En la política de EE.UU. hacia Cuba -Una danza de millones respalda la subversión
GRANMA, CUBA 250101 -Sara Más - JORGE LUIS GONZALEZ
Dinero contante, sonante y abundante, equipos de computación, faxes, envío de folletos, libros, manuales, pegatinas, cuanto texto o discurso enseñe a "transitar hacia la democracia", enviados especiales que trasladan sus "experiencias de lucha", incluidos los provenientes de naciones ex socialistas, y hasta una suerte de cursos en vivo y a distancia, son algunas de las modalidades practicadas y diseñadas desde EE.UU. para fomentar y abastecer a la contrarrevolución interna y tratar de derrocar a la Revolución cubana.
Tras esos planes, se mueven millonarias sumas de dólares que forman parte del presupuesto -por obra y ley del Congreso norteamericano- y están abonadas con el visto bueno oficial del gobierno, de instituciones gubernamentales y privadas, que a través de determinados organismos e invocando "la defensa de la democracia", sostienen, fabrican y apoyan la actividad subversiva de los grupos contrarrevolucionarios en Cuba. Programas que además encuentran en la Oficina de Intereses de ese país en La Habana una punta de lanza para su ejecución en el propio territorio nacional.
Así se encargaron de demostrarlo ayer, con más de un argumento e informes detallados, analistas y periodistas participantes en la Mesa Redonda Informativa transmitida por la televisión y la radio cubanas, segunda de una serie dedicada al tema de la política subversiva de los gobiernos de los Estados Unidos contra nuestro país.
Entre 1993-1999 se estima que ocurrieron al menos 325 operaciones desde el exterior para abastecer financiera y materialmente a los cabecillas de dichos grupúsculos, según reveló Manuel Hevia, del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado.
El especialista señaló que el pasado año, las operaciones detectadas utilizando emisarios desde el exterior ascendieron a cientos de miles de dólares entregados directamente a miembros de los grupúsculos.
Dijo, además, que gran parte de las asignaciones declaradas por la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) o por el Fondo Nacional para la Democracia (ANED) son muy superiores, lo que evidencia el desvío de estos fondos por parte de las organizaciones contrarrevolucionarias de Miami, receptoras de los mismos.
Con fecha, hora, lugar, emisario y destinatario, se dieron a conocer algunos casos. "Pero, ¿qué pasa realmente con ese dinero? En gran medida se gasta en actividades festivas, comidas en restaurantes, paladares, pago de taxis y otros usos privados de los beneficiarios, quienes han encontrado así un medio de vida", explicó Hevia.
Para llegar hasta los cabecillas contrarrevolucionarios se han empleado todos los medios posibles y no han faltado como enviados algunas personas de otras nacionalidades, vinculadas, por ejemplo, al trabajo de subversión de Freedom House, organización que en 1995 elaboró un programa de transición democrática para Cuba, encargado al agente de la CIA, Frank Calzón.
En la lista de emisarios se han incluido también los procedentes de diferentes países de la antigua Europa socialista, denunció Lázaro Barredo, quien hizo alusión a varios casos, entre ellos el informado recientemente en una nota oficial publicada en Granma, referido a dos ciudadanos checos.
Así, mencionó también la incursión de dos periodistas, un rumano y una polaca, seleccionados en sus países por Freedom House, quienes viajaron a Cuba en junio del 2000 procedentes de Cancún, con visado de turistas. Su misión real: establecer contacto con contrarrevolucionarios en Cuba, evaluar en el terreno la actividad realizada, sus criterios sobre la ayuda exterior recibida por los receptores de fondos de la USAID y transmitir sus experiencias personales en la lucha en sus países en la década del 80.
Ambos, abundó Barredo, declararon a las autoridades cubanas que fueron previamente preparados en Washington, donde, además, sostuvieron reuniones con funcionarios norteamericanos de la USAID y del Departamento de Estado.
Igualmente Barredo relató otros casos sobre enviados procedentes de Letonia, quienes realizaron actividades en Matanzas y La Habana, con similares modos de operación, pagados y preparados por Freedom House.
En todos estos casos, estos viajeros fueron atendidos por Robert Pontichera, el mismo funcionario de Freedom House que dio instrucciones a los ciudadanos checos, Jan Bubenik e Ivan Pilip, actualmente arrestados en Cuba, cuando llevaban a cabo en nuestro país la misión que les fuera encomendada.
Tras una falsa apariencia no gubernamental, la USAID y la ANED se convierten en intermediarias que redistribuyen las sumas millonarias a otros grupos y organizaciones con fines subversivos, expusieron los participantes en la Mesa.
El propio Centro para una Cuba Libre, dirigido por el contrarrevolucionario Frank Calzón, recibió al fundarse (1998), 400 mil dólares de entrada y ha reconocido haber enviado a Cuba, en viaje de entrenamiento, a 12 extranjeros y más de 40 000 materiales propagandísticos, ejemplificó el comentarista de la televisión, Reinaldo Taladrid.
La USAID, principal agencia pública norteamericana para estos fines, se calcula que ha destinado más de 6 millones de dólares entre 1997 y abril del 2000, para su "programa para la democracia en Cuba", con objetivos muy precisos: "promover una transición democrática pacífica, el respeto de los derechos humanos y la estimulación de esfuerzos multilaterales", añadió el director de Juventud Rebelde, Rogelio Polanco.
El caso Cuba, al que consideran sui géneris, es dirigido por un Grupo de Trabajo Interagencia al cual se involucran miembros del Consejo de Seguridad, la Secretaría de Comercio y de los Departamentos del Tesoro y del Estado, agregó Polanco.
Otro tanto ocurre con la ANED, creada en 1983 con un presupuesto inicial de 18 millones de dólares, una institución que ha dirigido sus ataques no solo a los países socialistas y aquellos de poco agrado, sino que financia a grupos de todo el mundo en defensa tácita de los intereses norteamericanos. De esa forma cuenta con un programa de financiamiento para apoyar los proyectos que promuevan "la liberación política y económica, el fortalecimiento de la sociedad civil, la prensa independiente y los grupos de derechos humanos", comentó Eduardo Dimas, analista de la televisión.
Para Barredo, se trata de una institución que ha actuado como auxiliar de las operaciones encubiertas de la CIA, ya que entre 1990-98 preparó y financió cerca de 80 proyectos de carácter subversivo y aportó no menos de 6 millones de dólares a programas contra la Revolución.
De modo que la política fracasada de subversión para desestabilizar a Cuba ha estado respaldada por una danza de millones, señaló Barredo. Una gran desfachatez, sentenció, pues mientras el gobierno estadounidense emplea todas las vías posibles, violando la legalidad, para enviar dinero y sostener a esos grupos, a la vez mantiene férreas prohibiciones sobre los ciudadanos norteamericanos, a quienes, en virtud de regulaciones del Departamento del Tesoro, les impiden recibir dinero del gobierno o de nacionales cubanos, viajar a Cuba o mantener relaciones oficiales e incluso importar productos de la Isla.
Durante la Mesa, tampoco faltaron informes detallados de algunas de las actividades que los funcionarios de la Oficina de Intereses de EE.UU realizan continuadamente para alentar, apoyar y facilitar la contrarrevolución interna y contribuir de forma directa a concretar parte de los mencionados programas.
La más reciente, ocurrida hace poco más de una semana, da cuenta de un almuerzo realizado el pasado 15 de enero, en la residencia de la jefa de la Sección de Intereses, al cual asistieron 13 funcionarios estadounidenses y 71 cubanos, entre cabecillas, contrarrevolucionarios y familiares de estos. Ante ese público, la anfitriona hizo su acostumbrado discurso, en el cual repitió las conocidas consignas propugnadas por el gobierno de su país con absoluto cinismo e ignorancia de la soberanía y del orden civil de Cuba.
La jefa de la SINA también habló de los contactos que en diferentes partes del país ha tenido con miembros de los grupos contrarrevolucionarios, los exhortó a conseguir la unidad "por los cambios que Cuba necesita" y manifestó la disposición de su gobierno a luchar "contra las amenazas globales, entre ellas la emigración ilegal".
Un encuentro que fue convocado supuestamente para conmemorar el día de Martin Luther King y que, en verdad, poco tuvo que ver con los principios y la vida que animaron la lucha de ese defensor de los derechos de las minorías, señaló Dimas, quien también cuestionó esa supuesta preocupación por la emigración ilegal, cuando se conoce que se sostiene por el estímulo de la Ley de Ajuste Cubano, contra la cual, se ha manifestado masivamente el pueblo cubano, más de una vez, ante el propio edificio de la SINA.
Al concluir la Mesa, el moderador Randy Alonso anunció que en el día de hoy se proseguiría denunciando otros hechos recientes que son exponentes de la continuidad de la política injerencista del gobierno de Estados Unidos contra nuestro pueblo y la Revolución cubana.