"TENEMOS A MILES DE PROFESIONALES SANITARIOS COOPERANDO CON PAÍSES DEL SUR"

REBELION 140600 - Sergio Ferrari. Pulsar/Rebelión

-ENTREVISTA A NÉLIDO GONZÁLEZ, VICEDIRECTOR DEL INSTITUTO NACIONAL DE ONCOLOGIA DE LA HABANA

A pesar de la compleja situación económica que atraviesa Cuba, el sistema de salud sigue estando entre los más desarrollados de país alguno del planeta. Tal es la tesis central de Nélido González, 46, médico cirujano cubano y vicedirector del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología de La Habana. Profesional y docente de primer nivel en Cuba, integra desde años su práctica médica, su compromiso militante y la preocupación permanente por fortalecer las nuevas formas de solidaridad en gestación.

González se desempeña como coordinador nacional de "mediCuba", organismo no- gubernamental suizo dedicado a la cooperación médica con ese país caribeño y promotor de la red europea "medi-Cuba" con presencia activa en nueve países del continente.

De visita en Suiza para participar durante un mes en numerosas actividades solidarias, no deja de recordar, en este dialogo exclusivo, el pesado impacto del bloqueo impuesto contra su país desde hace cuatro décadas por los sucesivos gobiernos estadounidenses.

Y reivindica con satisfacción el "contra-impacto" decisivo de la cooperación internacional solidaria , entre ella la suiza, para contrabalancear ese bloqueo que, de más en más, es cuestionado por cada vez mayores sectores de la misma sociedad norteamericana.

--Cuba vive hoy significativas tensiones económicas internas. ¿En qué medida esa realidad condiciona la vida cotidiana de la población?

--Es cierto que la cotidianeidad está en tensión. El bloqueo de cuarenta años condiciona toda la vida del país y su gente. El golpe es duro y abarca todos los sectores esenciales: alimentación, transporte, electricidad y, por supuesto, también áreas como la salud. El presupuesto del Ministerio de Salud en moneda libremente convertible se redujo a la mitad en los últimos años.

El bloqueo, - y no "embargo" como quieren presentarlo a veces para disminuir la inhumanidad de la medida-, impide que podamos tener acceso, por ejemplo, a antibióticos de última generación o ciertos medicamentos citostáticos -para el tratamiento del cáncer- , que son patrimonio de transnacionales americanas que no le venden a Cuba. Una gran cantidad de material médico desechable y otros equipamientos, que sería mucho más barato conseguirlos en Estados Unidos, los debemos traer desde Europa o Asia, lo que encarece significativamente los precios y limita nuestra capacidad de compra. Podríamos mencionar miles de ejemplos descriptivos al respecto.

--¿ No se desanima la gente ante esa situación?

--Me permito contestarle con algunos elementos analíticos. Veo, detrás de este bloqueo irracional, dos consecuencias significativas. Por una parte, la esencial, la gran capacidad de resistencia del pueblo cubano. Cuando hace diez años se cayeron los países socialistas europeos, algunos pensaron que de inmediato Cuba desaparecería. Sin duda fue un golpe brutal ya que el 85 % del intercambio comercial era con esa región. Pero , a pesar de eso, no desaparecimos y seguimos construyendo.

El otro elemento, las nuevas señales de solidaridad internacional que fueron consolidándose en los últimos años. La solidaridad de "mediCuba"- Suiza es ejemplar y llevó a la construcción de la red en toda Europa. Encontramos manos amigas que a pesar del rigor del bloqueo nos hicieron sentir que no estamos solos.

--¿ Hay casos de muertes consecuencia del bloqueo, como sucede , por ejemplo, en Irak ?

--¡Categóricamente no! Pero eso es el resultado del esfuerzo enorme diario del gobierno y las instituciones del área de salud para suplir los déficits y asegurar que no falte el material médico mínimo para mantener el servicio básico a la población. No hace mucho se desencadenó una epidemia de polineuritis. Hubiéramos necesitado de emergencia cierto tipo de vitaminas. ¿ De dónde hubiera podido venir más rápido sino de nuestros países vecinos? Estados Unidos está a escasas 90 millas... Y ni siquiera entonces logramos conseguir un gesto humanitario.

Lo que muchas veces sorprende es que a pesar de esos condicionamientos de política internacional, el sistema médico cubano es considerado, incluso por organismos internacionales de todo prestigio, como uno de los más desarrollados de toda Latinoamérica...

Estamos a la cabeza del continente e , incluso, podemos comparar algunos de nuestros índices con países del primer mundo. A pesar de ser un país subdesarrollado, Cuba tiene el cuadro de salud de un país desarrollado. Lo que nos lleva a afirmar, no sin algo de satisfacción y humor, que somos pobres pero morimos como ricos.

Un aspecto clave: la alta capacitación de nuestros recursos humanos que permite a miles de médicos y personal de salud de Cuba trabajar, por solidaridad, en otros países del Sur. Hemos colaborado con más de 30 naciones. Hemos aportado más médicos para misiones internacionalistas que todos los médicos que han participado en misiones similares promovidas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En áreas como Higiene, Epidemiología o Medicina Familiar tenemos una marcada experiencia. Otras especialidades, como por ejemplo el implementado por nuestro Programa de Reducción de la Mortalidad por Cáncer, ha sido seleccionado como "tipo" o "ejemplo" por la OMS para las Américas.

--Un concepto bastante original. ¿ A pesar de las penurias propias un sistema médico abierto a otros países y en solidaridad con otros pueblos aún más necesitados?

--En efecto. A raíz del huracán Mitch que devastó América Central, Cuba , además de sostén directo a los países afectados ( Honduras, Nicaragua), puso en práctica un Plan Integral de Salud para el continente, para disminuir la mortalidad a causa de enfermedades prevenibles y evitables.

A otro nivel , son miles los latinoamericanos que llegan a Cuba par estudiar medicina de forma gratuita. Eso existió siempre pero se refuerza. A raíz del Mitch, creamos la Escuela Latinoamericana de Medicina, que alberga a dos mil becados de todo el continente, en general provenientes de las comunidades de más bajos ingresos. Doscientos haitianos estudian en otra Escuela de Medicina en el oriente cubano en un programa específico de formación en solidaridad con Haití.

--¿ Una solidaridad médica hacia afuera de Cuba quien, sin embargo, sigue convocando al mismo tiempo a la solidaridad internacional también para el propio país?

--Una buena pregunta para volver a una temática que habíamos mencionado al principio de esta entrevista. El desarrollo médico cubano está fuertemente vinculado a la Solidaridad Internacional.

Hubo dos etapas. Durante las primeras decenias después de la revolución existieron estrechos vínculos comerciales y de cooperación con los países del Este. El comercio solidario, en el que se reconocían precios justos a nuestros productos de exportación, permitió un sólido desarrollo de nuestro Sistema Nacional de Salud.

En pocos días cambió el mundo, luego de la caída del Muro de Berlín. Junto a esto, el bloqueo americano siempre presente. Fue entonces cuando nació una nueva etapa, animada por otra forma de solidaridad internacional diferente. Se materializó, y sigue expresándose, a través de miles de personas y de organizaciones (gubernamentales y no-gubernamentales) que se propusieron defender los logros sociales de nuestros sistema de salud y educación.

Pionera en esta nueva forma de concebir la solidaridad, fue la organización suiza "mediCuba" apoyando una serie de proyectos diferentes en nuestro país.

--Para concluir. ¿ Esta nueva forma de solidaridad permitió realmente contrabalancear los efectos del bloqueo en la salud?

--A pesar de las restricciones económicas, nuestro desarrollo se ha mantenido. Y podemos, incluso, contabilizar diferentes logros, entre ellos, por ejemplo, la producción de vacunas y medicamentos en el área de la biotecnología médica; la continuidad de la formación de un número considerable de profesionales de la salud y ,a pesar de todo, haber asegurado que los índices de la mortalidad infantil continúen en descenso. Por otra parte, numerosos profesionales cubanos siguen prestando apoyo a países de Asia, África y América Latina, que atraviesan situaciones mucho más límites que las que nosotros vivimos en Cuba.