EL ECONOMISTA, CUBA 110100 -
Por Zenaida Ferrer Martínez_ del Semanario OpcionesCuba podría cerrar diciembre con un crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) entre cinco y seis por ciento, aseguró el ministro de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez, ante periodistas acreditados a la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
Dijo el titular que el primer semestre concluyó con un 6,1 % de crecimiento del PIB, lo cual evidencia una tendencia recuperativa de la economía cubana, que en los próximos años debe comportarse con crecimientos anuales de entre cinco y seis por ciento, de acuerdo con este punto de partida.
En un minucioso análisis, comentó sobre los renglones fundamentales que influyen en el avance, tales como la zafra azucarera, el sector energético y el turismo, todos en fase de evolución positiva para la Isla.
Rodríguez afirmó que el proceso en ciernes de diversificación de la industria azucarera da mayor seguridad de que los aumentos sean sostenidos en este sector, teniendo en cuenta su influencia sobre unos dos millones de personas vinculadas directa o indirectamente a la zafra y que el azúcar es demandante de producciones de otras ramas y por tanto su recuperación genera una dinámica en la industria no azucarera.
Aunque se han hecho cálculos para llegar a siete millones de toneladas en cuatro o cinco años, no se producirá por producir, si no teniendo en cuenta qué calidad de azúcar y cuánta hace falta de acuerdo con la política de mercado, siempre enfatizando en crecimientos modestos pero sostenidos, no espectaculares"La zafra del próximo año no será de cinco ni de seis millones de toneladas".
Los propios pronósticos del mercado azucarero mundial son bastante escépticos y tendientes a otras producciones de alta demanda, como la destilación del alcohol, la producción de levadura torula y la generación eléctrica a partir de los desperdicios de la zafra.
Existen mejores perspectivas energéticas en el país -según el Ministro- con la posibilidad de extraer dos millones de toneladas de crudo y 400 000 metros cúbicos de gas acompañante (contra 1,6 millones y 100 000, respectivamente, el año anterior), lo cual se refleja en la generación, a partir de ambos portadores, del 45 % de la electricidad que se distribuye en Cuba actualmente.
Con esas producciones se satisfará cerca del 70 % de la generación de energía eléctrica para finales del próximo año, además de lo que resulte de la prospección petrolera en un bloque del Golfo de México.
El Ministro destacó el crecimiento del turismo, que cerrará el año con 1 700 000 visitantes e ingresos brutos por 2 000 millones de dólares, con mayor eficiencia en la ocupación lineal y en el proceso inversionista.
La dinámica del turismo, apuntó, tiene efectos positivos sobre otros sectores industriales, y de hecho el 51 % de los insumos que se utilizan y más del 44 % de lo que se vende en divisas son producidos en Cuba.
Si bien el turismo fue la primera rama de la economía abierta a la inversión extranjera, el 80 % del capital que se utiliza en sus inversiones es cubano.
El pronóstico de crecimiento indica la posibilidad de contar en el 2000 con unos dos millones de visitantes y, de seguir con ese ritmo de 18-19 % de incremento anual, el sector se mantendrá como el más dinámico de la economía.
Después de años sin modificaciones, en 1999 se decidió un aumento salarial para el sector no productivo, fundamentalmente para médicos y maestros en un contexto no inflacionario, porque la masa monetaria en manos de la población decreció 210 millones de pesos en relación con el 31 de diciembre de 1998, lo cual demuestra que con la circulación mercantil interna se puede absorber el impacto del incremento salarial.
En cuanto al cambio del peso cubano por el dólar en el mercado informal, manifestó Rodríguez que este año se ha mantenido entre 21 y 22 pesos cubanos por dólar y se espera terminar diciembre con un pequeño descenso del promedio.
Apoyándose en todos estos elementos, el titular de Economía y Planificación afirmó que "este es un buen año para la economía cubana y esa tendencia va a persistir"
Respecto al estado de la producción de níquel, Rodríguez refirió que los precios de este metal sufrieron una fuerte depresión a finales del año pasado, con una caída de 6 000 a 4 000 dólares por tonelada, lo que equivale a menos de dos dólares por libra.
Esa situación, explicó, resultó muy tensa para los productores de níquel en el mundo, entre ellos Cuba, que ha resistido esa baja manteniendo una producción de unas 63 000 toneladas y que este año debe llegar a 70 000 en una recuperación gradual de los precios de 3,60 dólares por libra, es decir 7 900-8 000 dólares la tonelada.
Se aprecia entonces una mejor perspectiva para el año 2000, pero Cuba proseguirá con una política prudente, a pesar de su capacidad de producir más níquel, pues si se echa a andar la cuarta planta del país, se podría llegar a 100 000 toneladas al año.
Acerca de las afectaciones por la crisis financiera internacional, aún cuando Cuba no participa en el mercado financiero internacional ni posee una bolsa interna, explicó el Ministro que sí hubo impacto negativo sobre la economía real del país, por el desplome del precio del azúcar vinculado a la crisis de Rusia y Brasil, la cual hizo caer de 9,5-10 centavos la libra a 6,50-7,00 centavos y en momentos por debajo de los cinco centavos.
Claro que a Cuba le afecta la especulación cambiaria, dijo, en la misma medida en que no puede acceder al dólar para el comercio y operaciones financieras, cuando utiliza otras monedas como el euro, el yen, a las cuales les es imposible cubrirse de riesgos cambiarios.
Enumeró entre los daños más evidentes, la caída del precio de exportaciones básicas cubanas como el níquel, el azúcar y los productos pesqueros, además de las bajas de las monedas cambiarias utilizadas para nuestras operaciones mercantiles y financieras.
La conclusión más importante, aseguró, es que el desarrollo de un país no puede transitar por canales especulativos (que la moneda se desplome o pierda toda su reserva), de ahí el empeño de Cuba de hacer avanzar su economía real, tratando de producir bienes y servicios y protegiéndose de las perturbaciones financieras que han golpeado tan fuerte a las demás economías de América Latina.
Al referirse a los efectos del bloqueo estadounidense, afirmó que no hay variación alguna en la postura del gobierno norteamericano respecto a Cuba, pues continúa persiguiendo a empresarios extranjeros que trabajan con la Isla, no accede a la venta de alimentos y de medicinas de forma libre y ya sus negativos efectos tienen un costo superior a los 800 millones de dólares en términos de impactos económicos no minimizables.
El bloqueo, puntualizó, no es un problema bilateral entre Cuba y Estados Unidos; afecta nuestras relaciones con todo el mundo y abarca en su hostigamiento a todo aquel que quiera invertir aquí.
Respecto a las operaciones con el euro en los intercambios internacionales señaló que para Cuba resultan ventajosas, debido a que la Isla no puede utilizar el dólar y, al margen del mercado cambiario, el euro es contrapartida de la moneda norteamericana.
Cuba ha dejado de ser un exportador de mercancías para convertirse en exportador de servicios, lo cual logra un superávit que ayuda a compensar la balanza comercial, expresó Rodríguez, quien agregó que en los últimos tres años el país logró créditos de 500 millones de dólares a mediano y largo plazos.
Las importaciones decrecen y aumentan las exportaciones, pero aún no se ha podido equilibrar la balanza comercial, aunque entre las señales positivas aparece también la renegociación de la deuda externa, el año pasado con Japón y algunos países europeos, Gran Bretaña el último.
Como novedad en las reformas económicas cubanas, el titular mencionó el proceso de perfeccionamiento empresarial para eliminar la ineficiencia y las pérdidas de las entidades, a partir de una mayor participación en la toma de decisiones por parte de las gerencias. Es una restructuración orientada a la competitividad del producto final, afirmó.