Nuevo enlace a 220
kW La Habana-Matanzas -Tercera línea eléctrica ya es una realidad
GRANMA, CUBA 260501 -Alberto Núñez Betancourt
Esta es la obra más compleja a la que se ha enfrentado la Empresa de Construcciones Eléctricas, ECIE, en sus 26 años de existencia, comenta a Granma el ingeniero Igbert Puebla Novo, director de la institución, mientras muestra un álbum que recoge la secuencia, desde la colocación de los primeros cimientos hasta la línea acabada. El sistema eléctrico cubano cuenta desde hoy (sábado) con un tercer enlace a 220 kW entre Matanzas y La Habana.
El proyecto —convertido ya en certeza— forma parte de la primera etapa de un esfuerzo integral dirigido a mejorar el servicio eléctrico en la zona occidental y en particular la capital, centro fundamental del consumo.
Precisamente la obra tiene sus orígenes en la necesidad de incrementar las capacidades de transferencia de energía eléctrica hacia el oeste del país —apunta Igbert. Sucede que en los últimos tres años esas disponibilidades generadoras han crecido en las zonas centro-oriental con la puesta en explotación de la segunda unidad de la Central Termoeléctrica Lidio Ramón Pérez (Felton), el programa de modernización de las CTE 10 de Octubre, de Nuevitas, y Antonio Maceo, de Santiago de Cuba, y la entrada de las tres unidades de Energás Varadero. Todo ello requiere de una infraestructura de redes eléctricas que de manera confiable transmitan la energía hasta los mayores lugares de consumo.
Sobre la confiabilidad, señala el entrevistado, este tercer enlace es capaz de suplir cualquier déficit de energía que se presente en la región occidental, así como reducir en buena medida las pro-babilidades de afectación por causa de averías.
Recordó cómo el occidente del país sufrió un corte del servicio eléctrico durante 18 horas el 6 de junio del año 2000, debido a una rotura en las dos líneas de transmisión, hecho que marcó la necesidad de la presente obra.
Impresiona gratamente cómo en apenas siete meses —las labores se iniciaron el 24 de octubre— se concluyó una faena compleja concebida para dos años. Un objetivo básico: tener terminada la línea de transmisión eléctrica para el verano del 2001, tiempo de mayor consumo, fue la razón vital que animó a los trabajadores de varias provincias del país, los cuales en jornadas de 12 horas se consagraron a lo largo de 46,5 kilómetros, en ocasiones sin regresar a sus hogares en más de dos meses.
Los tres objetivos básicos del proyecto fueron cumplidos: el plazo de construcción, el costo racional y, por supuesto, la calidad, precisa Igbert. Considero que los mejores resultados se lograron gracias a la adopción de la Dirección Integral del Proyecto, proceder reconocido internacionalmente, y que en nuestro caso tomó la experiencia de cuando se duplicó por todo el país la línea de 220 kW del sistema eléctrico.
También debe destacarse —añade— las iniciativas desarrolladas en esta ocasión; ellas permitieron significativos ahorros, pues más del 50 por ciento de los materiales empleados, torres y cimientos prefabricados fundamentalmente, fue recuperado de otras líneas en desuso. En este sentido, el área de ingeniería sobresalió y como novedad se puso en práctica el desmontaje de una línea de alta tensión en Cuba.
Otro saldo positivo de la obra es el nivel de integración logrado por las entidades de la unión eléctrica y otros sectores. Así intervinieron trabajadores de las empresas Energoimport, de Ingeniería de la Unión Eléctrica, también del MINAZ, y agrupaciones del Ministerio de la Construcción, entre ellas las empresas constructoras integrales # 8 y # 9 de las provincias de La Habana y Matanzas.
La tercera línea de transmisión eléctrica a 220 kW Matanzas-La Habana ya es una realidad. Con ella el país ahorrará cada año más de dos millones de dólares por concepto de reducción de pérdidas de energía eléctrica, aseveró Igbert.