CALIFICAN DE "GRAN BURLA" INICIATIVA "ANTIEMBARGO" EN EEUU
YAHOO 280600
LA HABANA (Reuters) - Funcionarios del gobierno de Cuba y varios comentaristas criticaron el martes una iniciativa en el Congreso de Estados Unidos para liberar las ventas de alimentos y medicinas a la isla, calificándolas de "una gran burla" que será difícil de implementar.
"Nada de eso libera a Estados Unidos del delito de genocidio (...) Es una gran burla a la opinión pública norteamericana y mundial", dijo el comentarista Lázaro Barredo en la televisión estatal.
Un panel de analistas, que incluyó al presidente de la Asamblea Nacional (parlamento), Ricardo Alarcón, expresó un severo veredicto sobre el acuerdo tras bastidores en el Congreso para aliviar el embargo económico de 38 años de Estados Unidos contra Cuba.
Cuba ha denunciado al embargo como un "genocidio" contra su pueblo.
En una mesa redonda transmitida en vivo por televisión, los comentaristas concentraron sus ataques en las condiciones que rodean la iniciativa, que excluye el financiamiento público o privado para la ventas de medicinas y alimentos, o ventas recíprocas de Cuba a Estados Unidos.
Alarcón, miembro del Buró Político del gobernante Partido Comunista de Cuba, fustigó las "condiciones discriminatorias inaceptables" de la iniciativa, que según dijo harán que las propuestas ventas sean imposibles de llevar a la práctica.
"Es imposible, técnica, financiera, material y comercialmente", dijo otro comentarista, Reinaldo Taladrid.
"La guerra genocida contra nuestro pueblo sigue intacta", expresó un comunicado oficial leído al final del programa de televisión por el moderador y periodista Rogelio Polanco.
El acuerdo fue elogiado por sus partidarios en Estados Unidos como una destacada señal de un cambio de la política de sanciones de Estados Unidos contra Cuba.
La iniciativa será sometida a votación esta semana en ambas cámaras del Congreso y enviada a la Casa Blanca. Los partidarios esperan que el presidente Bill Clinton la firme.
La reacción de Cuba sugirió que el gobierno de la isla no tratará de comprar productos estadounidenses bajo las condiciones establecidas en el acuerdo, pero hará campaña para un mayor alivio de otras partes del embargo, especialmente en cuanto a financiamiento, transporte, comercio bilateral y viajes.
Alarcón y los otros comentaristas criticaron la forma en que el acuerdo fue sellado en virtual sigilo en el Congreso, sin ninguna declaración pública.
Alegaron que las condiciones para la venta de medicinas y alimentos a Cuba parecen haber sido concesiones hechas a los legisladores cubanoestadounidenses anticomunistas, que se oponen ardientemente a cualquier acercamiento entre Estados Unidos y el gobierno del presidente Fidel Castro.
Según Alarcón, la forma en que el pacto fue alcanzado reflejó las "formas gangsteriles de la llamada democracia burguesa".
Los duros comentarios de Cuba confirmaron los pronósticos de muchos analistas de que la respuesta cubana a la iniciativa sería más política que comercial.
Los comentaristas cubanos dijeron que aunque los partidarios de la iniciativa en el Congreso son "bien intencionados" en sus esfuerzos para cambiar la política de embargo, el acuerdo resultante no satisface las demandas cubanas de un levantamiento total de las sanciones.
Taladrid dijo que Washington tiene que dejar de imponer condiciones a sus relaciones con Cuba.
"El día que Estados Unidos aprenda a respetar a Cuba como un país soberano, se podrá hablar de cualquier cosa," añadió.