CLARIN, ARGENTINA 220200 - Por MARK FRANK. La Habana. Especial para Clarín.
Las inversiones extranjeras en la isla ya alcanzan los 12.000 millones de dólares. Los empresarios estadounidenses presionan para que se levante el embargo porque están perdiendo muy buenos negocios.
(---) Hace una década existía una sola asociación empresarial. El año pasado llegaron a 374. En su mayoría son empresas de Europa y Canadá. Hay un 18 por ciento que proviene de América latina. En total, fondearon en la isla algo así como 12 mil millones de dólares y firmaron acuerdos que prometen otros tantos miles de millones.
El centro de La Habana está lleno de algo más que edificios descascarados. Hoteles flamantes se levantan con reconocidos nombres como Sol Meliá de España, Accor de Francia, y Golden Tulip de Holanda.
Cientos de condominios se están construyendo en el distrito de Miramar, todos con capitales extranjeros. El grupo israelí BM construyó dos torres de oficinas y ya va por la tercera de un total de diez.
Una empresa de panadería francesa salió a vender sus delicias horneadas a través de comercios repartidos a lo largo de toda la ciudad. Los 17 bancos extranjeros autorizados a operar aquí, no había ninguno hace diez años, prefieren las viejas casonas, que ya están reciclando.(---)
El aluvión de capitales extranjeros hace rato que viene poniendo nerviosos a los empresarios norteamericanos, es que el embargo que su país aplica sobre Cuba desde hace 40 años, los deja irremediablemente afuera del pastel.
"El embargo sólo perpetúa el statu quo e impide que los estadounidenses hagan negocios allí donde ya los hacen españoles, canadienses, italianos y mexicanos", se quejó esta semana el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Thomas Donahue.
Reunidos en un seminario organizado la última semana en Washington por el prestigioso Cato Institute, políticos, empresarios y ex funcionarios estadounidenses llegaron a la conclusión de que el embargo contra Cuba es un fracaso.
El representante de los ultraconservadores republicanos de Carolina del Sur, Mark Stanford, ya hizo dos viajes a la isla. Los productores de la agroindustria de su distrito le exigen la apertura del mercado cubano.(---)
"Hay gran diferencia entre la inversión extranjera en Cuba y en América latina", dijo a Clarín Omar Everleny, un economista cubano y autor de un libro de próximo lanzamiento sobre el tema.
"En América latina usted compra de por vida y puede vender o hacer lo que quiera con una propiedad. En Cuba usted no puede hacer nada sin la aprobación del gobierno", agrega Everleny.(---)
Un buen ejemplo es el de Telecom Italia que tiene el 29% de la compañía de Telecomunicaciones Nacional de Cuba. Está digitalizando el sistema e imprimiendo guías telefónicas por primera vez desde 1980. El famoso ron Havana Club es comercializado por la francesa Pernod Ricard, mientras que los españoles de Altadis se encargan de vender cigarros cubanos en todo el mundo.
En Santiago de Cuba y en La Habana los residentes están comenzando a cocinar con gas en lugar de hacerlo con querosén, gracias a las asociación de empresas entre la británica Trasnfigura y la francesa Elf Alquataine. Los viejos equipos de transporte soviéticos ahora tienen motores Volvo y Mercedes-Benz.
Los inversores dicen que los cubanos son duros negociadores. Quieren la mitad de todo, y la mano de obra sólo puede contratarse a través del gobierno.
"Las regulaciones son excesivas", dice el gerente de una compañía minera de Canadá. "Hay que tener la firma de un ministro para comprar un jeep", se queja.
Pero entonces ¿por qué cada vez más compañías eligen Cuba? "La respuesta más simple es que hay un buen rendimiento", explica el consejero comercial de uno de los socios europeos en la isla. "También hay estabilidad social, poco crimen, una mano de obra educada, un mercado creciente y la oportunidad de exportar a todo el Caribe", enumera.
Los diplomáticos e inversores aseguran que la falta de competidores estadounidenses, la posibilidad de establecerse en Cuba antes de que se levante el embargo y la especulación sobre lo que ocurrirá después es parte de la respuesta.