UN EX AGENTE DE LA CIA PROMUEVE EL TURISMO EN CUBA MEDIANTE INTERNET VULNERANDO LAS PROHIBICIONES DE EEUU
EL MUNDO 260600 -ALFONSO ROJO. Corresponsal
NUEVA YORK.- ¿Ha hecho tratos alguna vez con un espía? ¿Soñaba de pequeño con entrar en contacto con un agente de la CIA y todavía no lo ha conseguido? Lo tiene muy fácil.
Encienda su ordenador, entre en Internet y teclee la dirección www.cubalinda.com. Aparecerá en su pantalla un texto en inglés, en el que además de anunciar que la página tendrá pronto versiones en varios idiomas, le ofrecerán un amplio abanico de actividades «a lo largo y ancho y de esa bella y fascinante isla que es Cuba».
El autor del texto es el ex agente de la CIA Philip Agee, quien tras abandonar la Agencia Central de Inteligencia y criticar agriamente a los servicios secretos norteamericanos ha reaparecido en La Habana metamorfoseado en agente turístico. Según Agee, el negocio -recién abierto en la capital cubana- es la primera operación comercial realmente independiente que un ciudadano de Estados Unidos pone en marcha en los últimos 40 años.
La empresa de Agee tiene como socios a varios inversores extranjeros -todos ellos anónimos- e incluso al Estado castrista. Con notable osadía pretende atraer turistas norteamericanos a la isla, en claro desafío al embargo comercial impuesto por Washington desde hace cuatro décadas.
Cubalinda.com ofrece paquetes turísticos y todo tipo de asistencia a los visitantes norteamericanos que se atrevan a dar el salto. La promoción del momento es un tour de una semana, que incluye bailes carnavalescos y cuesta 600 dólares (unas 100.000 pesetas), sin incluir tarifa aérea. Se paga por adelantado, a través de Internet y en una cuenta abierta en un banco europeo. En Estados Unidos, en teoría, están prohibidas las visitas a la isla. Los vuelos directos son prácticamente inexistentes y sigue siendo imposible comprar o reservar pasajes aéreos con destino a Cuba.
«Me gustaría que la gente ignorase las leyes», declaró sonriente Agee en La Habana, durante su reciente reaparición. «Con la prohibición de visitar Cuba, los norteamericanos tienen que hacer lo mismo que hicieron nuestros abuelos con la Prohibición: ignorar la Ley Seca y beber hasta hartarse».
Agee, como bastantes empresarios españoles, echa pestes de la norma que limita los gastos que puede efectuar un turista estadounidense en la isla, lo que, en la práctica, impide a decenas de miles de ciudadanos visitar el país. Ya antes de hacerse público que montaba Cubalinda, sus antiguos compañeros de armas acusaron a Agee de haber recibido un millón de dólares del servicio de inteligencia cubano, lo que el ex espía anticomunista niega con vehemencia.
Philip Agee tiene ahora de 65 años y abandonó la CIA en 1969, después de una década larga de intensa labor en la agencia, para la que trabajó en América latina desarticulando grupos izquierdistas y dando asesoramiento contra organizaciones guerrilleras. Su libro Inside the Company, publicado en 1975, es todo un manual de tropelías, jugadas sucias, conspiraciones y otras maldades. (---)
Hasta hace pocos meses, el ex agente vivía en la ciudad alemana de Hamburgo, tomando extraordinarias medidas de protección por temor a ser asesinado por la CIA. Ahora reside en La Habana y parece haber perdido un poco el miedo.