Operación Peter Pan: este libro es la historia de 14.000 elianes

GRANMA, CUBA 260300

La nación entera, conmovida, libra desde hace más de 15 semanas con ejemplar tenacidad una colosal batalla, que lejos de cesar se incrementa en intensidad y fuerza, por la suerte de un niño cubano. Imágenes desgarradoras de ese niño han arrancado lágrimas a millones de compatriotas. Nunca se vio tan indignado a un pueblo. Nadie concebía tanta crueldad con una criatura que estaba cursando el tercer mes del primer año de su escuela y no había cumplido todavía seis años de nacido. Cada padre o madre, abuelo o abuela, hermano o hermana, maestro o médico, veían en él a su hijo o su nieto o su hermano, su alumno o su paciente.

Todos sin excepción, desde los niños escolares hasta los ancianos bisabuelos, sintieron de cerca el repugnante crimen. Aprendió más nuestro pueblo instruido y sensible a través de este doloroso episodio en cuatro meses que lo aprendido en 40 años, lo que significa el imperialismo yanqui. La historia no conoce ejemplo semejante de aprendizaje.

No conocía a fondo sin embargo, y la inmensa mayoría no vivió, una acción mil veces más vil y aborrecible. No se trataba, como en el caso de Elián, de la actividad criminal de una mafia rencorosa y frustrada, con la complicidad de un núcleo familiar apátrida y corrupto, enloquecido por afán de dinero, en la que ambos quisieron medrar con la pequeña víctima que sobrevivió en una de las frecuentes tragedias que provoca la criminal Ley de Ajuste Cubano engendrada por el odio imperialista contra nuestro pueblo.

Lo ocurrido entonces fue fruto de la política oficial del gobierno de la nación más rica y poderosa de la Tierra: 14 mil niños cubanos conocieron antes que Elián el drama que él está sufriendo hoy. En el campo social y humano todo estaba entonces por hacer en nuestra patria. Para impedirlo el imperio acudió a sus peores y más pérfidas armas en todos los terrenos. No escaparon niños y padres. Mediante el uso detestable de las más cínicas mentiras, sembró el terror en decenas de miles de familias cubanas. Utilizando métodos conspirativos y clandestinos, arrancaron de sus hogares y de su patria a los miles de niños mencionados, separándolos de sus padres y demás seres queridos durante años y en algunos casos por toda la vida. En la soledad de su infancia, internados muchos de ellos en orfelinatos o centros de reclusión de menores, otro idioma, otra cultura y otras costumbres les fueron impuestos. Una bandera que no era la suya los envolvería para siempre.)Por qué se hizo esto cuando la Revolución nunca prohibió la emigración legal de las familias, incluidos todos los niños que estaban bajo su patria potestad? Poco tiempo después suprimieron los vuelos y las visas entre Cuba y Estados Unidos, dejando separados a muchos de esos niños de sus padres.

Para que aquellas víctimas no sean olvidadas, para que jamás se repita algo semejante en ningún otro país del mundo, para recordar las circunstancias y la forma en que fue cometido aquel monstruoso crimen, para que no le queden dudas a nadie sobre la absoluta veracidad de la denuncia, se edita este libro con la historia de los 14 mil Elianes.

Hoy no somos ya el pueblo con un 80 por ciento de analfabetos y semianalfabetos al que arrancaron de esa forma atroz a tantos niños. En instantes como este, en que por el destino de un niño todo un pueblo, aguerrido y combativo, con las armas de una elevada cultura política, se enfrenta al imperio en una batalla sin precedente de ideas y principios por los cuales está dispuesto a morir, lo que en este texto se narra podrá ser comprendido como en ningún otro momento de nuestra historia.

Si los hombres que en 1776 proclamaron la independencia de Estados Unidos pudieran revivir por una sola vez y conocieran lo que fueron capaces de hacer los gobiernos de ese país, convertido hoy en un imperio más brutal y egoísta que la Roma de los Césares, volverían avergonzados a sus tumbas.

El Editor.

Marzo 23 del 2000