La compañía de ballet : pocos recursos per entusiasmo sin límites
DIARIO DE YUCATAN 140301
LA HABANA, Cuba, 13 de marzo (Por Sarah Kaufman, de The Was hington Post).- Para los cubanos, el ballet no es una forma de arte elitista: las entradas son baratas, hay muchas actuaciones y el público es conocedor. La escena en el Teatro Nacional una brillante tarde de sábado era todavía más asombrosa. Rolando Sarabia, una estrella joven en ascenso del Ballet Nacional de Cuba, hizo su debut en "Don Quijote", con teatro lleno, no sólo de personas mayores y con recursos, sino gran número de jóvenes, muchos aún menores que Sarabia, de apenas 18 años.
En un país donde, como muchos cubanos dicen, se aprende a bailar antes de aprender a caminar, el ballet gradualmente se ha vuelto una pasión comparable con el béisbol y el boxeo. Un inteligente programa de educación pública y funciones en las provincias, incluso en las plantaciones de azúcar, produjo un país con aficionados conocedores del ballet y una compañía de clase mundial.
Imaginen, una pequeña isla tropical compitiendo por medallas contra los rusos, y ganando, y enviando bailarines como José Manuel Carreño y Carlos Acosta a las primeras filas de las principales compañías de ballet del mundo. Carreño es el bailarín principal del American Ballet Theatre, y Acosta es la estrella de los ballets Royal y Houston.
Esta maravilla ocurrió debido a una mujer, una bailarina de sobresaliente fortaleza técnica, quien comenzó a perder la vista en la cima de su carrera y bailó hasta después de que virtualmente quedó ciega. Una mujer que convenció a Fidel Castro, fresca todavía su revolución victoriosa, de que lo que la isla necesitaba era una compañía de ballet de primera y un sistema nacional de entrenamiento para alimentarlo.
Alicia Alonso había inspirado a coreógrafos como Antony Tudor, Agnes de Mille y George Balanchine. Se convirtió en una heroína nacional cuando dejó al American Ballet Theatre para edificar su propia compañía en su tierra, junto con su esposo, Fernando Alonso. La agrupación que fundó en 1948 actualmente cuenta con 60 bailarines y realiza frecuentes giras.
-Tenemos el baile en la piel y en la sangre -afirma Ismael Albelo, del ministerio de Cultura.
-Es parte de nuestra identidad. Las dos culturas que forman nuestra identidad son de bailarines -agrega, en referencia a los españoles, que conquistaron Cuba en el siglo XV, y a los esclavos de Africa que trajeron para trabajar la tierra.(---)