Perfeccionamiento empresarial, con rigor y seriedad

GRANMA, CUBA 191099 / María Julia Mayoral

EL 29,7 POR ciento de las empresas estatales cubanas están hoy en diferentes pasos del Perfeccionamiento, un proceso que marcha con rigor y seriedad y cuyo avance tendrá que seguir determinado por esos dos factores, pues no se trata de cumplir metas, imprimiéndole una velocidad artificial al cambio.

Tal mejora continua en la dirección y gestión empresarial iniciada hace un año en la Isla no solo resulta vital para la nación sino para validar la viabilidad de un desarrollo socialista, dentro de un mundo globalizado, con predominio capitalista.

En estos puntos de vista coincidieron diputados, ministros, jefes de organismos de la Administración Central del Estado, empresarios, dirigentes de la CTC y organizaciones profesionales, profesores y estudiantes universitarios, participantes en la audiencia pública que acerca del tema tuvo lugar en EXPOCUBA, convocada por la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

"El perfeccionamiento empresarial es una dirección estratégica en la batalla por la independencia nacional y por la salvación y desarrollo de nuestro socialismo", expresó Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento, quien señaló como una posibilidad real el logro de una empresa cubana eficiente como la que más, si asumimos cabalmente su desarrollo desde las posiciones del socialismo, aplicando con rigor y de manera sistemática nuestros principios.

Al diputado Armando Pérez Betancourt, secretario ejecutivo del Grupo Gubernamental de Perfeccionamiento Empresarial, correspondió presentar una visión detallada del asunto, lo cual sirvió de base para el intercambio. Según informó, 892 empresas de 26 organismos se encuentran transitando por los diferentes pasos del proceso. De ellas, hasta la fecha solamente 181 -un 20,2 por ciento-obtuvieron la certificación de su contabilidad. En tanto, suman 150 las que presentaron el diagnóstico de su situación, 15 culminaron el expediente final y 5 cuentan ya con la autorización del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros para comenzar la implantación del sistema.

Dicho comportamiento pone de manifiesto diferentes problemas, entre ellos la falta de preparación del personal: no todos los trabajadores de las entidades seleccionadas dominan la esencia y objetivos del perfeccionamiento, lo cual impide su activa incorporación y participación.

Uno de los mayores frenos -según enfatizó Pérez Betancourt- ha estado en la inexistencia de contabilidad en las entidades, lo cual incluso ha llegado a paralizar el proceso en distintos lugares. Por otra parte, en no pocos sitios se hicieron diagnósticos incompletos al no contemplarse todas las áreas de la organización empresarial o dar respuestas justificativas a las debilidades detectadas.

Aunque la mayoría de esas insuficiencias se han ido corrigiendo en el transcurso de 1999, todavía no se percibe la dinámica requerida para la etapa de los estudios y elaboración del informe final. Al mismo tiempo, tampoco los organismos y uniones están participando como era de esperar, pues este proceso impone cambios no solo a la empresa sino también a su entorno.

Como consecuencia de esas y otras fallas, finalmente disímiles entidades no logran demostrar la factibilidad económica de las medidas que se proponen implantar con el perfeccionamiento, concluyó el Secretario Ejecutivo del Grupo Gubernamental a cargo del asunto.

En la audiencia expusieron sus experiencias directores de organizaciones en diferentes pasos de aplicación del sistema.

Con el llamado a no tomar el Perfeccionamiento como una cuestión formalista de metas y fechas de cumplimiento, el diputado Raúl Odelín entró en otro interesante tema de análisis: el diagnóstico no puede ser solo de las debilidades administrativas, el sindicato, la UJC y el Partido, también deben hacer el análisis de su papel en la aplicación del nuevo sistema.

En el resumen de la audiencia, Carlos Lage, secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, enfatizó que el proceso marcha con seriedad y rigor, y es imprescindible mantener esos conceptos, pues lo importante es hacer las cosas bien.

Atendiendo a la necesidad de no correr y dar pasos en falso Lage recordó que el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (la experiencia inicial) aplicó el sistema en sus 230 empresas en un plazo de cinco años y nosotros hablamos ahora de un proceso que abarcará a 3 000 empresas, pero no en las condiciones de disciplina, sistematicidad y rigurosidad de las FAR.

Exhortó a tener claro que el avance tiene hoy su principal freno en el incumplimiento de los requisitos para incorporarse al sistema y no otra cosa. Tampoco es correcto -señaló- medir el progreso por las cinco empresas aprobadas, pues el efecto también puede observarse en las otras cientos de entidades donde empezaron a crear las condiciones.

Según explicó, en los momentos actuales la divulgación más importante de estos conceptos es la que debe desplegarse de forma directa con los trabajadores en los colectivos seleccionados. Debemos cuidarnos -solicitó-de no convertir el Perfeccionamiento en una campaña propagandística.

Coincidió en la necesidad de eliminar el exceso de reuniones, un problema viejo, pero incompatible con el desarrollo del perfeccionamiento. En cambio, consideró bien distinto el tema de los controles: la descentralización exige un mayor nivel de chequeo, tal vez lo que debemos modificar es su estilo, de ahí la conveniencia de analizar su intensidad, magnitud y características. "Lo que más nos preocupa en este caso -precisó- no es el exceso, sino la falta de controles sobre los recursos de las empresas".

Lage también reiteró que el sistema de perfeccionamiento no es una varita mágica, dependerá en buena medida de la preparación y capacidad de los cuadros y de quienes sean seleccionados como reservas para ocupar esas responsabilidades.