DE EJEMPLAR CALIFICA UNICEF ATENCIÓN DE CUBA A LA INFANCIA

GRANMA, CUBA 131200

PARIS, 12 de diciembre.- Los niños nacidos en América Latina y el Caribe este año y el pasado tienen una esperanza de vida de 70 años o más que la media mundial, según el informe anual de UNICEF publicado este martes, que también revela que los escolares cubanos saben mucho más de matemáticas que sus colegas latinoamericanos. Según el documento del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) titulado "Estado mundial de la infancia 2001", solo los "países industrializados", con una esperanza de vida al nacer de 78 años, superan a América Latina y el Caribe.

Muy lejos quedan los alarmantes índices del Africa subshariana (49 años) y, simplemente por detrás, los del sur de Asia (62 años), norte de Africa y Oriente Medio (66), y Asia oriental y Pacífico (69).

Un capítulo estrechamente vinculado al de la esperanza de vida es el de la mortalidad infantil, o TMM5 (Tasa de Mortalidad de Menores de 5 años), "un indicador fundamental para medir el bienestar de los niños", según UNICEF.

Con 55 de cada 1 000 niños muertos antes de alcanzar los 5 años, Bolivia presenta la peor tasa entre los países latinoamericanos.

Solo Cuba, con 7 por mil, se sitúa cerca del nivel de países industrializados como Estados Unidos (7/1 000), España y Portugal (ambos con 6-/1 000).

Una perspectiva vital que no por larga aparece despejada de problemas. Según una reciente encuesta de la misma UNICEF, uno de cada cinco niños del área Iberoamericana -incluyendo a España y Portugal- vive solo con su madre, uno de cada cuatro vive en hogares violentos, la mitad de los niños se siente poco escuchado por los mayores y el 67% ve el futuro con pesimismo.

En la mejora de estas perspectivas serían clave los primeros años de vida, en esta ocasión, el "estado mundial" se centra en esa etapa.

En el preámbulo del informe, UNICEF justifica su decisión: "todo lo que ocurre en los primeros años de la vida de un niño, desde el nacimiento hasta los 3 años, ejerce una influencia enorme en la manera en que se desarrollan después la infancia y la adolescencia".

De nuevo, Cuba aparece entre los países cuya atención a esa "primera infancia", UNICEF considera ejemplar.

Según el organismo internacional, "a partir de 1959, Cuba ha ido estableciendo progresivamente un sistema nacional de guarderías diurnas y programas de educación, en la primera infancia y de enseñanza prescolar que hoy abarca a un 98,3% de los niños en el grupo (que va) desde el nacimiento hasta los seis años de edad".

Como ejemplo del "éxito apreciable" de este sistema educativo, UNICEF cita el siguiente dato: "en un estudio comparativo realizado en 1998 sobre alumnos de tercer y cuarto grados en 11 países de América Latina, se comprobó que los niños cubanos obtenían resultados apreciablemente superiores a los de otros países en matemáticas e idioma español".

Otro ejemplo de los beneficios resultantes de la aplicación de programas a gran escala para la educación de los niños de corta edad se hallaría en Brasil, donde "un 40% de los niños pobres que habían recibido enseñanza prescolar terminaron la escuela primaria, en comparación con el 2% de los niños que no participaron en los programas de educación temprana".

Sin embargo, la posibilidad de costear esos programas y otros muchos destinados al bienestar de la población, está reñida con el pago de la deuda externa: "La abrumadora deuda nacional está privando a los niños de la atención básica que necesitan", señala UNICEF.