DENOMINACIÓN DEL 2001- "AÑO DE LA REVOLUCIÓN VICTORIOSA EN EL NUEVO MILENIO"

GRANMA, CUBA 221200- María Julia Mayoral y Mario Jorge Muñoz

APRUEBA LA ASAMBLEA NACIONAL. TAMBIÉN EL INFORME SOBRE LOS RESULTADOS ECONÓMICOS DEL 2000, EL PLAN ECONÓMICO Y SOCIAL PARA EL 2001 Y EL PRESUPUESTO DEL ESTADO PARA EL PRÓXIMO AÑO

La Revolución cubana arriba al nuevo siglo victoriosa y eso tiene una gran trascendencia política. Entramos en un nuevo siglo y en un nuevo milenio, todos juntos; en una nueva etapa que será también victoriosa no solo para nosotros sino para otros muchos en este mundo, destacó ayer nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, al intervenir en el VI período ordinario de la Asamblea Nacional en la presente Legislatura.

Al término de la jornada, los diputados aprobaron denominar el 2001 como AÑO DE LA REVOLUCION VICTORIOSA EN EL NUEVO MILENIO y enviar un mensaje de felicitación a todo nuestro pueblo, en especial a los niños y jóvenes, por su protagonismo en las actuales contiendas.

Como un período especialmente extraordinario fue calificado este 2000 no solo por los resultados económicos en medio de las más adversas coyunturas, sino también por la crucial batalla de ideas emprendida en defensa de nuestros principios y por afianzar una cultura general integral.

A partir de los informes presentados por José Luis Rodríguez y Manuel Millares, ministros de Economía y Planificación y de Finanzas y Precios, respectivamente, la Asamblea se adentró en el análisis del año que termina, así como de los proyectos de plan y presupuesto para el 2001, aprobados finalmente tras varias horas de intercambio, las cuales estuvieron precedidas por un amplio debate y trabajo por parte de las comisiones parlamentarias.

 

-UN DESARROLLO CUALITATIVAMENTE SUPERIOR

A pesar de las enormes dificultades afrontadas durante este año, no solo se logró mantener la tendencia recuperativa, hubo avances en la solución de problemas estratégicos para el desarrollo y al mismo tiempo las condiciones de vida de la población mejoraron discretamente en un grupo de aspectos, como argumentó José Luis Rodríguez.

Manuel Millares informó que para el 2001 el presupuesto previsto es un 6,5 por ciento superior al monto del 2000. Insistió en la necesidad de manejar estrictamente el cumplimiento de los compromisos fiscales por parte de las entidades, pues es decisivo para obtener los recursos destinados a financiar los 13 429 millones de pesos asignados a los gastos corrientes y los 1 750 millones previstos para las inversiones directas del Estado respaldadas por el Presupuesto.

Más de 6 200 millones de pesos, el 62 por ciento de los egresos presupuestarios, estarán dedicados a los programas educacionales y de salud, el pago de las pensiones y jubilaciones y a los beneficiarios de la asistencia social.

Para la Seguridad Social, el país destinará 605 millones de pesos; mientras que a los jubilados y pensionados estarán dedicados 1 845 millones de pesos. En la Asistencia Social, los recursos garantizarán el funcionamiento de más de 200 instituciones dedicadas a la atención de ancianos e impedidos y las prestaciones monetarias y en especie a más de 130 000 personas protegidas.

Vivienda y Servicios Comunales contarán con 769 millones de pesos, de ellos una parte para la reparación del fondo habitacional administrado por el Estado y cerca del 40 por ciento al mantenimiento vial.

Un total de 311 millones de pesos, 85 millones más que este año, serán empleados en las tareas de masificación de la cultura, y para el desarrollo en la radio y la televisión de nuevas técnicas, el aumento de los espacios informativos y noticiosos, mejorar la calidad y variedad de la programación, así como la aplicación de nuevos sistemas salariales.

Los recursos para el deporte y la cultura física serán superiores en un 9,5 por ciento en comparación con los del 2000. Con respecto al desarrollo de la ciencia y la técnica, se conoció que más de 79 millones de pesos se utilizarán para programas de alta importancia dirigidos a la agroindustria azucarera, la biotecnología agrícola, el incremento de productos biotecnológicos, la alimentación, la creación de vacunas, la energía, los planes relacionados con la montaña, el medio ambiente y otros de corte social.

De igual forma, 755 millones de pesos servirán para mantener estabilizados los precios minoristas de los productos incluidos en el consumo normado familiar y para el consumo social.

Al comparar los gastos sociales de la región -significó el Ministro de Finanzas y Precios- se pone de manifiesto que Cuba, sin contar con apoyo externo, dedica cada vez más recursos a potenciar la educación y la cultura del pueblo, a preservar su salud, y como parte de ella a desarrollar el deporte y la cultura física, mientras la tendencia neoliberal aboga por un crecimiento económico sacrificando esos beneficios.

El VI Período ordinario de la actual legislatura del máximo órgano del Estado cubano estuvo precedido por las sesiones de trabajo desarrolladas en comisiones por los diputados desde el domingo, en las cuales discutieron diferentes temas de interés económico y social.

 

-INTERVENCIÓN DEL DIPUTADO OSVALDO MARTÍNEZ

Intervención del diputado Osvaldo Martínez, presidente de la Comisión de Asuntos Económicos, sobre los temas del Plan y Presupuesto de la Economía Nacional presentados en el VI período de sesiones de nuestro Parlamento

Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz

Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros

Compañero Ricardo Alarcón

Presidente de la Asamblea Nacional

Distinguidos invitados

Compañeras y compañeros diputados:

Los cubanos despedimos el año que termina y con él despedimos también el siglo XX disfrutando el privilegio incomparable de vivir en un espacio estelar de la Historia de la Patria.

Recordaremos el año 2000 como el año de la batalla de ideas en la que hemos mantenido una vigorosa ofensiva y descubierto nuevas armas y recursos para continuarla desarrollando. Recordaremos el año 2000 como el año de la victoria de la gran movilización del pueblo por el regreso de Elián, como el año de la puesta en práctica de nuevas ideas para elevar la cultura, fortalecer la educación, desarrollar y utilizar creativamente la televisión y otros medios de comunicación, como el año de la aplicación de métodos revolucionarios y profundamente humanos para comenzar a abordar en su raíz los problemas que plantea la marginalidad social, como el año de la celebración exitosa de la Cumbre del Sur en La Habana, de la destacada participación de la delegación cubana en la Cumbre del Milenio, del abrumador voto de repudio al bloqueo en la Asamblea General de Naciones Unidas, del contundente golpe propinado a la mafia terrorista en la Cumbre Iberoamericana de Panamá.

Recordaremos en suma, al año 2000 como aquel en que nuestro pueblo colmó plazas y calles en Marchas y Tribunas Abiertas en espléndida demostración de cultura política, fervor patriótico y disciplina consciente.

Y aquel en que los hogares se convirtieron en aulas universitarias y la televisión transmitió no sólo novelas, noticieros y otros programas, sino que transformó al país en una gran Universidad para Todos.

También el año 2000 será recordado por demostrarse en él que la recuperación económica en su sexto año ininterrumpido fue capaz de enfrentar y rebasar las coyunturas externas más complicadas.

Esa coyuntura externa puede entenderse fácilmente si tenemos en cuenta que en este año la relación de intercambio se deterioró 22% al elevarse el precio del combustible en 61% hasta alcanzar niveles ruinosos para los países que como Cuba son importadores netos de petróleo y reducirse el precio del azúcar a niveles incluso inferiores a 5 centavos la libra, los precios más bajos de la última década.

Sólo por el aumento de precio fuimos obligados a pagar más de 500 millones de dólares por una cantidad de combustible casi igual que el año anterior. A esto debe agregarse que el turismo creció a un ritmo entre 9 y 10% que es alto en cualquier comparación internacional, pero no tanto como en años anteriores debido al efecto sobre el turismo europeo de la devaluación del euro frente al dólar y el encarecimiento de los pasajes aéreos por el alto precio del combustible.

La tensión financiera provocada por ese violento impacto externo, obligó a cerrar algunas instalaciones de manera temporal durante los meses de verano, los de mayor consumo energético, e inevitablemente afectó algunas producciones y servicios que hubieran tenido mejores resultados.

Lo verdaderamente notable es que con una caída de 22% en la relación de intercambio, con un pago de más de 500 millones de dólares por sobreprecio del combustible y soportando la guerra económica que en este año incorporó nuevas prohibiciones bajo el hipócrita mando de la "flexibilización", la economía cubana haya sido capaz de crecer 5,6%. Y aún más, que avanzáramos sustancialmente en la solución de problemas estratégicos como la generación de energía, que no empeoraran las condiciones de vida de la población e incluso mejoraran ligeramente en algunos aspectos y que comprobemos avances reales aunque todavía insuficientes en la eficiencia, expresados en indicadores económicos, pero con mayor importancia aún por la certeza nacida de la experiencia diaria de la población.

El Producto Interno Bruto creció 5,6% en comparación con un crecimiento previsto de entre 4 y 5% y lo hizo en mejores condiciones de eficiencia en cuanto a productividad del trabajo la cual creció 4,6%, efectividad de las inversiones que se elevó 5,8% y una reducción en el coeficiente de intensidad energética de 3,4%.

Aunque este crecimiento es favorable y revelador, los economistas y profesionales cubanos de la economía tenemos la obligación de proponer a la mayor brevedad posible, una solución al problema que plantea la valoración de muy importantes actividades sociales que en Cuba tienen una relevancia sustancial y que la metodología de cálculo del Producto Interno Bruto (PIB) internacionalmente establecida tiende a minimizar y a reducir por tanto el monto del PIB global y del PIB por habitante. De aquí resulta que Cuba aparece en algunas comparaciones internacionales en posiciones que no reflejan la realidad económica del país por la subvaloración del aporte al PIB de sectores de tanto peso en el país y tan importantes para la calidad de vida como la educación, la salud y la cultura.

En las economías capitalistas los elevados pagos que la población debe hacer por los servicios de salud, los estudios universitarios y otras actividades, pasan a engrosar el PIB por su carácter de transacciones mercantiles. En Cuba no se vende educación ni salud y la población recibe otros servicios sociales mediante un pago que no se relaciona con la obtención de ganancias.

El esfuerzo de inversión en estos años es también uno de los factores positivos de la recuperación.

En el año 2000 los 3 100 millones de pesos de inversión son más del doble que la cifra de 1995 y se concentraron en proyectos estratégicos como la industria del petróleo y el gas, la industria eléctrica, el níquel, el turismo y las comunicaciones.

El sector energético, que en los primeros años del período especial representó un punto especialmente vulnerable, mostró firmes avances en el año que termina. De apenas 800 mil toneladas de petróleo que se producían a principios de la década, alcanzamos ya a producir 3,3 millones de toneladas de petróleo equivalente, teniendo en cuenta el gas natural acompañante. Con nuestro petróleo estamos generando en estos meses finales del año el 70% de la electricidad y el año próximo podremos generar el 90% y alcanzar además una producción de 4 millones de toneladas de petróleo equivalente.

La producción azucarera en la zafra 1999-2000 alcanzó 4 millones 59 mil toneladas con mejorías en los índices de eficiencia y dando continuidad a la recuperación de este sector.

La producción del níquel, que había alcanzado en 1989 su nivel más alto de producción antes del período especial con 46 591 toneladas, logró en este año producir 72 mil toneladas con un grado de eficiencia superior que se expresa, entre otros indicadores, en el consumo de la mitad de combustible por unidad de producción en la Planta Che Guevara de Punta Gorda.

Fueron producidas 344 mil toneladas de acero, incluyendo 10 mil toneladas de acero inoxidable. Creció la producción de la pesca en la que se destaca la captura de 90 mil toneladas en la acuicultura.

En 15 de las 21 ramas industriales no azucareras se observa una evidente mejoría. Han tenido mayores dificultades y más lento ritmo de recuperación el papel, el vidrio, los textiles, las confecciones, el cuero y los materiales de construcción.

La agricultura creció 14,5% con incrementos productivos en viandas, hortalizas y frijoles y descensos en el arroz y la leche debido a condiciones climáticas y en la producción de huevos por dificultades en la importación de pienso.

La ganadería sigue recuperándose muy lentamente y aún cuando los incrementos productivos han sido elevados en algunos productos agrícolas, la agricultura se encuentra lejos de alcanzar las necesidades alimentarias de la población y de provocar con mayores producciones y menores costos la rebaja de precios de sus productos.

El turismo continuó su crecimiento, aunque a un ritmo no tan alto como en años anteriores por las razones ya expresadas. Entre 1995 y el año actual su crecimiento medio anual ha sido de 18,6% y atrajo a Cuba este año 5 veces más turistas que hace 11 años. Su papel como inductor de la recuperación y el crecimiento de otros sectores se expresa, entre otros factores, en que este año el 61% de los insumos del turismo son de producción nacional.

En las Tiendas de Recuperación de Divisas la presencia de oferta nacional alcanza el 49% en un proceso creciente de sustitución de importaciones que ha permitido elevar ese porcentaje sostenidamente a partir de los primeros años de la década.

El comercio exterior, aún sufriendo los efectos de una muy desfavorable relación de intercambio, logró un incremento de 12% en las exportaciones y dentro de ellas un ascenso del 24% en exportaciones nuevas o no tradicionales como la industria farmacéutica de avanzada, la biotecnología y los equipos médicos, el registro de más de 300 patentes en el exterior, así como el progreso en la captación de nuevos mercados para productos y servicios.

Este año los servicios representaron el 62% de los ingresos por exportaciones en comparación con sólo 10% en 1989. Este cambio refleja una tendencia positiva porque los servicios por lo general, gastan menos energía, facilitan una mayor utilización de fuerza de trabajo calificada y se benefician de mercados más dinámicos.

La inversión de capital extranjero mantuvo su comportamiento satisfactorio dentro de los límites que la Ley de Inversión Extrajera establece, desempeñando su función complementaria respecto a las inversiones que el país puede y debe hacer con recursos propios. Un ejemplo reciente de asociación mutuamente ventajosa con capital extranjero es la planta Energás, la que mediante alta tecnología aprovecha el gas natural que anteriormente se perdía en la atmósfera.

El estratégico proceso de perfeccionamiento empresarial, avanzó con el rigor necesario y al ritmo que le permitió las dificultades con la contabilidad y el déficit de cultura empresarial. Las empresas que ya lo aplican obtuvieron resultados que evidencian la enorme importancia de continuar avanzando con pasos firmes.

En el año que finaliza las condiciones de vida de la población no se deterioraron a pesar de los cuantiosos sobregastos derivados en lo fundamental del petróleo muy caro y el azúcar muy barata.

El ingreso medio de los trabajadores se estima en 359 pesos. Este indicador se ajusta más a la realidad que el salario medio, pues tiene en cuenta el efecto de los aumentos de salarios recibidos por el 77% de los trabajadores del sector presupuestado, los ingresos vinculados a los resultados de la producción que alcanzan al 72% de los trabajadores de los sectores productivos y aquellos ingresos derivados de sistemas de estimulación en divisas, reforzamiento alimentario, ropa y calzado, módulos de aseo y otros productos de consumo.

La tasa de desempleo se redujo a 5,5%, aunque en las provincias orientales y en especial en 13 municipios el problema requiere continuar aplicando programas especiales de empleo.

La entrega de productos normados fue mejor en 18 de 23 productos y el Estado dedicó 755 millones de pesos a subsidiar los precios de esos productos. Mejoró la alimentación al promediar 2 585 kilocalorías y 68 gramos de proteínas por habitante. Se redujeron 47% los días con apagones, se electrificaron 55 800 viviendas, ingresaron al servicio de gasificación unos 162 000 núcleos familiares, se instalaron 49 600 nuevos teléfonos (de ellos el 75% para la población) y se terminaron 504 abastos en el programa de acueductos rurales que benefician a comunidades de más de 300 habitantes.

Estas mejorías reales ocurren en un escenario donde persisten demandas insatisfechas en la construcción y reparación de viviendas, el transporte de pasajeros, la matrícula de círculos infantiles, la afectación en el abastecimiento de algunos productos normados y los altos precios en relación con los ingresos de la mayoría de la población que mantienen algunos productos que se ofertan libremente.

Ese escenario se hace aún más complejo porque el crecimiento de la economía no sigue una relación directa ni proporcional con la velocidad con que la población resuelve sus necesidades y por la existencia de desigualdades surgidas como indeseables aunque inevitables consecuencias de las decisiones económicas que a su vez nos han permitido resistir e impulsar la recuperación de la economía.

La única y verdadera solución para estos problemas consiste en el incremento más acelerado de la producción y los servicios en condiciones de mayor eficiencia y sobre la base de los principios de equidad, justicia social y solidaridad humana que son pilares de nuestra política.

Al mismo tiempo es preciso continuar avanzando como lo hacen los estudiantes universitarios en barrios de la capital en la identificación de las personas con mayores necesidades y ofrecerles apoyo individualizado por parte de la asistencia social.

La marcha de la economía en el año 2000 se ha apoyado también en el cumplimiento adecuado de la Ley del Presupuesto del Estado aprobado por esta Asamblea Nacional, lo que ha permitido mantener el déficit presupuestal dentro de los favorables límites en que se viene moviendo en los últimos años y utilizar el Presupuesto como instrumento para promover la eficiencia empresarial y atender los imprescindibles gastos del sector presupuestado.

Ha continuado avanzando la disminución del subsidio por pérdidas a las empresas por parte del Presupuesto del Estado. De aquel elevado volumen de subsidios que en 1993 plagaban la economía, hemos pasado a una cifra ya relativamente pequeña y referida en su mayoría a empresas agrícolas y azucareras pertenecientes a organismos que han dado significativos pasos de avance en su reducción.

La entrega del subsidio por pérdidas no se hace ya en la forma tradicional, sino mediante transferencias con objetivo específico que a su vez financian presupuestos de gastos previamente discutidos y aprobados.

La economía cubana ha tenido en este año un comportamiento que contrasta marcadamente con América Latina.

Nuestro crecimiento ha sido mayor: 5,6% frente a 4% en la región.

Si tomamos la etapa 1995-2000 Cuba creció a un ritmo promedio anual de 4,7% mientras que América Latina sin bloqueo norteamericano, pero con el atroz bloqueo del neoliberalismo y la dependencia, lo hizo sólo al 3%.

De allí se fugaron capitales en cifras impresionantes, continuó en casi todos los países la privatización de lo poco que resta por privatizar, en algunos casos abrazaron la dolarización como recurso desesperado que en el corto plazo puede ser un tónico para la economía, pero que en lo esencial es un tóxico que cede soberanía a cambio de ilusiones; enregaron el 56% de los ingresos por exportación para hacer pagos de una deuda impagable y terminar debiendo más cada año.

Sólo en los años 1998 y 1999 ingresaron a la categoría de pobres 24 millones de personas para alcanzar la cifra de 224 millones, de ellos 90 millones de indigentes.

En la región que creyó entrar a principios de esta década en la "globalización feliz" al adoptar el neoliberalismo más ortodoxo, el 20% más rico de la población recibe un ingreso 19 veces superior al 20% más pobre. Es la región del mundo con la más regresiva distribución del ingreso. En ella la elite constituida por el 5% más rico de la población se apodera del 25% del ingreso total.

El sueño reaccionario de la "globalización feliz" terminó a fines de la década en la pesadilla de la extrema pobreza, la especulación desenfrenada y la ingobernabilidad.

La acentuada dependencia respecto de la economía norteamericana coloca a América Latina frente a nuevas posibles amarguras sin haber disfrutado nunca de las prometidas dulzuras de la globalización neoliberal. La economía de Estados Unidos está mostrando inquietantes síntomas de encontrarse al final de la expansión que se ha prolongado durante 8 años.

El índice bursátil de las empresas tecnológicas, las empresas que sirven para anunciar la época de una "nueva economía" inmune a las crisis, ha descendido fuertemente desde marzo pasado en medio de la volatilidad extrema que se deriva de la especulación. La euforia de consumo basada en el endeudamiento de hogares y empresas e impulsada por algo tan voluble como el mercado hiperinflado de títulos de valor, parece estar llegando a su fin y amenaza con hacer de la locomotora que tiró de la economía mundial y absorbió buena parte de las exportaciones latinoamericanas en esta década, una pesada ancla capaz de arrastrar aún más abajo en su caída a las economías latinoamericanas.

Sea suave el aterrizaje de la economía norteamericana o sea violento y abrupto, las dependientes economías de la región sólo encontrarán mayores deudas y nuevos sinsabores.

Para el próximo año muy diferente a lo anterior es la realidad cubana.

Nos proponemos un crecimiento en torno al 5% con un objetivo estratégico en el Plan de la Economía Nacional, esto es, reducir el déficit financiero externo a niveles inferiores a los que se planificaron para este año.

Lograrlo es necesario y es factible si se ahorra más combustible, si se reducen las cuentas por cobrar, si se hacen inversiones con mayor eficiencia, si se reducen los inventarios, si continuamos avanzando con rigor y persistencia en el perfeccionamiento empresarial.

Serán nuevos factores de apoyo que contribuirán a lograrlo, el sistema de cobros y pagos recientemente puesto en vigor por el Banco Central, el mecanismo automático para el descuento a las entidades de los aportes comprometidos a la Caja Central, así como el procedimiento bancario para evitar pagos en exceso en los presupuestos de las inversiones en ejecución.

También será imprescindible mantener el déficit del Presupuesto del Estado dentro del límite de 2,7 del PIB propuesto por el Ministerio de Finanzas y Precios, así como evitar que el equilibrio financiero interno retroceda con relación a los avances alcanzados a partir de 1994.

La Comisión de Asuntos Económicos recomienda a la Asamblea Nacional la aprobación del proyecto de Presupuesto del Estado para el año 2001 y de los Lineamientos del Plan Económico y Social que han sido presentados. Lo hace convencida de que ambos instrumentos contribuirán a entrar en el siglo XXI retomando con firmeza la construcción del Socialismo después de pasar con éxito por esta década de pruebas y logros, de amarguras y satisfacciones, de búsquedas y realizaciones.

Al comenzar esta década el derrumbe del campo socialista y la marea neoliberal que invadió al mundo, hizo que algunos nos miraran como piezas del pasado destinadas a próxima e inevitable desaparición.

La modernidad neoliberal pretendió borrarnos, pero al finalizar la década el ejemplo cubano de gallarda resistencia frente al imperio, de justicia social y defensa verdadera de los derechos humanos en lo interno, de solidaridad internacionalista en lo externo, ha demostrado que habitamos en el futuro y que nuestros valores e ideas son infinitamente más sólidos y perdurables.

Entramos al siglo XXI con la economía creciendo, pero aún más importante, con la dignidad multiplicada en un pueblo que se apropia de lo mejor de la cultura universal para usarlo como escudo y espada del socialismo cubano.