Castro lanza campaña contra el ALCA, reclama un plebiscito

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LA HABANA -- Al lanzar una campaña contra el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el presidente Fidel Castro pronosticó este martes que los Estados Unidos se anexarán por ese medio a América latina, y la sembrarán de Disneylandias y McDonalds.

En un discurso pronunciado ante una multitudinaria concentración en la Plaza de la Revolución por el Día Internacional del Trabajador, Castro propuso realizar un plebiscito regional para consultar a la población latinoamericana sobre si desea formar parte del ALCA.

"Evitemos la anexión, exijamos resueltamente y desde ahora que ningún gobierno pueda vender una nación a espaldas del pueblo", dijo Castro a la muchedumbre.

"No puede haber anexión si hay plebiscito. Sembremos conciencia del peligro y de lo que significa el ALCA", añadió el dirigente, asegurando que no había "un ápice de exageración" en lo que afirmaba.

Vaticinó además que ante los planes comerciales, los pueblos latinoamericanos no permitirán "ser vendidos como esclavos en subasta".

 

LOS "PRESIDENTES PIGMEOS"

Tras su discurso, Castro, en traje verde olivo y zapatos deportivos, marchó los cuatro kilómetros que separan la plaza del edificio de la Sección de Intereses de Estados Unidos, en la que llamó la primera gran protesta cubana contra el plan de una zona de libre comercio hemisférica, prevista para el 2005.

El acto en la plaza culminó con una inusual escena: un locutor invitó a la multitud a ver a los "presidentes pigmeos", es decir, los mandatarios de algunos de los países que apoyaron, el 18 de abril, un voto de censura contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra.

Acto seguido aparecieron sobre el estrado central de la plaza, gigantescas marionetas con los rostros de los jefes de estado de Argentina, Canadá, Uruguay, Costa Rica, Guatemala, la República Checa y Estados Unidos, algunas de las 22 naciones que votaron a favor de la condena.

Un Castro sonriente y flanqueado por algunos de sus ministros observó la escena de las marionetas, entre música, burlas del locutor sobre los mandatarios y la algarabía de la multitud. El acto en la plaza cerró con miles de personas entonando la Internacional, mientras agitaban banderas y se leían pancartas con como "Abajo el imperialismo" y "Hacer el amor es hacer la revolución".

Para Cuba, dijo Castro en su discurso, "es absolutamente claro que el llamado Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, en las condiciones, plazo, estrategia y procedimientos impuestos por Estados Unidos, conducen inexorablemente a la anexión de América latina a Estados Unidos".

Dijo que esa anexión se produciría debido a las desigualdades existentes entre los países de la región y la primera potencia del mundo, Estados Unidos, que finalmente absorbería las economías latinas y caribeñas.

 

NUEVAS CONSIGNAS

Desde los bancos hasta las telecomunicaciones, hoteles, y centros de investigación, serán propiedad de Estados Unidos, dijo Castro. "Es absolutamente seguro que las monedas nacionales desaparecerán", pronosticó.

"El comercio pasará a manos norteamericanas, desde las grandes cadenas de comercialización hasta la venta de pizzas y McDonalds", añadió.

"¡Y qué maravilloso!", agregó, "¡dos o tres Disneylandias serán con seguridad construidas en Centro y Sudamérica!".

Debido a que se la considera como un régimen no democrático, Cuba fue la única nación ausente de la reciente Cumbre de Quebec, donde los jefes de estado y de gobierno de las otras 34 naciones del hemisferio discutieron las bases para el acuerdo comercial.

Castro ha insistido en que el acuerdo es un intento de Washington por "devorar" a la región, pero ha asegurado que Cuba se encuentra a salvo, dado que no depende de las relaciones comerciales con Estados Unidos, ante el embargo impuesto por ese país a la isla hace casi 40 años.

Y lo peor, agregó, "lo más triste, cínico e hipócrita, es que este monstruoso paso (del acuerdo) se pretende llevar a cabo sin consultar al pueblo".

Invitando a la muchedumbre a corear "Anexión no, plebiscito sí", Castro cerró su discurso, leído en 45 minutos, con una variante de una vieja consigna cubana. En lugar de terminar con la consigna tradicional de "Patria o muerte", Castro exclamó: "Independencia de América latina y el Caribe o muerte".