SOLO EL ABNEGADO ESFUERZO Y LA ENORME CAPACIDAD DE RESISTENCIA DE NUESTRO PUEBLO NOS HA PERMITIDO OBTENER ALENTADORES RESULTADOS
GRANMA, CUBA 241200
Informe sobre los resultados económicos del 2000 y el Plan Económico y Social para el año 2001, presentado por el diputado José Luis Rodríguez, ministro de Economía y Planificación, en el VI período ordinario de la Asamblea Nacional del Poder Popular
Comandante en Jefe Fidel Castro
Presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros
Compañero Ricardo Alarcón
Presidente de la Asamblea Nacional
del Poder Popular
Distinguidos invitados
Compañeros Diputados
Concluimos un año verdaderamente extraordinario.
A partir de 1995 se inició un proceso de recuperación económica que se ha mantenido ininterrumpidamente y que se reafirma con los resultados que se obtienen en el año 2000.
Enfrentando sin tregua el férreo bloqueo y la guerra económica de Estados Unidos contra Cuba, hemos atravesado este año una coyuntura en la que el injusto orden económico internacional ha provocado que, por un lado, tengamos que pagar más de 500 millones de dólares por prácticamente la misma cantidad de combustible y por otro, las ventas de azúcar se hayan cotizado a los precios más bajos de la última década.
Esta situación nos llevó a la necesidad de tomar más créditos y a reducir niveles de actividad en un proceso lo más ordenado posible, pero que no ha dejado de repercutir en un grupo de producciones y servicios, que pudieron tener un desempeño mejor.
Aún en medio de estas dificultades, se mantiene la recuperación, se avanza en la solución de problemas estratégicos para el desarrollo del país, al tiempo en que no se deterioran las condiciones de vida de la población, e incluso se mejoran discretamente un grupo de aspectos.
Se alcanza un crecimiento económico del 5,6% en el Producto Interno Bruto de un plan que preveía entre un 4,0 y un 4,5% y con ello se logra llegar al 85% del nivel de este indicador en 1989, aunque en las condiciones de una economía más eficiente y que asegura un desarrollo cualitativamente superior.
Esta evolución compara también favorablemente con América Latina y el Caribe, que se pronostica crezca un 4%. Si tomamos en cuenta el último quinquenio, Cuba crece a un ritmo del 4,7% promedio anual, en tanto que la región lo hará a un 3%.
Esta comparación aún siendo favorable, omite algunos elementos esenciales que valdría la pena comentar.
Mientras que en Cuba hasta el último centavo se emplea para asegurar el desarrollo del país y en beneficio de toda la población, en América Latina el 56% del valor de las exportaciones se dedica al servicio de la deuda externa; el 40% de la población de más bajos ingresos sólo percibe el 10% de los mismos; el 17% de los niños trabajan en vez de asistir a la escuela y 220 millones de latinoamericanos, el 45% de la población, vive en la pobreza.
Sumidos en la desesperación, tras años de sufrir las políticas neoliberales, en nada prácticamente se traducen los crecimientos macroeconómicos para los pueblos de la región.
Tal y como ha señalado en varias ocasiones nuestro Comandante en Jefe, el Producto Interno Bruto no mide adecuadamente aspectos esenciales que conforman nuestra política de desarrollo social, y aunque debemos emplear este indicador, no podemos pasar por alto que la metodología internacionalmente establecida para su uso, favorece a las economías de mercado en las que tuvo su origen.
Con toda razón el compañero Fidel ha pedido que se revise el Producto Interno Bruto y cómo se expresan en el mismo los servicios de educación y salud.
En efecto, teniendo Cuba un sistema educacional con resultados reconocidos en todo el mundo, por el hecho de ser nuestra educación gratuita e imputarse sólo los costos al servicio que se brinda, su contribución al Producto Interno Bruto es únicamente el 6,3%. En ello incide que mientras que en EE.UU. la matrícula en una Universidad como Yale cuesta anualmente 24 500 dólares y ese valor se incluye en el PIB, en Cuba es gratuita y no aparece en su cálculo.
Una operación de transplante renal vale unos 15 mil dólares; en Cuba sólo se calculan los costos, lo que minimiza su incidencia en el PIB. Igualmente ocurre con la cultura, el deporte y otras actividades sociales no menos importantes.
El auténtico valor que para la sociedad tienen estas esferas queda así reducido por no ser objeto de transacciones mercantiles asociadas a altos niveles de ganancia.
También influye en el cálculo del PIB su medición a precios constantes de 1981, lo cual deberá modificarse utilizando un año de referencia más cercano y adecuado para ello. Esto es hoy posible con los niveles de recuperación alcanzados y con una estructura económica más estable.
La subvaloración de nuestro desarrollo social presente en este indicador, deberá ser corregida en todo lo posible y en ese sentido se vienen dando pasos por el Ministerio de Economía y Planificación que deberá acelerar la solución del problema planteado para poder brindar a nuestro pueblo la información que verdaderamente refleje los resultados de su abnegada labor, más aún teniendo en cuenta que este año se avanza en muchos aspectos cualitativos en la educación y la cultura de la población que no pueden ser recogidos siquiera en cifras macroeconómicas o de producción.
Los importantes avances logrados durante el año en lo social y lo político no han dejado de reflejarse en la economía a partir de la creación de un clima de mayor entusiasmo revolucionario y disciplina social, que ha propiciado la superación de dificultades y el incremento de los indicadores de eficiencia.
Aumenta así la productividad del trabajo un 4,6%, la efectividad de las inversiones -medida como la relación entre los que se ponen en explotación y los que se ejecutan en el año- se eleva un 5,8%, aunque están todavía presentes problemas para el cumplimiento en tiempo y con la calidad requerida en la terminación de las obras. También se reduce el coeficiente de intensidad energética en 3,4% al emplearse sólo alrededor de 400 toneladas de combustible equivalente para producir un millón de pesos del Producto Interno Bruto, comparadas con 449 en 1995.
La recuperación económica no hubiera sido posible sin el sostenido esfuerzo inversionista de estos años. En el 2000 se alcanza un estimado de inversión de más de 3 100 millones de pesos, cifra que representa más del doble de la alcanzada en 1995 y un crecimiento del 16% con relación a 1999 especialmente, en proyectos de importancia estratégica, como los relacionados con la industria del petróleo y el gas, la industria eléctrica, la producción de níquel, el desarrollo del turismo y las comunicaciones.
Las construcciones por su parte, crecen un 9,3% ritmo superior al logrado en los últimos cinco años, que fue poco más del 6% anual.
La industria crece un 5%, acumulando una tasa media anual del 6% desde 1995.
Se destaca la positiva evolución del sector energético, donde se llegan a producir 3,3 millones de toneladas de petróleo equivalente, que representa la suma del petróleo y el gas producidos llevados a una unidad común, de acuerdo a su capacidad calórica. Ello permitió entre otros factores amortiguar parcialmente el incremento en un año del 61% en los precios de los combustibles y aseguró la generación del 51% de la electricidad en las termoeléctricas con portadores nacionales, frente al 41% logrado en 1999.
En la zafra 1999/2000 también se apreciaron avances en la recuperación azucarera, en tanto que la producción alcanza 4 059 mil toneladas, para un crecimiento del 7,3%. Más importante aún que éste incremento resulta la tendencia a reducir los costos y la mayor eficiencia en el uso de los recursos que se registra.
La industria no azucarera crece casi un 5%, evolucionando positivamente 15 de las 21 ramas que la integran, con resultados importantes en el níquel, que llega a una producción de 72 mil toneladas y el acero con 344 mil toneladas, incluyendo 10 mil de acero inoxidable; y la industria pesquera, donde se destaca la captura de 90 mil toneladas en la acuicultura.
Avanzan también producciones de alto valor agregado como las vinculadas a los servicios informáticos y a la biotecnología.
En general, está presente en este sector un proceso de recuperación en todas las ramas, aunque éste resulta más lento en las industrias del papel, el vidrio, los textiles, las confecciones, el cuero y los materiales de construcción.
La agricultura crece un 14,5%, tasa superior al promedio de 8,4% anual alcanzado en el quinquenio anterior.
Resaltan los crecimientos de las producciones de viandas, hortalizas y frijoles. Se producen decrecimientos en el arroz y la leche, producto de condiciones climáticas adversas, así como en el huevo por dificultades con el pienso.
En este sector se avanza de manera importante en el tabaco, las viandas, las hortalizas, los cítricos y la madera. Las producciones de leche, carne y huevo, más dependientes de las importaciones de pienso, no logran aún su recuperación.
En la economía existen un conjunto de producciones que ya han rebasado los niveles de 1989, incluyendo la industria en su conjunto, y esto se alcanza en condiciones de mayor racionalidad y eficiencia.
Hoy se obtienen más viandas, hortalizas, frijoles, maíz, tabaco torcido de exportación y madera aserrada.
Se produce más petróleo, gas, níquel, acero, cocinas, ventiladores, jabón, detergente y pescado acuícola.
Asimismo visitan el país cinco veces más turistas que hace once años.
El turismo muestra una evolución positiva y se espera llegar a entre 1 750 mil y 1 800 mil visitantes; para un incremento entre el 9 y el 10% con relación a 1999, a pesar de las afectaciones producto de la devaluación del euro y el incremento de las tarifas de transportación aérea.
Este sector, que dispone ya de más de 35 400 habitaciones, continúa siendo el más dinámico de nuestra economía, acumulando un ritmo de crecimiento medio anual del 18,6% desde 1995 hasta el presente. Su importancia no sólo radica en los ingresos que directamente genera, sino que ha permitido impulsar la recuperación y desarrollo de múltiples ramas en la economía nacional.
En este año el 61% de los insumos del turismo se producen en Cuba y este índice alcanza el 49% en las Tiendas de Recuperación de Divisas, en un proceso gradual pero creciente de sustitución de importaciones.
Los cambios en la estructura del comercio exterior han favorecido al país, ya que los servicios alcanzan este año el 62% de los ingresos por exportaciones, con menores gastos energéticos y un mayor dinamismo.
La evolución del comercio exterior en el caso de los bienes muestra también un comportamiento favorable, con un incremento del 12% en las exportaciones, con un alentador crecimiento del 24% en los nuevos fondos exportables. Las importaciones a su vez crecen un 14%, aunque si se excluye el efecto del incremento del precio del petróleo, el crecimiento se reduce sensiblemente. Este desempeño es aún más destacable, si se toma en cuenta que debido a la negativa dinámica de los precios, se deteriora la relación de intercambio un 22%.
En el caso de los nuevos fondos exportables merece una consideración especial el esfuerzo que sostenidamente ha realizado la nación para desarrollar la llamada economía del conocimiento y particularmente la industria farmacéutica de avanzada, la biotecnología y la producción de equipos médicos, donde se registran más de 300 patentes en el exterior y se avanza en la consolidación de nuevos mercados para nuestros productos y servicios exportables, al tiempo que se satisfacen con una alta calidad necesidades asistenciales de la población.
La inversión extranjera continuó creciendo y desempeñando un papel complementario para nuestro desarrollo en aquellas áreas donde no podemos hacerlo con nuestras propias fuerzas por razones de capital, tecnología o mercado. Importantes acuerdos se alcanzaron este año para la comercialización internacional del tabaco y para la producción de pinturas, ómnibus, cemento, níquel, gases industriales, cultivo de peces en el mar (maricultivo), así como en la exploración petrolera con firmas extranjeras.
El proceso de progresivo mejoramiento de la economía a partir de 1995, se ha reflejado en el discreto avance de las condiciones de vida de la población.
En el año que concluye el salario medio se estima llegue a 249 pesos, creciendo un 7,3%. En ello incide positivamente el pago de acuerdo a los resultados de la producción que abarca el 72% de los trabajadores que laboran en sectores productivos, así como los aumentos salariales que se realizaron entre 1999 y el 2000 a más de 888 mil trabajadores del sector presupuestado, que representan el 77% del total.
Por su parte se ha calculado el ingreso medio, que incluye otros pagos en moneda nacional y en divisas, así como entregas en especie a los trabajadores, que alcanza 359 pesos.
El indicador de ingreso medio refleja mejor que el salario la retribución al trabajo bajo las múltiples modalidades que hoy se utilizan. El mismo incluye 1 158 mil trabajadores que participan en sistemas de estimulación en divisas; 1 461 mil que se benefician del reforzamiento alimentario; 1 990 mil que recibe ropa y calzado; y más de 700 mil que reciben módulos de aseo y otros artículos de consumo.
Como se aprecia, en los últimos años se registra un avance en los ingresos y beneficios que reciben los trabajadores, proceso que continuará extendiéndose en la medida en que el incremento de la productividad del trabajo y la recuperación de la economía lo permitan.
Se continúa, además, la creación de nuevos empleos y se reduce la tasa de desempleo a 5,5%.
Igualmente se continúan aplicando programas de empleo especiales para las provincias orientales, reduciéndose la tasa de desempleo y brindándose particular atención a los 13 municipios con mayores dificultades.
Un millón 400 mil personas reciben pensiones, lo que representa más del 12% de la población. Un tratamiento diferencial a las personas con pensiones más bajas y a las que requieren de asistencia social, será la política más adecuada a nuestras posibilidades.
En este sentido resultará decisiva la experiencia de la labor que realizan los estudiantes que trabajan en Ciudad de La Habana, visitando los barrios mas pobres y necesitados de la capital.
La entrega de productos normados hasta octubre -mejora en 18 de 23 renglones-, dedicándose por el Estado 755 millones de pesos a subsidiar sus precios.
Durante el presente año ha continuado distribuyéndose una cuota adicional a las provincias orientales, al prolongars los efectos climáticos adversos que la motivaron en 1999.
La alimentación de la población, considerando todas las fuentes de suministros, se estima alcance 2 585 kilocalorías y 68 gramos de proteína percápita, lo cual muestra una importante recuperación, en comparación con 1 940 y 48 respectivamente alcanzados en 1993.
El servicio eléctrico a la población mejora al reducirse un 47% los días con "apagones" y se electrifican cerca de 55 800 viviendas nuevas, alcanzando una cobertura del 95% del total; atendiendo el sensible problema del combustible doméstico, se benefician con el programa de gasificación alrededor de 162 mil núcleos y se incrementa la entrega de kerosina, aunque no se alcanza cubrir toda la demanda, se concluyen 504 instalaciones del programa de construcción de acueductos rurales en comunidades de más de 300 habitantes al tiempo que se mejora el suministro y la calidad del servicio en Ciudad de La Habana; y se instalaron 49 600 nuevos teléfonos, de los cuales un 75% se destinaron a la población.
Se estima terminar este año 44 mil viviendas, un 5% más que en 1999; de ellas unas 28 mil construidas por el Estado y las cooperativas, contándose además con los primeros resultados de la extensión a todas las capitales de provincias del Plan Cayo Hueso para su reparación y mantenimiento constructivo.
Todo lo anteriormente expuesto se logra manteniendo un equilibrio financiero interno aceptable, con una liquidez, que si bien aumenta unos 450 millones de pesos, para llegar a 10 350 millones, la misma representa una proporción del 37,5% del Producto Interno Bruto, frente al 38,8% en 1999. La comparación con el PIB resulta más adecuada, ya que en la medida en que se incrementan los niveles de actividad y los ingresos, se requiere una masa mayor de dinero en circulación. Estos resultados se alcanzan con un déficit presupuestario inferior al previsto, una tasa de cambio peso/USD estable y algo más baja que en 1999 y un Indice de Precios al Consumidor que disminuye ligeramente.
No obstante estos indiscutibles avances, se enfrentan todavía importantes limitaciones materiales para la vida de la población.
Producto de las restricciones financieras ya apuntadas, han continuado afectados el suministro de un grupo de productos normados. Otros que se ofertan libremente, tienen precios que se mantienen altos con relación a los ingresos de la mayoría de la población.
Persisten ritmos de crecimiento insuficientes en la construcción y reparación de viviendas; la reparación de viales; el transporte de pasajeros; la matrícula de círculos infantiles y otros servicios personales, que se encuentran por debajo de las expectativas y necesidades de nuestro pueblo.
Una situación todavía no superada de restricciones financieras, de limitación en las importaciones y de insuficiente avance de la producción nacional en un conjunto de renglones, ha provocado que a pesar de los enormes esfuerzos que se realizan, los artículos y servicios que se reciben a precios asequibles no alcancen a satisfacer todas las necesidades y haya que acudir a mercados en que los mismos se ofertan a precios más altos.
El justo reclamo de precios más bajos, no puede hacernos olvidar que la solución de fondo está en la elevación de la producción y la eficiencia a ritmos superiores, lo cual permitirá a la postre la elevación de los salarios y otros ingresos que permitan una mejor distribución de la riqueza social.
Esta es la vía más efectiva y justa para resolver gradualmente los problemas asociados a los precios de muchos productos que hoy están fuera del alcance de una parte importante de nuestros trabajadores.
También es posible y necesario que hagamos lo preciso para cortar la cadena de intermediarios y especuladores que encarecen artificialmente los productos y servicios y apliquemos políticas más severas a quienes pretenden enriquecerse a costa de las necesidades insatisfechas de la población.
Simultáneamente es preciso identificar a las personas más necesitadas y darles todo el apoyo posible mediante nuevas fórmulas de asistencia social, en la medida que los recursos lo permitan.
Más allá de los avances y carencias que puedan señalarse en el ámbito económico, el último año de este siglo concluye en medio de la batalla de ideas que se comenzó a librar por la liberación de Elián y que continúa contra el bloqueo y la Ley de Ajuste Cubano, y que se ha caracterizado por un proceso de fortalecimiento de la cultura general y en primer lugar, de la cultura política de nuestro pueblo.
Nuevos métodos y nuevas ideas revolucionarias comienzan a materializarse, y los primeros frutos se aprecian ya en la educación, la cultura artística, el desarrollo de los medios de comunicación y las nuevas concepciones sobre la asistencia social que se vienen aplicando. Todo ello ha producido una elevación en la calidad de vida de la población que no puede recogerse en cifras y que hacen del año 2000 un año verdaderamente extraordinario para la Revolución Cubana.
Compañeras y compañeros:
La situación financiera externa con que se concluye el 2000 es muy tensa y durante el próximo año ésta continuará siendo la limitante fundamental para la recuperación más acelerada de la economía.
Los pronósticos del comercio exterior para el 2001 suponen el mantenimiento de precios altos en los combustibles, así como precios más bajos para las exportaciones de níquel y sólo una discreta mejoría en los del azúcar.
Tomando en cuenta todo lo anterior, el objetivo estratégico del Plan 2001 será reducir el déficit financiero externo, a niveles que deberán ser inferiores a los que planificamos para el año actual.
Para lograrlo resulta indispensable que se exploten todas las reservas de eficiencia que tenemos y ello se facilita si se elevan nuestros ingresos al máximo y se reducen nuestros gastos al mínimo.
Todavía hoy existen reservas de eficiencia no explotadas. A pesar de las medidas ya adoptadas, puede ahorrarse más combustible; es posible disminuir los inventarios; deben reducirse las cuentas por cobrar vencidas y es preciso desarrollar un proceso inversionista más eficiente.
Si se trabaja con rigor y disciplina y se reduce el desbalance financiero del plan, puede obtenerse un crecimiento del Producto Interno Bruto en torno al 5% en el 2001. Este propósito se apoya en un incremento del 4,3% en la productividad del trabajo, una efectividad de las inversiones superior a la del año 2000, una intensidad energética un 2,6% inferior y un gasto por dólar de ingreso bruto que se reduzca un 5,6% el próximo año.
El sector energético deberá brindar un decisivo apoyo a la economía del país. La producción equivalente de petróleo y gas se planifica alcance 4 millones de toneladas y la capacidad de refinación debe cubrirse totalmente. La disponibilidad de generación de energía eléctrica sobre la base de combustible cubano se elevará al 90% a finales del próximo año.
Por otra parte, el turismo se espera alcance 2 millones de visitantes, con un ingreso bruto superior un 15% al del 2000 y una mejora en los indicadores de eficiencia.
El positivo impacto de este sector en el resto de la economía se incrementará el próximo año.
Las inversiones deben crecer alrededor de un 14%, incluyendo proyectos priorizados en el sector energético, el níquel, la industria azucarera, la camaronicultura, el turismo y las telecomunicaciones. Igualmente se prevé construir unas 31 mil viviendas por el Estado y las cooperativas.
La producción industrial se planifica aumentar un 7,4% y las construcciones un 18%, en tanto que la agricultura no cañera crecerá cerca de un 10%.
Se planifican incrementos en la mayoría de las producciones agrícolas, recuperándose discretamente las de arroz, leche y huevos. Se destacan los crecimientos del 40% en el café acopiado y del 36% en el tabaco torcido.
En la industria la producción de níquel debe superar las 75 mil toneladas, creciendo un 5%; la producción de acero crecerá un 15% y se duplica la de acero inoxidable. También más que se duplican las producciones de papel y cartón, frascos y botellas de vidrio y ropa exterior, entre los niveles de incremento más significativos.
La producción azucarera prevista, si bien resulta inferior al 2000 al alcanzar 3,7 millones de toneladas, debido a la falta de caña especialmente por efecto de la sequía, debe producir ingresos superiores, teniendo en cuenta la discreta recuperación en los precios de las exportaciones. A pesar de la disminución de la producción, se crean condiciones para reducir costos y ahorrar combustibles, obteniendo mejores resultados y asegurando la continuidad de la recuperación con vista a la próxima zafra.
Con relación al comercio exterior, las exportaciones de bienes crecerán más de un 20% destacándose los productos de la pesca, el tabaco torcido y el ron. Por su lado, las importaciones de bienes deben aumentar más de un 4%. Estas proyecciones suponen reducir el desbalance comercial total.
Con relación al consumo de la población se prevén discretas mejorías en la alimentación, por la vía del consumo normado y social, y se iniciará un programa que prevé la mejoría gradual en la calidad y valor vitamínico de un grupo de alimentos normados.
Continuará desarrollándose el programa de gasificación, con 78 mil nuevos consumidores y también deberán recibir electricidad 40 mil núcleos nuevos.
Igualmente se brindará una mayor cobertura al financiamiento de las necesidades previstas a cubrir en educación y salud pública, con una mayor asignación de recursos para el apoyo a la reparación de escuelas y la reducción del nivel de faltantes de medicamentos, entre otros destinos priorizados.
El salario medio de los trabajadores continuará aumentando y se aspira a disminuir ligeramente el nivel de desempleo a partir del trabajo que se viene desarrollando en las provincias orientales.
El equilibrio financiero interno se mantendrá, reduciéndose la liquidez con relación al PIB.
Durante el próximo año también se adoptarán medidas para elevar la eficiencia de la gestión económica y la planificación.
En tal sentido se trabaja para lograr el autofinanciamiento gradual de la industria azucarera, avanzándose en la cobertura de sus gastos corrientes con sus ingresos.
Se aplicará el nuevo sistema de cobros y pagos, puesto en vigor por el Banco Central el pasado 1ro de noviembre. Mediante el mismo se procederá al cobro expedito en las fechas de vencimiento pactadas, según las letras y pagarés suscritos, lo cual contribuirá decisivamente a una mejor disciplina en las relaciones financieras entre las empresas.
Se establecerá un mecanismo automático para el descuento de los aportes de las entidades de las empresas al Estado y se implementará el mecanismo bancario más apropiado para evitar pagos en exceso en los presupuestos de las inversiones aprobadas.
Igualmente se trabaja para mejorar los mecanismos que permitan incorporar más entidades al proceso de perfeccionamiento empresarial, sin ceder en ninguno de los requisitos establecidos para ello.
Dentro de pocos días celebraremos el 42 Aniversario del Triunfo de la Revolución y viviremos ya en el siglo 21.
Han transcurrido algo más de 10 años desde que tuvimos que adoptar las primeras medidas de lo que sería el período especial.
Hemos librado una guerra para sobrevivir primero y recuperarnos después, en medio del más férreo bloqueo económico de la historia y de las coyunturas internacionales más complejas y adversas.
El año 2000 ha sido de los de mayores dificultades desde que se inició el proceso de recuperación económica.
Sólo el abnegado esfuerzo y la enorme capacidad de resistencia de nuestro pueblo nos ha permitido -una vez más- obtener los alentadores resultados que acabamos de informar.
Los desafíos que tendremos que enfrentar el próximo año no resultarán menores, pero estamos convencidos de que saldremos adelante multiplicando y haciendo más eficiente nuestro trabajo.
Retomemos la construcción del socialismo, haciendo realidad los sueños que un día tuvimos que posponer pero a los que jamás renunciaremos.
Diciembre 21/2000