Carta de Juan Miguel González a las señoras Janet Reno y Doris Meissner

GRANMA, CUBA 260200

Ciudad de La Habana, 22 de febrero de 2000

Sra. Janet Reno

Sra. Doris Meissner

Estimadas señoras:

En la tarde del pasado viernes 18 de febrero, la funcionaria del INS en La Habana me leyó telefónicamente una carta que, según me dijo, es de la misma fecha y la suscribe el señor Michael Pearson, a quien identifica como asociado ejecutivo del Comisionado de la Sección de Operaciones. Lo que me fue leído, se supone, era en respuesta a las cartas que hube de dirigirles a ustedes los días 3, 13 y 14 de febrero.

En su comunicación el señor Pearson "reitera que el INS continúa completamente comprometido a retornar a Elián a usted lo más pronto posible" y también "asegura que el INS está comprometido a que este caso sea resuelto justamente lo más pronto posible".

Aprecio en todo lo que valen estas palabras que repiten la posición mantenida por el INS desde que el 5 de enero, después de dos entrevistas conmigo y varias semanas de espera, finalmente reconoció mis derechos como padre respecto a Elián, incluyendo el de que solo a mí corresponde hablar en su nombre.

Sin dejar de agradecerles esa reiteración de la posición que ustedes han expresado en varias declaraciones, tengo que manifestar, sin embargo, mi inconformidad con la respuesta recibida.

Hace casi tres meses que mi hijo de seis años permanece separado de mí y de su familia, arbitrariamente retenido contra mi voluntad, fuera de su hogar y en un país que no es el suyo. Como ustedes saben, esta situación constituye una violación de las leyes internacionales y de las normas y prácticas aceptadas en todo el mundo. Al no devolverme a mi hijo, a pesar de haber reconocido varias veces que eso es lo que debe hacer, el gobierno de Estados Unidos asume una actitud moralmente injustificable. La total falta de acción de su Gobierno ha hecho que se extienda por casi tres meses el secuestro de mi hijo y ha permitido a los secuestradores realizar diversas maniobras para continuar su conducta criminal, incluyendo los procesos iniciados ante tribunales que, como ustedes saben, carecen por completo de jurisdicción y competencia.

Con respecto a la situación actual de Elián y a las preocupaciones que les expresé en mis cartas, la comunicación del señor Pearson resulta realmente desconcertante: no solo deja sin resolver todas las inquietudes planteadas por mí, sino que produce otras nuevas y aún mayores.

Considero enteramente arbitraria la negativa del INS a transferir a Elián para el hogar de Manolo González, con quien ustedes no han hecho indagación o gestión alguna en las dos semanas transcurridas desde el 3 de febrero. El hogar de Manolo González no es "un ambiente desconocido o no familiar" para Elián, sino el de alguien que ha tenido mucha más relación y vínculos con el niño que cualquiera de las personas del lugar donde el INS insiste en mantenerlo. ¿Con qué autoridad moral suplanta el INS mi voluntad ante un asunto tan sensible y tan directamente relacionado con la salud y la estabilidad emocional de un niño de seis años y que es mi hijo? ¿Qué significa en términos prácticos para mí ser, como ustedes afirman, quien habla por el niño si el INS no acepta y ni siquiera considera seriamente mi petición a este respecto?

Afirma el señor Pearson "continuaremos monitoreando el bienestar de Elián mientras esté bajo la custodia de Lázaro González", pero es difícil encontrar en su comunicación algún indicio de preocupación real o de medidas concretas para proteger a mi hijo, que está bajo la jurisdicción y, por lo tanto, la responsabilidad del INS.

En una parte de su comunicación dice que una no identificada "organización no gubernamental establecida en Miami condujo una visita de antemano para verificar que el hogar de Lázaro González era un buen ambiente para la custodia temporal de Elián. La organización ha chequeado después de su primera visita".

Con relación a mi solicitud para que se me informe precisamente sobre el psiquiatra o psicólogo que ve a Elián y el tratamiento que le aplica y sobre la escuela a la que asiste mi hijo, la comunicación del señor Pearson se limita a prometer "vamos a solicitar información", lo que obviamente indica que carecen de ella y que todavía no han hecho nada concreto para obtenerla quince días después de habérsela reclamado a ustedes con todo el derecho que me asiste como padre.

Es realmente sorprendente que toda la autoridad del INS se reduzca, al parecer, a depender de la buena voluntad de los secuestradores o de la opinión de organizaciones cuyo nombre ni siquiera menciona. No resulta extraño, por ello, que el señor Pearson pase por alto, completamente, mi solicitud de datos acerca de las personas que están permanentemente cerca de mi hijo o lo visitan con frecuencia y nada dice de mi exigencia de que cesen el abuso y la manipulación de que hacen víctima a mi hijo, politiqueros, abogados, medios de prensa y otros individuos, algunos de ellos poseedores de antecedentes penales o de dudosa condición moral.

Tengo que dejar constancia de mi profunda insatisfacción ante la respuesta dada a mis tres cartas, la primera de las cuales fue entregada a ustedes hace ya más de quince días. Reitero todos y cada uno de los planteamientos que les hice en mis cartas del 3, el 13 y 14 de febrero.

El gobierno de Estados Unidos tiene la obligación insoslayable de devolverme a mi hijo inmediatamente y mientras no acaba de cumplir ese deber, tiene que garantizar que no se ejerzan más presiones y abusos contra él, informarme de todos los aspectos relacionados con su vida y trasladarlo transitoriamente al hogar de Manuel González, tal como pedí y reitero. El INS debe demostrar, en resumen, que su decisión anunciada el 5 de enero no eran solo palabras y promesas.