Mortalidad infantil en 1999: 6.4

 

GRANMA, CUBA 040100 - JOSE A. DE LA OSA

Solo 20 países se sitúan por debajo de 6. Por primera vez una provincia muestra una tasa menor de 5: Villa Clara. Descienden también la mortalidad prescolar y escolar y la materna se mantiene por debajo de 3 por cuarto año consecutivo

UN HITO histórico para la Salud Pública, que nos sitúa entre los países con mortalidad infantil más baja del planeta, fue otro de los alentadores saldos dejados por 1999, al registrarse una tasa de ¡6,4! por mil nacidos vivos, la más baja alcanzada en toda la historia de Cuba.

Este indicador básico de salud, sustentado en rigurosas estadísticas, nos coloca entre los países con menos probabilidad de muerte de un niño desde el nacimiento hasta el primer año de vida, lo que constituye un signo inequívoco de la voluntad política de un país en Revolución enfrentado durante casi cuatro décadas a un feroz y criminal bloqueo.

La disminución en la tasa de mortalidad infantil (7,1 en 1998), con 150 675 nacimientos, se traduce no en una fría cifra matemática ni en destacados titulares de los medios de comunicación, sino sobre todo en la felicidad de miles de familias que literalmente disfrutan hoy de sus hijos por la meritoria y abnegada labor de médicos de la familia, ginecobstetras, neonatólogos, pediatras, intensivistas, personal de enfermería, y en general de los trabajadores de la Salud y la sociedad en su conjunto.

El número total de fallecimientos de menores de un año en 1999 fue de 966, contra 1 070 en 1998. ¡Ciento cuatro niños más salvados para el gran tesoro que es la vida! Solo en 1962 por afecciones diarreicas perecieron 3 000 menores de un año, como consecuencia de las deplorables condiciones sociales y sanitarias heredadas por la Revolución.

Una provincia, Villa Clara, registra por primera vez en el país una tasa por debajo de 5, y con menos de 6 se encuentran Sancti Spíritus, Matanzas y Granma. Según destacaron ayer los doctores Luis Córdova Vargas, viceministro de Asistencia Médica del MINSAP y Miriam Aliño, jefa del Programa Materno-Infantil, la provincia de Granma muestra "un excelente resultado" en el trabajo integral del Programa Materno-Infantil.

En el Estado Mundial de la Infancia 2000, que acaba de publicar la UNICEF, se consigna en su resumen regional (página 87) que los países industrializados en su conjunto tienen una mortalidad infantil de 6 por mil nacidos vivos, los que se encuentran en desarrollo 64, los países menos adelantados 107 y el mundo 59. La tasa de América Latina y el Caribe es de 32.

La de los Estados Unidos, según esa publicación, es de 7, pero un informe dado a conocer por agencias internacionales de prensa (de la AP trasmitido por la CNN digital) indica que "el porcentaje de mortalidad entre los bebés negros es inquietante. El año pasado la tasa de muerte entre los bebés negros fue de 14,1..."

Desde oriente hasta occidente, todas las provincias de nuestro país exhiben tasas por debajo de 8.

Este noble quehacer de la Salud Pública nos coloca en un escalón más alto. Solo 20 países en el mundo presentan una mortalidad más baja que Cuba.

 

-* LOS DIFICILES CAMINOS DEL EXITO

Es casi un lugar común decir -¿qué cubano no lo sabe?- que la madre y el niño reciben una priorizada atención en nuestro medio. El objetivo principal de la atención prenatal es lograr que ninguna mujer muera en su período gestacional y lograr un recién nacido vivo, de buen peso, y sin un daño que impida su desarrollo máximo en el transcurso de la vida.

Para el logro de una maternidad feliz la Salud Pública dispone de las consultas de riesgo preconcepcional, con el fin de ofrecer orientación oportuna (incluidos los consejos genéticos) ante la presencia de enfermedades que puedan repercutir de forma desfavorable si se producen en un momento inadecuado del proceso de una enfermedad.

La atención prenatal comienza con la "captación" precoz de la mujer, lo que se logra en un 95% de las gestantes antes de que cumplan las 14 semanas, en lo que desempeña un papel decisivo el médico y la enfermera de la familia, apoyados por las organizaciones políticas y de masas, con una destacada participación de la Federación de Mujeres Cubanas.

En la primera consulta se le practican no pocos pesquisajes de laboratorio (hemoglobina, grupo sanguíneo, factor Rh, glicemia) y para el diagnóstico del SIDA y otras enfermedades de trasmisión sexual, hepatitis B, así como para descartar si son portadoras o no de sicklemia, entre otros.

En general, las gestantes con embarazos de desarrollo normal tienen programadas ocho consultas prenatales en 40 semanas, y si el parto se les extiende hasta las 42, reciben 10 controles como mínimo. En cada una de estas consultas se establecen un número de acciones médicas encaminadas a garantizar la evolución normal del embarazo.

Se les realizan pruebas de alfafetoproteína y ultrasonido para el diagnóstico de anomalías congénitas, la inmunización o reactivación del toxoide tetánico, y, en ese esmerado cuidado, en el momento del parto se les toma a los niños una muestra de sangre del cordón umbilical para determinar la posible existencia de una alteración de la glándula tiroides (el hipotiroidismo que conduce al cretinismo) o si padece de hepatitis B.

También se toman muestras de sangre para la determinación de la existencia de fenilcetonuria, error metabólico hereditario que a menudo se asocia con deficiencia mental.

Desde el nacimiento, y durante el primer año de vida, los niños son inmunizados contra nueve enfermedades: tuberculosis, hepatitis B, infecciones meningocóccicas B y C, haemophilus influenzae, antipolio, y la difteria, tétanos y tos ferina. Al cumplir 18 meses completa el programa de vacunación contra 13 enfermedades (sarampión, rubéola, parotiditis y fiebre tifoidea para situaciones de riesgo).

Los desarrollos de los institutos de investigación del polo científico cubano (con avanzados equipos, y la producción de reactivos y vacunas) posibilita esta ciertamente envidiable protección a nuestra infancia.

A partir de las estrategias en torno al Hospital Amigo de la Madre y el Niño, e incluso los consultorios Amigos de la Niña, del Niño y de la Madre, más del 95 por ciento de las mujeres egresan de las maternidades lactando a sus hijos, y el pasado año un 80% ofreció lactancia exclusiva hasta los 4 meses, práctica considerada por los expertos como la primera y una de las más importantes vacunas que reciben los niños contra no pocas enfermedades.

Los hogares maternos, ubicados en todas las provincias del país, desempeñan un importante papel también en la disminución de las tasas de mortalidad infantil. Creados al triunfo de la Revolución para acercar a las maternidades a las gestantes que habitaban en sitios apartados, y donde ahora se ingresan a las mujeres con riesgos nutricionales para la prevención del nacimiento de niños con bajo peso al nacer. Estas instituciones reciben un sistemático apoyo de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños en el suministro de alimentos.

 

-* OTRAS NOTAS DE INTERES

Mil novecientos noventa y nueve cerró también con la más baja tasa de mortalidad del menor de 5 años, 8,3 por mil nacidos vivos, cuando se le compara con la alcanzada en 1998 que ascendió a 9,2.

También descendieron la mortalidad prescolar (niños de uno a cuatro años), que se redujo de 5,2 a 4,7 por 10 000 habitantes y la mortalidad escolar (de 5 a 14 años) a 3 por 100 000 habitantes.

La mortalidad materna se mantuvo por debajo de 3, como ha sucedido en los últimos cuatro años.

La principal causa de muerte en los niños de 1 a 14 años en nuestro país son los accidentes.