CONDENAN A CADENA PERPETUA A UN "TRAFICANTE DE EMIGRANTES"
EL PAIS 2109999 /MAURICIO VICENT, La Habana
Las autoridades cubanas cumplieron ayer su promesa de mano dura y sanciones ejemplares para frenar el tráfico de emigrantes entre Cuba y EE UU. El primer juicio contra dos contrabandistas de origen cubano residentes en Miami realizado en la isla se ha saldado con una condena de cadena perpetua para Joel Dorta García y otra de 30 años de privación de libertad para David García Capote, ambos detenidos el 3 de julio en aguas cubanas tras zozobrar la lancha rápida en la que transportaban a 14 cubanos, uno de los cuales murió ahogado durante el naufragio.
El Tribunal Provincial de La Habana también condenó a 15 años de cárcel a Pedro Córdova González, un cubano residente en La Habana que ayudó a organizar el fallido intento de emigración ilegal.
Dorta y García Capote partieron de Miami el 3 de julio en una lancha rápida con el propósito de recoger a un grupo de 14 personas, algunos familiares de ambos, en un punto de la costa del Mariel, localidad situada a unos 50 kilómetros al oeste de La Habana. Los traficantes, que dijeron cobrar hasta 8.000 dólares por cada emigrante transportado, recogieron a los pasajeros en el punto acordado, pero la embarcación naufragó a pocas millas de la costa y sus ocupantes fueron rescatados por barcos guardacostas cubanos.
Durante el juicio, celebrado el 27 de agosto, la fiscal, Edelmira Pedríz, pidió la máxima sanción para Dorta, arguyendo que este tipo de delitos no sólo pone en riesgo la vida de personas sino que también atenta contra los acuerdos migratorios vigentes entre Cuba y EE UU.
-NUEVAS PENAS
Se trata de la primera vez que las autoridades cubanas juzgan en su país a traficantes de emigrantes de origen cubano residentes en Miami -hasta ahora la posición del Gobierno era que estos debían ser juzgados en EE UU para desalentar este tipo de contrabando-, y lo hacen aplicando las nuevas penas endurecidas aprobadas recientemente por el Parlamento cubano, que llegan hasta la cadena perpetua.
La sentencia del Tribunal Provincial de La Habana critica la actual política migratoria estadounidense, que permite a los balseros que logren pisar tierra quedarse en EE UU y deporta sólo a los que son interceptados en altamar. Esto, según La Habana, se convierte en un fuerte estímulo para los emigrantes ilegales y más aún para las redes de traficantes, que obtienen fabulosos beneficios por el contrabando de personas. En muchos casos los traficantes llevan a los emigrantes ilegales a un cayo y allí simulan que han llegado en una balsa rústica, por lo que son aceptados en EE UU.
En la actualidad, en la isla se encuentran detenidos más de 30 traficantes de emigrantes, la mayoría cubanos residentes en Miami. Cuba ha propuesto en diversas ocasiones que sean deportados a EE UU y juzgados allí.