GRANMA, CUBA 060300 -NICANOR LEON COTAYO
HAN SURGIDO problemas con el dinero que el gobierno de Washington asigna para financiar las actividades de los denominados grupos "independientes" en Cuba hasta el extremo de que públicamente se está dando a entender que con una gran parte de esos fondos existen oscuros manejos.
El periódico Nuevo Herald publicó un artículo el pasado 21 de febrero, bajo el título Llueven millones sobre Miami para facilitar la democratización de Cuba, donde subraya que esos recursos proceden de la gubernamental Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID).
Agregó que durante los últimos tres años esa entidad oficial ha donado fabulosas cifras de dinero a organizaciones del llamado exilio cubano e instituciones norteamericanas, con la intención de implementar un plan que aspira a promover "una transición pacífica hacia la democracia en Cuba".
Al hablar sobre el asunto, un representante de la Oficina de Prensa de la USAID en Washington, Kim Walz, dijo al periódico que "hasta ahora hemos aprobado 6,5 millones de dólares y nuestro nivel de aprobación para este año es de 3,5 millones más".
Al día siguiente, o sea, el 22 de febrero, esa publicación circuló otro artículo titulado Cuestionan destino del dinero para la democracia en Cuba, que contiene declaraciones de jefes de lo que denomina oposición interna y externa de la Isla, en las que, como parte de una destapada pelea entre lobos, muestran su inconformidad porque gente de su misma calaña se están llenando los bolsillos más que ellos.
Uno de los disgustados, el jerarca mayor de Hermanos al Rescate, José Basulto, afirmó que "en realidad muchos de esos planes son una burla", y como para citar un ejemplo el diario recordó que el año pasado la USAID le hizo llegar 292 000 dólares a la Universidad Internacional de la Florida, con la encomienda de que ayudase a quienes llaman periodistas independientes de la Isla.
¿Qué sucedió realmente? Esa universidad ha incumplido casi todas las promesas que formuló y esos periodistas de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, además de protestar en la prensa de Miami por lo anterior, tuvieron que resignarse a seguir dependiendo de los estímulos que reciben como empleados de esa dependencia norteamericana.
Entonces una pregunta que pudiese repetirse en otros casos: ¿adónde fue ese dinero?
Un proyecto muy significativo se mueve en este contexto. La USAID le entregó 136 000 dólares a la Fundación Internacional para Sistemas Electorales, con sede en Washington, con la misión de que redactara la forma en que llevarían a cabo las elecciones en Cuba si lograran de nuevo tomar posesión de esta. La Fundación asegura que terminó su trabajo hace dos meses, pero no lo ha divulgado.
Otro de los planes, también a manera de ejemplo, fue elaborado por la Fundación Panamericana para el Desarrollo, que recibió 237 000 dólares bajo el supuesto de vincular a llamadas organizaciones ambientalistas no gubernamentales de Cuba con sus similares del hemisferio. "En realidad hasta ahora no hemos hecho nada", confesó al Nuevo Herald un vocero de la Fundación, Norberto Ambross.
De lo expuesto se desprenden algunas consideraciones.
Vuelve a hablarse con mucha naturalidad sobre el hecho de que el gobierno de los Estados Unidos financia abiertamente proyectos que como enuncian muy claramente las leyes Torricelli y Helms-Burton van dirigidos a derrocar el sistema económico, político y social que existe en un país independiente y soberano.
Ahora sale a flote, como elemento adicional nada sorprendente, el hecho de que una parte sustancial de esos fondos está teniendo un destino que oscila entre lo nebuloso y la malversación, lo que convierte una vez más el tema Cuba en burdo pretexto que sirve para engordar los bolsillos de quienes así lo manejan en Miami y otros lugares.
Esto equivale a decir que millones de dólares que la administración de Washington obtiene de los contribuyentes norteamericanos van a parar a las manos de agrupaciones que, de una forma u otra, han transformado esos fondos en un verdadero festín que disfruta un conjunto de integrantes del hampa política.
Estos últimos, dijo Nuevo Herald el pasado 21 de febrero, "reciben salarios de hasta 30 000 dólares anuales", en tanto que la mayoría, al ser entrevistados, "declinó revelar cuánto ganaba".
Ejemplo de eso resulta el denominado Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna, al que entre octubre de 1998 y septiembre de 1999 la USAID facilitó medio millón de dólares, lo que permitió, de acuerdo a su jefa, Chuny Montaner, que sus directivos reciban "una pequeña compensación monetaria", que no quiso decir a cuánto ascendía.
Así actúan los enemigos de la Revolución cubana. En nombre de la democracia, los derechos humanos y la economía de mercado llegan a convertirse en aves de rapiña que se disputan entre sí los recursos financieros que la Casa Blanca les otorga para que le ayuden a desmontar la actual sociedad cubana y propiciar el retorno a la neocolonia.
Y además, como para no dejar ni la más mínima duda respecto al carácter colonial de sus intenciones, he ahí el estudio que anuncian realizado en Washington sobre el sistema electoral que implantarían en Cuba en una denominada etapa "postcastrista", trabajo por el cual la USAID entregó 136 000 dólares a una institución norteamericana.
En medio de ese pantano, Miami se ha convertido en una suerte de pequeña república independiente de los Estados Unidos, donde gobierna la pandilla de la Fundación Nacional Cubano-Americana. Tal es una de las razones principales que explican los muy conocidos casos del niño Elián y del "espía" que nunca existió.