y lo que cuesta de Bacardí es la marca. La marca Bacardí está entre las diez más caras del mundo, junto a Coca? Cola, McDonald, Kodak... La cubanidad de Bacardí es una mentira desde 1958: sus principales productoras no estaban en Cuba y la marca tampoco. En 1994, formando parte de la estrategia de atraer capital extranjero, Cuba firma con la francesa Pernod?Ricard un acuerdo para distribuir el ron Havana Club. La Bacardí amenazó a todas las empresas comercializadoras y distribuidoras de alcohol del mundo. Por eso en 1996 lanza una campaña de publicidad tremenda, en la que insiste en su cubanidad. Sin embargo, desde 1960 a 1996 prohibía el uso de la palabra Cuba en sus etiquetas. Nadie sabe de donde viene el ron Bacardí, es una empresa apátrida. Ahora que ha comprado la Martín la inscribió en Bermudas, otro paraíso fiscal.

-Actualmente, el conflicto con la Pernod/Ricard está pendiente de los tribunales, en lo que sería un caso de robo de marcas.

-El gobierno de Estados Unidos, apoyado en la ley Helms?Burton, le retiró el registro de marca al holding Havana Club?Pernod?Ricad. Desde entonces Bacardí produce en USA un ron llamado Havana Club. La Unión Europea ha puesto una demanda en la OMC (Organización Mundial del Comercio), que se decidirá en junio. Quienes están hoy en día haciendo presión en el parlamento europeo para que la UE retire la demanda son los europarlamentarios de Berlusconi y los del Partido Popular. El matrimonio entre el PP y la mafia cubanoamericana viene de lejos, antes de que ganara Aznar las elecciones.

-En el libro describes una larga historia de actos terroristas en los que está implicada la compañía Bacardí desde 1959.

-Varios accionistas vienen con los mercenarios de playa Girón. Prepararon una segunda invasión, con la RECE (Representación Cubana en el Exilio), financiada por la CIA y Bacardí, donde comienza a verse a Jorge Mas Canosa, como jefe de propaganda. Coordinaron acciones con la organización terrorista Alfa 66. Posada Carriles, el terrorista detenido en la última cumbre Iberoamericana en Panamá, dio también sus primeros pasos en la RECE, y Orlando Bosch, considerado por la CIA como uno de los mayores terroristas del mundo occidental. En los años 70 llevaron la guerra a otros lugares del mundo, atacando intereses cubanos y de países que tuvieran relación con Cuba. En el atentado de la embajada cubana en París, según los servicios de inteligencia cubanos, sirvió de apoyo logístico un hombre muy respetado del Partido Popular: Carlos Alberto Montaner. Esta estrategia se detuvo con dos escándalos: la voladura de un avión de Cubana de Aviación y el asesinato de Orlando Letelier, el ministro de Allende, y su secretaria, que era norteamericana. La CIA calmó a esas organizaciones terroristas. En esta época aparece por primera vez en Miami el senador Helms, invitado por Bacardí.

-¿Qué cambios introduce Ronald Reagan en la continua estrategia estadounidense para acabar con la revolución cubana?

-Reagan forma con un círculo de empresarios, en 1981, la FNCA (Fundación Nacional Cubano Americana), que es utilizada en la política internacional norteamericana en un caso muy concreto: la revolución sandinista. Un país destrozado, cuyo único ascensor no funcionaba, se convirtió de un momento a otro en el principal enemigo de Estados Unidos. Reagan, y esto está en documentos que ya son públicos, cree que para llegar a La Habana hay que pasar por Managua. La FNCA recolectó fondos, legales y no legales, para la "contra" nicaragüense. En esos años tres altos directivos de Bacardí formaban parte de la directiva de la FNCA. En Angola financiaron a la organización terrorista UNITA, de Savimbi. Cuando descabezan a la revolución sandinista ya son cinco los altos directivos de Bacardí que forman parte de la FNCA, entre ellos su más alto dirigente, Jorge Cutillas.

-Llegamos a los años más duros para Cuba, con la caída del bloque soviético. Y ahí, debido a que piensan que la revolución cubana va a caer de un momento a otro, señalas que la compañía Bacardi ya ni siquiera se preocupa de "guardar las formas".

-La FNCA y la Bacardí hicieron trabajo de lobby con Boris Yeltsin y sus dirigentes. La primera reunión del Ministro de Exteriores de la ya llamada Rusia no fue con ningún gobierno, sino con una delegación de cubanoamericanos de la FNCA, incluido Jorge Mas Canosa. Brindaron en la televisión por una "Cuba libre" con Bacardí, que en esos momentos entra en el mercado de Rusia. Luego llega la ley Torricelli, y la Helms?Burton, redactada directamente por abogados de la Bacardí, una ley absurda que hasta al Pentágono le preocupó. Eso fue un error, porque Bacardí dejó de estar a la sombra. Estaban seguros de que la revolución cubana se iba a terminar, y ya no les importaba dar la cara. La campaña que se está desarrollando a nivel mundial contra Bacardí es fruto de esa exageración de haber metido la mano tan directamente en la ley Helms?Burton.

-Las principales fuentes de tu investigación, ¿han sido los documentos del enemigo?

-Sí, porque cualquier medio informativo cubano no es fuente a nivel internacional, nadie lo respeta, aunque publicaciones cubanas dieron nombres que me han servido para proseguir la investigación. A nivel internacional no se cree en la imparcialidad de los medios cubanos, pero sí por ejemplo en el Miami Herald, copado por la mafia. Las fuentes fueron sobre todo la prensa de Miami, la norteamericana, algunos documentos desclasificados de la CIA y el FBI. Por eso la Bacardí no tiene cómo protestar por el libro. No soy neutral, pero sí trato de ser objetivo. Todo mi trabajo tiene que tener una función política, si no no sirve, no lo hago. Ahora por primera vez una multinacional se preocupa de mí: ha contratado una compañía de comunicación para dañar mi imagen y publicar las "malas amistades" que tengo.