CASTRO CONVIERTE SU 74 CUMPLEAÑOS EN UN ALEGATO CONTRA EL IMPERIALISMO DE EE.UU.

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Aunque se vayan desbrozando las hojas del tiempo del líder cubano, sus ideas siguen más férreas que nunca. El presidente de Cuba, Fidel Castro, cumplió ayer 74 años, empeñado en "una batalla de ideas" contra la política de EE UU, el vecino del norte con el que lleva enemistado cuarenta años, y dispuesto a abreviar sus maratonianos discursos. El líder comunista inició la celebración de su cumpleaños desde horas tempranas, para luego dar un discurso "anti-imperialista" en el acto de graduación de 4.000 estudiantes de Medicina.

Nacido el 13 de agosto de 1926 en la pequeña localidad oriental de Birán, en la provincia de Holguín, Fidel Castro nunca ha gustado de festejar públicamente su cumpleaños y casi nunca hace apariciones públicas en ese día.

Aquel joven barbudo que asumió el poder en 1959 como dirigente de la revolución triunfante e hizo célebre su nombre y el de Cuba, inició la celebración de este cumpleaños desde horas tempranas con un discurso que ha sido anunciado por los medios de comunicación locales, en el acto de graduación de 4.000 estudiantes de Medicina de toda la isla.

 

NUEVO ESTILO

Dotado de una extraordinaria capacidad para la oratoria, con la que ha establecido su propio récord con maratónicos discursos de hasta siete horas, en las últimas semanas, el líder cubano ha iniciado un nuevo estilo de alocuciones más cortas, leídas y sin improvisaciones.

Así lo mostró en su más recientes intervenciones públicas, en los actos conmemorativos del "Día de la Rebeldía Nacional", en una de las cuales consideró que "ya no serán necesarios largos discursos", tras referirse a las numerosas fórmulas desarrolladas para trasmitir información y análisis de temas complejos durante siete meses que estuvo retenido en EE UU el niño náufrago Elián González.

El caso del niño "balsero" generó una conmoción general y una campaña permanente por su regreso a la isla, a través de los medios de comunicación y de protestas masivas en marchas, concentraciones, mítines y "tribunas abiertas".

Paso a paso, Fidel Castro se mantuvo personalmente al tanto de la que denominó "una batalla de ideas" y ha advertido de que "seguirá" hasta tanto el gobierno de Washington derogue las leyes de Ajuste Cubano y las que refuerzan el embargo unilateral ("bloqueo" en la isla) decretado oficialmente por EE UU en 1962.

Pero ha dicho además esa "batalla" contra la política de EE UU "no cesará mientras exista el sistema imperialista, hegemónico y unipolar". Castro siempre ha gustado insistir en la "firmeza" de sus principios y contra viento y marea continúa defendiendo su régimen socialista Hace dos semanas, Fidel Castro recordaba que tras la caída del socialismo en Europa del Este y la desintegración de la antigua Unión Soviética, Cuba había quedado privada de sus mercados fundamentales, en una situación económicamente muy difícil.

Y sostuvo que, en medio de esas circunstancias, EE UU intentó propinar el "golpe de gracia" a la revolución cubana con la aprobación de las leyes Torricelli y Helms Burton que refuerzan el embargo económico contra la isla.

Pero aseguró que Cuba "resistió inconmovible" y que la Revolución cubana "no podrá ser destruida ni por la fuerza ni por la seducción".

Una semana después, dedicó gran parte de otra intervención pública a criticar el sistema electoral de EE UU y la plataforma de gobierno del partido republicano, y a su candidato presidencial George W. Bush, a quien calificó, al igual que a su contrincante demócrata Albert Gore, de "aburrido e insípido".

Su persistencia y habilidad política le han ganado a lo largo de todos estos años admiradores y hasta sus detractores y enemigos han reconocido la fascinación que produce su carismática personalidad.

Hijo de padre español y de madre cubana, Fidel Castro siempre le ha gustado insistir en la "firmeza" de sus principios y contra viento y marea continúa defendiendo su régimen socialista.

 

POLÍTICO Y ESTUDIANTE

Educado en escuelas católicas privadas de Santiago de Cuba y La Habana, desde su ingreso en la Universidad, en 1945, se relacionó activamente a las actividades políticas estudiantiles.

En 1950 terminó la carrera de Derecho y desde las filas del Partido Ortodoxo participó en campañas políticas de esa organización y en contra del gobierno de Fulgencio Batista.

En 1953, seguido por varias docenas de jóvenes revolucionarios, encabezó el asalto a los cuarteles "Moncada" y "Carlos Manuel de Céspedes", en Santiago de Cuba, considerada la primera acción armada de la revolución cubana.

Tras esa fallida acción, fue detenido y condenado a 15 años de cárcel, pero en 1955 fue liberado y viajó entonces a México, desde donde retornó un año después al frente de 82 seguidores -entre ellos su hermano Raúl- hoy segundo hombre en la jerarquía política del país, y el legendario guerrillero argentino Ernesto "Che" Guevara.

Con esa tropa se alzó en la Sierra Maestra, en el extremo más oriental de la isla, para comenzar la revolución que le llevó al poder el 1 de enero de 1959.