PEQUEÑA RADIOGRAFÍA DE LA EDUCACIÓN EN LAS TUNAS

GRANMA, CUBA 240700 - Pastor Batista Valdés

-LA SALUDABLE EXISTENCIA HOY DE MÁS DE 700 ESCUELAS, NADA TIENE QUE VER CON

LA TÉTRICA REALIDAD ANTERIOR A 1959

LAS TUNAS.- Si este 24 de julio hubiera que efectuar el acto nacional de cierre del curso escolar en un local como el del cine Las Tunas, y asistiera una cantidad de estudiantes similar a la matrícula que este territorio tenía antes de 1959, con toda seguridad en la sala habría más lunetas vacías que ocupadas.

Se dice y no se cree, pero así de tétrica era la realidad en un lugar donde -según estadísticas que conserva la Dirección Provincial de Educación- apenas había un centro escolar primario con seis aulas, una escuela primaria superior (séptimo y octavo grados), una escuela de comercio y...

Lo demás es conocido: analfabetismo a granel, alguna que otra improvisada escuelita pública o privada, cero enseñanza superior...

 

-BATALLA CON LO PRINCIPAL EN TODA GUERRA: EL HOMBRE

Quienes aquí o en otras zonas del país vivieron la epopeya alfabetizadora comprenden hoy mejor aún, que tal hazaña habría sido imposible sin la participación del pueblo.

Solo en estos olvidados parajes alrededor de 6 600 cubanos hicieron, a la luz de un farol, el "milagro" de la escritura y de su "enigmática" comprensión ante los ojos.

La proliferación de escuelas, el acceso a ellas de campesinos y obreros, el certificado de sexto grado a más de 49 000 tuneros en julio de 1980 y el de noveno grado a otros 33 000 un lustro después, no dejarían duda de que la educación era algo cada vez más consustancial a la salud, a la vida misma.

Ya para entonces -desde luego- ni los de mejor memoria habrían podido recordar con precisión la gran cantidad de centros que siguieron a aquellas escuelitas del pueblo, al círculo infantil Roberto García Blanco (inaugurado en 1962), a la secundaria básica Cucalambé (1963) o al preuniversitario Luis Urquiza Jorge (1971).

En cambio, con un hálito de dulce nostalgia, padres y abuelos no olvidan que si hoy hijos y nietos son sensiblemente útiles en ramas como la medicina, las construcciones, las ciencias sociales, el arte o la agronomía, es porque entonces hubo suficientes secundarias y preuniversitarios en el campo, del mismo modo que en la palestra educacional tunera afloró la enseñanza artística, deportiva, técnico-profesional, las escuelas de oficio...

Pero volvamos a 1958 e imaginemos a alguien en plena calle vaticinando que al cerrar el siglo Las Tunas tendría más de 700 escuelas, en todas las enseñanzas, con una matrícula superior a los 111 000 estudiantes y que por sus magníficos resultados ganaría la sede nacional del acto de fin de curso.

... Lo habrían tildado de loco o la policía lo hubiese detenido por "satirizar" al gobierno de Batista, mediante lo imposible para el futuro.

Y nada, ahí están. Ningún centro cerrado o con alumnos sin profesores en estos diez difíciles años, en los que, por demás, se han destinado crecientes niveles presupuestarios a la educación.

Por ejemplo, los casi 74 millones de pesos que el país dedicó en Las Tunas al recién concluido curso escolar no solo aventajan en 17 millones al monto de la anterior etapa, sino que de hecho superan en similar proporción lo desembolsado en 1989, antes del período especial.

Y en días como estos, de recuento y reflexión, vale meditar también sobre esas realidades, que no son obra del milagro o de la casualidad, y con las cuales jamás hubieran soñado ni los locos ni los cuerdos que antes de 1959 deambulaban por las calles, con el estómago y el cerebro en blanco, sin poder leer siquiera los titulares que entristecían el día o los lumínicos que llenaban de hipocresía la noche.