ELIÁN, MOTOR DEL CAMBIO DE LA RELACIONES USA - CUBA
CLARIN, ARGENTINA 220600
¿Quién hubiese podido pronosticar que un chico de apenas seis años sería capaz de cambiar la dinámica política en el Congreso de Estados Unidos favoreciendo una flexibilización del histórico embargo impuesto en contra de Cuba hace 38 años? Es que, como afirma el dicho, "en política todo puede pasar".
La saga del pequeño balsero Elián González, que logró sobrevivir al naufragio que les costó la vida a su madre y a diez personas más cuando cruzaban el estrecho de Florida, originó en el pueblo estadounidense nuevos interrogantes sobre Cuba y la comunidad cubana estadounidense que vive en Miami. Esto favoreció muchísimo los esfuerzos que venían realizando la comunidad empresarial y los agricultores de EE.UU. para suavizar el bloqueo económico contra la isla.
Cuando Elián estaba retenido por su familia de Miami, la mayoría de los estadounidenses desaprobó los esfuerzos de la comunidad cubano-estadounidense y fundamentalmente la Fundación Nacional Cubana para evitar que el nene se reuniera con su padre. Un rechazo aún mayor provocó la forma en que esa comunidad apeló a todo tipo de método con tal que Elián se quedara a vivir en los EE.UU.
Los artículos que salieron en la prensa estadounidense sobre el espíritu secesionista de Miami -"la República de Miami", como la denominó el New York Times- no hicieron más que aumentar el malestar y, consecuentemente, el desprestigio de la Fundación Nacional Cubana, la organización que lideró el combate en nombre de Elián.
Hasta ahora, esa fundación no había perdido ninguna batalla en el Congreso. Por el contrario, en los últimos diez años, aun después de la caída del muro de Berlín, no sólo logro que el embargo permaneciera en pie sino que en dos ocasiones logró que fuera reforzado y, finalmente, transformado en ley.
Las cosas parecen haber cambiado: la sola posibilidad de que se discuta y se apruebe en el Congreso la resolución para excluir del embargo los medicamentos y los alimentos es en sí misma una clara derrota para la Fundación.
Esa institución buscó transformar al pequeño Elián en un héroe de la lucha anticastrista. No obstante, se convirtió en un búmeran porque perjudicó la imagen de la fundación y, más aún, posibilitó cambiar la posición del Congreso en relación con Cuba.
Es verdad que la comunidad empresarial y los agricultores del medio oeste ya habían comenzado a trabajar en favor de una flexibilización del embargo cuando el pequeño balsero fue descubierto flotando en el mar por dos pescadores. Pero no hay dudas de que la saga que vivió Elián desde entonces los favoreció.
El fin de semana pasado, ante la posibilidad de que se discuta en el Congreso el levantamiento parcial del embargo contra la isla, la Fundación lanzó una campaña publicitaria en contra de la propuesta. Sobre todo, en Arkansas y Washington, los estados a los que pertenecen los legislado res que motorizaron el proyecto.
El corto publicitario muestra la imagen del líder cubano Fidel Castro asociada a la de un tirano y sugiere que no es apropiado comerciar con dictadores.
Dado que Estados Unidos ya está comerciando con dos países comunistas como China y Corea del Norte, la gente ha comenzado a preguntarse por qué no también con Cuba. Sobre todo cuando la imagen de los agentes federales que ingresaron a la casa de los parientes de Elián para poder reunir al niño con su padre está muy fresca en la memoria de los estadounidenses.