Millonarias pérdidas causa el bloqueo en sensibles sectores de la economía

GRANMA, CUBA 010300 -María Julia Mayoral, Alexis Schlachter, Sara Más y Susana Lee

No hay renglón de la economía cubana que escape al bloqueo. De cómo repercute en la importación de alimentos, en la comercialización del níquel, el tabaco y el azúcar, así como en la esfera monetario-financiera y en las inversiones extranjeras en el país, dieron constancia los peritos y testigos, que intervinieron ayer en la segunda jornada de la práctica de pruebas en el proceso civil abierto contra el gobierno de los Estados Unidos por los daños y perjuicios económicos causados a nuestro pueblo.

Anualmente, Cuba gasta en la compra de leche en polvo, pollo, trigo, soya y otros alimentos cerca de 57 millones de dólares por encima de lo que necesitaría para adquirir las mismas cantidades de esos productos en EE.UU., cuya cercanía y vínculos históricos lo ubican como un mercado natural, expuso el testigo Alberto Río Manzano, subdirector comercial de la empresa ALIMPORT.

Durante el último año y medio -explicó- hemos recibido aquí a representantes de compañías pequeñas, medianas y grandes norteamericanas, así como de asociaciones de agricultores del arroz y el trigo en esa nación. Ellos mostraron interés por conocernos mejor unos y otros y por reanudar las negociaciones una vez que se levante el bloqueo.

Precios superiores por la imposibilidad de acceder a ese mercado cercano, incremento en los costos en la transportación marítima desde lugares mucho más distantes y pérdidas financieras importantes porque también se nos está prohibido operar con el dólar estadounidense, fueron efectos comunes demostrados con cifras y datos por Igor Montero Brito, otro de los subdirectores comerciales de ALIMPORT.

Para el níquel cubano está vetada la entrada al país que consume el 40 por ciento del mercado mundial de ese producto. La causa es la misma: el bloqueo. María del Pilar González Rodríguez, especialista dedicada a la comercialización del mineral durante más de 20 años en la empresa CUBANIQUEL aportó una cronología exhaustiva de cada una de las crecientes restricciones impuestas por el gobierno de EE.UU. en ese campo.

Para tratar de sortear el acoso se ha tenido que recurrir a la incesante búsqueda de mercados en otras áreas, siempre en peligro de perderse por las presiones yankis. A la vez, hubo que poner en práctica diversos canales de distribución, así como acudir a variados procedimientos para burlar la persecución y el castigo a los potenciales clientes del mineral cubano.

Cálculos conservadores -expresó- indican que el valor total de los daños provocados a las ventas de níquel, desde el triunfo de la Revolución y hasta 1998, ascienden a 407 139 357 dólares. A los testigos Pedro Pineira Acosta y Angel Padilla García, quienes durante tiempo prolongado ocuparon cargos clave en CUBANIQUEL, correspondió ejemplificar mediante datos y vivencias personales tales perjuicios.

 

-TABACO Y AZUCAR: EN LA MIRILLA DEL BLOQUEO

La perito Ana López, de Habanos SA, dio a conocer que el total de los daños ocasionados por la política agresiva de Estados Unidos al sector tabacalero de Cuba, asciende a 1 111,3 millones de dólares en el período comprendido entre 1961 y 1998.

Semejante cifra -basada también en cálculos conservadores- incluye desde las necesarias erogaciones que el país se vio obligado a hacer para reorientar su tradicional mercado de tabaco -el de Estados Unidos- hacia otros nuevos hasta el desembolso financiero con el fin de combatir la aparición de la plaga del moho azul en nuestras plantaciones tabacaleras durante la cosecha 79-80.

La no participación de esta industria en el mercado interno norteamericano de cigarrillos y tabacos, privó a nuestro país, solo en la pasada década, de un posible ingreso cercano a 510 millones de dólares.

Jaime Más Manzanares, con más de 30 años de experiencia en el sector y director, hasta su jubilación, de la Empresa Cubatabaco, ratificó que en 1979 el moho azul destruyó el 20 por ciento de la cosecha y hubo que importar rápidamente productos químicos a muy alto precio.

Los especialistas Iris Nocedo, Lázaro Núñez y Ofelia Perera ofrecieron un pormenorizado informe acerca de lo que ha significado el bloqueo en la industria azucarera, en esencia, la pérdida de alrededor de 9 mil millones de dólares.

Entre las agresiones fue mencionada la introducción de la enfermedad conocida por roya de la caña en la campaña 79-80, que provocó una merma considerable del producto y obligó a cambiar rápidamente las variedades susceptibles por otras nuevas. Prácticamente un tercio de las plantaciones sufrieron el azote en ese momento y el país se vio obligado a comprar el dulce en otros mercados para cumplir sus compromisos en el exterior.

 

-PERJUICIOS A LA BANCA Y LAS FINANZAS

Otra acción de la guerra económica contra Cuba es el corte radical de nuestras fuentes de financiamiento tradicionales dentro y fuera de Estados Unidos; lo cual condujo a extraordinarios esfuerzos para modificar las relaciones comerciales del país y realizar importaciones perentorias.

En su informe pericial Tomás Lorenzo Piloto, director de Tesorería del Banco Nacional de Cuba (BNC), indicó que desde la década del 60 hasta 1998, los daños ascienden a un monto de 7 720,4 millones de dólares por concepto de fondos congelados, movimiento cambiario del dólar en el Comercio Exterior y la Deuda Externa y afectaciones vinculadas a precios, tasas de interés, entre otras.

Cuantiosas pérdidas son provocadas al país por la prohibición de emplear directamente el dólar en sus transacciones comerciales, a pesar de que nuestros principales productos de importación e importación se cotizan en esa divisa. Al tener que realizar dichas operaciones en la moneda de terceros, explicó el perito, nuestras finanzas se ven sujetas a los continuos movimientos apreciativos y depreciativos del dólar. Al mismo tiempo, la banca norteamericana mantiene congelados cualquier tipo de fondos destinados a Cuba o que la mencionen, para lo cual funciona un dispositivo computadorizado de vigilancia permanente. Tal restricción, mantenida durante los últimos 40 años, no solo afecta a remitentes o beneficiarios cubanos, sino también a sus bancos y otras contrapartes.

Al respecto Lorenzo Piloto señaló que en el Chase Manhattan Bank existe un fondo congelado ascendente a 127 millones de dólares procedentes de litigios resueltos a favor de entidades cubanas, de los cuales 32 millones corresponden al BNC. Pero mientras a Cuba se le prohibe hacer uso de esa cuenta sin la autorización expresa de quien lo dictaminó, 1, 2 millones de dólares fueron arbitraria y unilateralmente extraídos para indemnizar a familiares de cuatro pilotos de la organización Hermanos al Rescate, violadores del espacio aéreo cubano, cuyas naves fueron derribadas en defensa de nuestra soberanía nacional, agregó.

En la lista se añaden otros ataques directos y sabotajes a instituciones del Sistema Bancario. Un capítulo reciente de esa larga historia fue ratificado por Esteban Martel Sotolongo, superintendente del Banco Central de Cuba. El se desempeñaba como director de sistemas automatizados del BNC en 1985 cuando esa entidad inició gestiones para ingresar al sistema de comunicaciones bancario y financiero mundial, conocido por las siglas SWIFT, con sede en Bélgica, que le brindaría grandes ventajas a la banca cubana. Los empeños por hacer uso de esa red se frustraron entonces porque algunos componentes tecnológicos necesarios eran producidos por una empresa norteamericana.

A continuación testificó Julio César Fernández de Cossío, secretario del Banco Nacional de Cuba, quien amplió detalles relacionados con los litigios que ha mantenido la banca nacional con distintas entidades financieras y comerciales de los EE.UU. desde la década de los 60 hasta finales de los 80, que concluyeron en fallos favorables a los reclamantes cubanos, bien reconociendo nuestras demandas o desestimando las formuladas contra el Banco Nacional de Cuba.

Se refirió al uso arbitrario que el gobierno norteamericano ha dado en los últimos tiempos a parte de los fondos que tiene congelados y son propiedad del Estado cubano, cuyo último episodio pretende ponerlos a la decisión de cualquier corte judicial, tal es el caso de los intentos de un juez federal para disponer de 187 millones de dólares de esa cuenta en la indemnización a los familiares de los pilotos derribados cuando violaban nuestro espacio aéreo.

Tanto Fernández de Cossío como el testigo José Carlos Lebredo Fernández, vicepresidente del Banco Internacional de Comercio, evidenciaron con sus testimonios el gravamen que ha representado el bloqueo en todas las relaciones financieras, por ejemplo, las pérdidas de oportunidades del país para recibir facilidades crediticias, las amenazas sufridas -la más importante es la latente de la congelación de fondos en EE.UU.- y los altos costos financieros derivados de sus regulaciones.

 

-EFECTOS SOBRE LA INVERSION EXTRANJERA

El informe pericial sobre los perjuicios ocasionados en particular por la ley Helms-Burton, fue presentado por los licenciados Jorge Sosa Brizuela, Eduardo Santos Canalejos y Yamel Ruiz Barranco, funcionarios del Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica, quienes reiteraron lo criminal y genocida de la política del bloqueo y añadieron que en el caso de la inversión extranjera es, además, oportunista, porque está dirigida a impedir o entorpecer la apertura iniciada por Cuba en esta esfera como complemento a su desarrollo económico.

Tras señalar que el impacto de la citada legislación no ha sido el esperado por sus promotores, prueba de ello es que el 57% de las asociaciones económicas internacionales en activo fueron constituidas después de su aprobación, los peritos expusieron, no obstante, algunos ejemplos comprobados de los daños a importantes inversiones extranjeras en Cuba por la instrumentación de las disposiciones del bloqueo y de la ley Helms-Burton.

Entre los mencionados figuran: impedir a partes extranjeras el acceso a financiamientos para crear empresas mixtas, favorecer incumplimientos de planes de exportación y provocar la retirada de compañías extranjeras al ser adquiridas por cadenas norteamericanas.

El último testigo de esta segunda jornada fue el teniente coronel Lorenzo Aguiar Arredondo, oficial de la Contrainteligencia, integrado desde hace 32 años a un equipo para la detección de actividades subversivas contra la economía que desarrollan los servicios especiales norteamericanos.

En su amplia exposición enumeró hechos dirigidos, financiados y preparados por la CIA contra Cuba y leyó párrafos de un artículo publicado en 1975 en una revista norteamericana en el que se explica cómo dicha Agencia libró una guerra secreta, vasta y sin precedentes contra la economía cubana, iniciada por la administración Kennedy.

Aguiar abundó en elementos y casos sobre la persecución/reclutamiento de funcionarios cubanos en el exterior obstaculizando el acceso a créditos y ventas de fondos exportables, así como para frustrar el desarrollo de programas como la camaronicultura y la recuperación de la agricultura cañera.