La población
cubana está envejeciendo
JUENTUD
REBELDE 310501 -Aracelys Bedevia
En
un mundo marcado por una explosión demográfica acelerada y desigual, pues el
90 por ciento del crecimiento poblacional mundial ocurre en regiones
subdesarrolladas, Cuba, mantiene cifras similares a las de los países
desarrollados, aseguraron ayer en Mesa Redonda Instructiva especialistas del
Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana.
En
los últimos cuarenta años nuestra población ha experimentado, de forma
sostenida, gradual y natural, una importante declinación de su ritmo de
crecimiento. Este comportamiento ha provocado un cambio en la pirámide de la
población. A diferencia de los años 70, en los que habían más niños que
ancianos, actualmente avanzamos hacia el envejecimiento, señaló el doctor Juan
Carlos Albizu-Campos, investigador de ese centro de estudios.
Los
cambios sociales que se iniciaron a partir de los años sesenta son la base de
esta transformación, fundamentalmente los producidos en la salud, la educación,
y en el estatus social de la mujer. Esto se debe también al acceso universal a
la planificación familiar y las opciones de conductas reproductivas que
permiten a las parejas decidir el tamaño de la descendencia que quieren tener.
En
un marco económico completamente diferente al de los países desarrollados,
Cuba, además de lograr una disminución significativa de los índices de
mortalidad infantil, ha aumentado de 64 a 75 años la esperanza de vida de su
población.
Por
otra parte, la relación y el balance entre las defunciones y los nacimientos,
así como los indicadores de fecundidad se comportan de modo similar a esos países.
La natalidad ha pasado de 35 niños por cada mil habitantes en el año 1965 a 13
en el 2000.
La
fecundidad ha descendido desde una cúspide cercana de cinco hijos por mujer en
1963 a menos de dos, situándose por debajo de los índices de reemplazo, lo que
significa que una mujer cuando termina su período fértil no deja otra que la
reemplace. En ese estado se mantiene la población. Un proceso que viene
avanzando hace ya más de 20 años.
La
experiencia cubana es doblemente significativa, no solo porque se ha logrado en
condiciones económicas diferentes, sino además porque para ello no se han
instrumentado políticas específicas de población dirigidas a la disminución
de la fecundidad, como ha ocurrido en otros países como Corea del Sur,
Singapur, China. En nuestro caso se han tomado en cuenta acciones para mejorar
la calidad de vida de la población y no para alcanzar objetivos demográficos.
En
cuanto a la preocupación que genera el envejecimiento de nuestra población los
especialistas participantes en esta Mesa Redonda Instructiva, dijeron que no se
trata de una alarma demográfica. "No obstante, una sociedad con pocos niños
y muchos ancianos plantea retos diferentes".
Dentro
de dos décadas tendremos alrededor de dos millones trescientos mil personas de
la tercera edad, mucho más que la población que tiene hoy Ciudad de La Habana.
Al
respecto, el doctor Rolando García Quiñones, director del Centro de Estudios
Demográficos dijo que si nuestro país ha sido capaz en estos 42 años de
atender los problemas fundamentales de la población y colocar los indicadores
demográficos entre los países desarrollados, las generaciones futuras, más
preparadas que las de hoy, podrán asimilar este desafío.