GRANMA, CUBA 150100 -NICANOR LEON COTAYO
Luego de que la titulada Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y sus aliados de Washington secuestraron en Miami al niño Elián González, en múltiples ocasiones la prensa y otros han mencionado el nombre de esa facción.
¿Qué es la FNCA? El tema ha sido abordado en otras ocasiones, pero resulta necesario retomarlo, aunque sea sintéticamente, en aras de entender mejor cómo es posible que los principales enemigos de Cuba puedan actuar de una forma tan escandalosamente vil.
La Fundación surgió en 1981 como un producto del gobierno ultraderechista de Ronald Reagan, quien le brindó una amplia asistencia y designó como su jefe a Jorge Mas Canosa, el cual, desde ese momento y hasta su muerte, la utilizó en beneficio de sus intereses empresariales y políticos.
En aquellos tiempos se nutrió de empresarios de origen cubano que tuvieron vínculos con la tiranía de Batista y después trabajaron para la CIA, con fortunas de no clara procedencia, a quienes impulsó el afán del Partido Republicano por ensanchar sus fuerzas en ese estado.
Tiene una estación de radio, caracterizada a lo largo de años por trasmisiones muy agresivas que en numerosas oportunidades han exhortado desde Miami a llevar a cabo desórdenes sociales, actos terroristas y otras actividades subversivas en Cuba.
Uno de los frentes que integran la agrupación es el llamado Comité de Acción Política, con sede en esa localidad, y su misión consiste en utilizar cualquier medio para recaudar dinero, que luego emplean en sus trajines de influencia en el Congreso.
Un ejemplo de ello fue expuesto el 3 de agosto de 1992, cuando el periódico The Wall Street Journal reveló que la FNCA había entregado grandes sumas de dinero a un representante por Nueva Jersey, Robert Torricelli, para que presentara iniciativas contra la Isla, en particular vinculadas al endurecimiento del bloqueo.
El 24 de noviembre de 1996, un periódico de Miami, El Nuevo Herald, informó que la Fundación actuó igual con el senador floridano Robert Graham, quien meses después incluyó una enmienda al proyecto de ley sobre gastos militares, que trató de presentar a Cuba como una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos.
A partir de 1983 la facción antes mencionada ha recibido cuantiosos fondos procedentes del National Endowment for Democracy, con sede en Washington, organismo ultraderechista vinculado a la CIA que se enmascara bajo el supuesto de trabajar por el desarrollo de la democracia en el mundo.
Comités del Congreso norteamericano le han asignado recursos financieros para que ejecute determinados proyectos, pero luego la jefatura ha movido una parte de ese dinero en beneficio de campañas políticas de legisladores de la Florida y otros estados.
También ha utilizado sus lazos con altas instancias del poder en Washington para vender favores a hombres de negocios de origen cubano que más tarde entregan miles de dólares a la organización que dice luchar por traer la democracia a nuestro país.
Como sus hombres han tenido una gran influencia en la vida política del condado (municipio) que ahora llaman Miami-Dade, la FNCA ha brindado protección a sus contribuyentes si, como establece la mafia, efectúan un sostenido aporte financiero a la "familia".
¿Qué significa lo anterior? Pues no tener dificultades con los gobiernos municipales que integran el condado, ni con los jueces, los fiscales o la policía, e incluso ni con otros grupos gangsteriles que forman parte del horizonte diario.
Todo el mundo sabe en el Congreso de Washington que la Fundación ha distribuido allí millones de dólares para asegurar la aprobación de enmiendas como la Torricelli y leyes como la Helms-Burton, enfiladas a recrudecer el bloqueo, o la salida al aire de una emisora radial que paga el gobierno y ella manipula.
-LA FNCA ES UNA PANDILLA TERRORISTA.
Así lo avaló uno de los suyos, Luis Posada Carriles, en su libro Los Caminos del Guerrero, publicado en agosto de 1994, donde elogia calurosamente a las personas que constituían la plana mayor de la Fundación y les agradece por la sostenida ayuda recibida de ellos.
De uno de los responsables de su brazo militar clandestino dijo: "...recibo la visita del doctor Alberto Hernández, próspero médico y patriota cubano con residencia en Miami. Alberto en varias ocasiones me ha demostrado su valor y amistad. Esta vez de nuevo está allí para apoyarme en mi difícil situación".
Después Posada Carriles coloca en un altar a los demás jerarcas de la FNCA cuando escribe en otro párrafo:
"Un grupo de Miami, gente muy calificada, entre las que están Jorge Mas, Feliciano Foyo, Pepe Hernández y otros, han hecho un "pull" para solventar mis necesidades económicas."
Hay otro terrorista que está muy agradecido a estos especímenes. Se trata de Orlando Bosch Avila, el cual en 1976, al igual que Posada Carriles, participó en la voladura de un avión civil cubano donde asesinaron a 73 personas, algunas de las cuales no rebasaban los 17 años de edad.
Esa masacre fue planeada en Caracas. La Fundación presionó y distribuyó dinero a manos llenas hasta lograr que un Tribunal venezolano lo absolviese, y después en Miami puso en juego toda su influencia para evitar que las autoridades federales lo sacaran de los Estados Unidos debido a su largo historial terrorista. Y lo evitó.
El 27 de noviembre de 1990, el periódico The New York Times criticó duramente a la FNCA por haber incorporado a su comisión de propaganda a los hermanos de origen cubano Guillermo e Ignacio Novo Sampol, quienes en Washington, el 21 de septiembre de 1976, tomaron parte en el asesinato de uno de los principales colaboradores del extinto presidente chileno Salvador Allende: Orlando Letelier.
Según el Times, aunque Jorge Mas Canosa había tratado de aclarar entonces que no estuvo relacionado con 17 amenazas a cubanos asentados en Miami, que favorecían el diálogo con la Isla, "sus palabras sonarían más auténticas", si su Fundación se negara a asociarse con elementos implicados en el "indignante acto de terror" que se perpetró contra Letelier, y en el que también pereció su secretaria de nacionalidad estadounidense, Ronny Morffit.
Todavía no era sabido entonces, que uno de los supuestos propagandistas antes mencionados, Guillermo Novo Sampol, participó en el asesinato de dos diplomáticos cubanos en Argentina, como reveló el ex general chileno, Manuel Contreras, quien fue Jefe de Inteligencia bajo el régimen fascista de Pinochet.
Esta facción nunca ha dejado de asociarse a elementos de esa calaña. Hay numerosos ejemplos. Baste resumirlos con los largos reportajes del New York Times donde se han puesto al desnudo las relaciones que se continuaron teniendo entre la extrema derecha de origen cubano y el terrorista Luis Posada Carriles.
Añádase a ello que el 16 de noviembre de 1997, el periódico The Miami Herald circuló los resultados de una investigación que realizó alrededor de un conjunto de sabotajes efectuados en establecimientos públicos de La Habana, y al final llegó a la conclusión de que "los hallazgos del Herald apoyan en gran medida la versión de la policía cubana..."
¿Cuál era la versión de Cuba comprobada por el Herald a lo largo de dos meses de indagaciones? Que la principal responsabilidad de esos actos vandálicos recaía sobre los jefes de la denominada Fundación Nacional Cubano Americana, quienes emplearon como intermediario a su protegido, Luis Posada Carriles, para contratar a los mercenarios salvadoreños que ejecutaron el plan terrorista.
Uno de los más recientes casos que involucraron a la FNCA con actividades de ese tipo se produjo en octubre de 1997, cuando miembros del Servicio de Guardacostas y de Aduanas de los Estados Unidos atraparon en aguas próximas a Puerto Rico a un grupo de hombres que se dirigían hacia el territorio venezolano para asesinar al Presidente Fidel Castro durante la VII Cumbre Iberoamericana.
El Nuevo Herald informó que, según el FBI, uno de los fusiles de alto calibre ocupados era propiedad del presidente de la Fundación, José Hernández, mientras que la embarcación utilizada pertenecía a otro directivo de esa agrupación, José Antonio Llama. The New York Times, por su lado, subrayó que todo el grupo detenido en Puerto Rico estaba integrado por hombres de la FNCA.
De nuevo las presiones y el dinero con que esa banda suele comprar a los comprables, y gracias a ello Hernández fue excluido del proceso judicial y el resto absuelto, en medio de un espectáculo que terminó con los terroristas abrazados públicamente con quienes les juzgaron, e incluso con una misa en la que participaron los terroristas y el Presidente del Tribunal.
En mayo de 1985, Reagan y sus hombres de la Fundación, como siempre en nombre de la lucha por la libertad de Cuba, inauguraron una estación gubernamental de radio, que se atrevieron a llamar Martí, para, según dijeron, permitir que el pueblo de la Isla estuviese realmente informado.
Diez años más tarde la propia Casa Blanca admitió que Mas Canosa había puesto esa empresa al servicio de sus intereses personales, y que al igual que en casi todos los órganos de difusión masiva de Miami, impuso allí un férreo ambiente de terror e intolerancia.
A mediados de julio de 1995 el diario The Washington Post reveló un informe de la Agencia de Información de los Estados Unidos (USIA), según el cual Mas Canosa sin tener potestad para ello se arrogó el derecho de otorgar o no el visto bueno al nombramiento del personal de la emisora.
La USIA también apuntaba que se había inmiscuido sistemáticamente en la dirección de la entidad y en todo lo relativo a su línea informativa, así como que ejecutó represalias contra empleados que se opusieron a su actuación, todo en función de asegurar que la emisora reflejara sus puntos de vista sobre Cuba.
Una de las líneas propagandísticas desarrolladas bajo esa influencia a través de la radio con más pasión fue la exhortación a abandonar la Isla de manera ilegal con la solemne promesa de que tales inmigrantes serían recibidos con todos los honores en las costas de la Florida.
La FNCA y sus principales jefes han sido mencionados muchas veces en escándalos por negocios sucios. En esto la familia Mas Canosa ha brillado con luces propias.
Tomemos un famoso robo de dinero público que tuvo lugar en el Ayuntamiento de Miami. Agencias cablegráficas lo sacaron a la superficie el 4 de octubre de 1996, elevaban su cuantía a 37 millones de dólares e identificaban como principal acusado a uno de los más importantes funcionarios del gobierno local, César Odio, un hombre de la Fundación muy vinculado al jefe de esta.
¿Cuál fue uno de los señalamientos contra Odio? Pues que no pudo explicar el destino de 100 automóviles nuevos y que se emitieron cheques de uso oficial, hasta por 4 500 dólares, a favor de personas y entidades que conformaban su círculo de amistades.
En el año 1998 se multiplicaron los escándalos por corrupción financiera y fraudes electorales en el condado de Miami-Dade, hechos que siempre han estado presentes en aquellos lares, pero que se hicieron notar más debido al creciente desprestigio de la FNCA y, por tanto, disminuir su tradicional influencia.
Durante ese período, para solo referir el caso más ruidoso, perdió su cargo de alcalde de Miami, Xavier Suárez, luego que, por fraudes comprobados más tarde, resultaron anuladas las elecciones de noviembre de 1997.
La Fundación recibió otro golpe cuando el alcalde del condado, Alex Penelas, acusó ante la televisión a la familia Mas Canosa de haber estafado millones de dólares al gobierno local.
Para avalar tan grave señalamiento, Penelas reveló, entre otras cosas, que luego de suscribir ambas partes un contrato valorado en 58 millones de dólares, vinculado a la reparación de calles, fueron duplicadas facturas y emitidos cheques para trabajos que nunca se realizaron.
Esta es, a manera de simple pincelada, la pandilla que secuestró en Miami al niño cubano Elián González, para de manera frívola colocarlo al servicio de su enlodada actuación, para desafiar a la Revolución que, según ellos, agonizaba en 1990, y por lo cual ordenaron entonces preparar las maletas para regresar.
Qué enorme contraste entre nosotros, gente muy claramente fieles a nuestra Patria, nuestra bandera y nuestra obra nacional, y aquellos que en Miami, sin ninguno de esos valores, al tratar de vengarse de un pueblo, se terminaron de suicidar política y moralmente.