La contrarrevolución cubana no tiene patria, es mercenaria

GRANMA, CUBA 040300 -Orlando Oramas León

Si la contrarrevolución cubana tiene en su historial como la hazaña mayor el crimen de Barbados, aquel pueblo enérgico y viril que lloró a sus muertos es el mismo enardecido, compuesto de soldados fervorosos y heroicos que luchan hoy por la liberación del niño Elián González.

Tal pudiera ser la conclusión que emerge enervante de la tribuna abierta de ayer, en la que periodistas y especialistas se refirieron a los orígenes y esencia de la contrarrevolución cubana, instrumento mercenario aupado, protegido y usado por los intereses más espurios de la mayor potencia planetaria.

Y es que la contrarrevolución cubana no tiene patria, es mercenaria. Ello quedó claro en las intervenciones de Jesús Arboleya, doctor en Ciencias Históricas, el doctor en Ciencias Jurídicas, José Luis Méndez, el historiador Reynaldo Taladrid y los periodistas Eduardo Dimas, Nicanor Cotayo y Lázaro Barredo.

Las contradicciones entre Cuba y Estados Unidos no comienzan con el triunfo de la Revolución cubana, explicó Arboleya. La CIA ya se preparaba para un eventual triunfo del Ejército Rebelde. El intento de golpe de Estado el primero de enero del 59 fue una maniobra norteamericana para abortar el triunfo popular.

Desde entonces las sucesivas administraciones norteamericanas se plantearon la derrota de la Revolución cubana. Ya en la primera semana de 1959, según recordara Lázaro Barrero, la revista Time, vocera de la derecha norteamericana, calificaba el "neutralismo de Fidel Castro como un desafío".

El colega Nicanor Cotayo se refirió a los primeros pasos para la conformación de la contrarrevolución desde el propio año 1959, esfuerzos que continúan hasta hoy. En ese año comienza el reclutamiento en el llamado exilio de la Florida para crear un frente político que sirviera de fachada a los planes intervencionistas estadounidenses.

Es la época en que se instalan las emisoras con propaganda subversiva, el inicio de las infiltraciones y la preparación de las acciones terroristas y los atentados, todo ello aprobado por la Casa Blanca, temerosa de la influencia de Cuba en la región, según refiriera Eduardo Dimas.

Se recordó cómo la administración de Eisenhower entregó 4 millones 400 mil dólares para la cruzada anticubana, en lo que fue solo el principio del financiamiento de tales acciones anticubanas.

José Luis Méndez se refirió al incremento sostenido de actos terroristas contra la Isla, que suman centenares solo en los primeros tres años de la Revolución, entre ellos la voladura del barco La Coubre, hace hoy cuatro décadas.

La derrota en las arenas de Playa Girón fue una humillación al imperio, que busca en el frente interno las condiciones que propicien la intervención abierta en la mayor de las Antillas. Así se pone en marcha, con la operación Mangosta, la fase más cruenta de la agresión a Cuba. En 16 meses se preparan 30 atentados contra la vida de Fidel, fueron entrenados más de 6 000 cubanos en métodos de sabotaje, contrainsurgencia y otras modalidades luego usadas contra los movimientos revolucionarios en Latinoamérica y otras latitudes.

Reynaldo Taladrid retomó el tema de Elián al explicar cómo en Estados Unidos una agencia federal como el FBI conspira contra otra institución de gobierno, en este caso el Servicio de Inmigración y Naturalización. Recordó que ese hecho no es nuevo.

Ya había ocurrido el contubernio entre la CIA y la mafia norteamericana para intentar asesinar al Comandante en Jefe. En los propios Estados Unidos hay documentos que señalan a la CIA y la participación de contrarrevolucionarios cubanos en el atentado que segó la vida del presidente Kennedy. Personeros de esa calaña también estuvieron involucrados en el escándalo de Watergate y en el Irán-contras.

Criminales de la estirpe de Orlando Bosch, autor de numerosos atentados y actos de terror, incluido la voladura del avión de Cubana, que huyó de la cárcel donde cumplía 18 años de condena para encontrar refugio en Estados Unidos, demuestran la catadura moral de quienes fueron preparados por la CIA para intentar convertir a Cuba, otra vez, en neocolonia del vecino norteño.

Desde Eisenhower hasta la administración Carter fue el recorrido de la mesa redonda de ayer, que anunció además la continuación del tema hasta nuestros días, en que la Fundación Nacional Cubano-Americana mantiene de rehén a un niño cubano.