En los resultados de 1999 se aprecia una mejoría, ante todo, en los indicadores de eficiencia económica

GRANMA, CUBA 291299

Registra el país una evolución positiva a pesar de mantenerse e incluso incrementarse las tensiones financieras externas, unidas a la guerra económica de Estados Unidos contra Cuba. El crecimiento alcanzado -6,2%- más que duplica lo planificado. Para el año 2000 se proyecta crecer entre 4 y 4,5%

(Informe sobre los resultados económicos de 1999 y el Plan Económico y Social para el año 2000, presentado por el diputado José Luis Rodríguez, vicepresidente del Consejo de Ministros, en el IV período ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional).

El año que concluye se ha caracterizado por el sostenido trabajo de nuestro heroico pueblo, que con su probada capacidad de resistencia y contando con el abnegado esfuerzo de millones de compatriotas, ha sido capaz de crecerse ante las dificultades y avanzar en la gradual recuperación de la economía, alcanzando un 6,2% de crecimiento en el Producto Interno Bruto.

Este resultado nos revela las potencialidades existentes cuando se señaló que nuestras posibilidades de avanzar se encontraban por encima de un 2,5% al planificar el crecimiento de 1999.

Se confirma así nuevamente cuánto más puede hacerse con pocos recursos si se emplean adecuadamente en aras de nuestro desarrollo, aun en medio de la guerra económica que libra el gobierno norteamericano contra nuestro país, de una coyuntura internacional adversa y en medio de las limitaciones aún no superadas del período especial.

Diversos factores han influido en estos positivos resultados, pero sin duda se aprecia una mejoría, ante todo, en los indicadores que miden la eficiencia económica.

La productividad del trabajo se estima creció un 5,4%; la intensidad energética disminuyó un 5,4%; el rendimiento de las inversiones aumentó un 8,8% y el gasto en divisas por cada dólar de ingreso bruto se redujo un 2,8%.

La producción azucarera dejó de ser el único sector de la economía al margen del proceso de recuperación que se venía observando desde 1995. Si bien lo alcanzado se encuentra aún por debajo de lo requerido, se crece en 554 MT con relación a la zafra anterior, llegando a 3 783,3 MT con una eficiencia industrial superior y una rebaja del 22% en el costo por tonelada de azúcar crudo producida, considerando solo los indicadores más significativos.

Entre los factores que sustentan el crecimiento alcanzado también está presente el desempeño del sector energético, donde crece la extracción de petróleo crudo un 25%, y la de gas en 2,6 veces, lográndose generar como promedio el 41% de la electricidad con portadores energéticos nacionales.

 

-EL PETRÓLEO MANTIENE SU SOSTENIDO CRECIMIENTO.

Estos factores, unidos a condiciones climáticas más favorables con relación a 1998, el sostenido auge del turismo, así como la estabilidad financiera interna alcanzada, son elementos decisivos al evaluar los resultados económicos obtenidos en el presente año.

Por otro lado, la situación financiera externa continuó siendo el factor limitante fundamental para lograr una recuperación más acelerada de la economía cubana.

En este sentido, debe señalarse que si bien la economía en su conjunto ha mantenido una evolución positiva desde 1995, los ritmos de crecimiento alcanzados y el gradual aumento de la eficiencia económica no alcanzan a compensar aún los negativos impactos acumulados durante los primeros años del período especial, debido fundamentalmente al desempeño de la industria azucarera entre 1993 y 1998.

A lo anterior habría que añadir que a pesar de que actualmente se comienza a alcanzar un determinado volumen de créditos, se mantienen los obstáculos y las dificultades para su obtención, en medio del acrecentado bloqueo económico norteamericano y de una incierta coyuntura en la economía internacional, donde hemos sufrido precios reducidos para la mayoría de nuestras exportaciones y donde no han desaparecido los factores que pueden desencadenar una crisis de proporciones tales que afecten a toda la economía mundial.

Baste señalar que producto de la caída de los precios del azúcar entre 1998 y 1999, se registró una pérdida estimada en 265 millones de dólares en nuestros ingresos por exportaciones. Efectos igualmente nocivos ha tenido el incremento del precio de los combustibles. De tal modo, el precio promedio de un barril de petróleo pasó de 9,91 USD en diciembre de 1998 a 24,69 en noviembre de este año, para un incremento de 2,5 veces

Las inversiones siguen desempeñando un papel esencial para nuestro desarrollo y se estima crezcan un 9,4%. Entre ellas se destaca el propósito de concluir unas 4 300 habitaciones para el turismo internacional; las inversiones en la prospección y producción de petróleo; la modernización de varias centrales termoeléctricas; la continuación del programa de gasificación de la población de Ciudad de La Habana y Santiago de Cuba; el programa de inversiones en el campo de las telecomunicaciones, y los programas de remotorización en el transporte de diversos organismos.

 

-EL PLAN DE CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDAS DEBE ALCANZAR UNAS

24 500 terminadas por el Estado y las cooperativas, lo que representa alrededor del 90% de lo planificado, a las que se suman las que concluya la población, para totalizar unas 41.500. En este sentido, debe reconocerse el buen trabajo realizado en la provincia de Las Tunas, que sobrecumple sus planes con un programa de materiales para la construcción de viviendas, que ha potenciado las producciones locales, y que cuenta con una amplia participación de la población para su desarrollo.

Desde el punto de vista ramal, la producción industrial crece un 6%. De ello la rama azucarera aumenta un 21,2% y la industria no azucarera un 5,5%. De las 21 ramas no azucareras crecen 16.

 

-PRODUCCIONES QUE ALCANZAN CRECIMIENTOS NOTABLES

Entre las producciones más significativas que alcanzan crecimientos notables ya se mencionó la extracción de petróleo crudo y gas, la producción de azúcar, que crece un 17,2%; la de ventiladores, que aumenta un 22,9%; la de cerveza un 20,4% y la de ropa exterior un 14,7%. También pueden mencionarse con crecimientos importantes el aceite vegetal refinado, el yogur de soya, la pintura, los sacos multicapas, la ropa interior y las cocinas.

Por su parte, el sector agropecuario muestra un crecimiento del 15,1%. La agricultura cañera se estima crezca un 11,8% y la no cañera un 18,2%.

Entre las producciones más significativas que crecen se encuentran las viandas, 13,4%; hortalizas, 56,3%; frijoles, 29,2%; frutales, 64,7%; huevos, 17,9% y carne porcina en pie, 10,7%.

Muestran afectaciones, asociadas a factores climáticos negativos, la leche, cuya producción decrece un 7,0% y el arroz, que muestra un crecimiento por debajo de las expectativas.

Los niveles de producción alcanzados, si bien presentan una evolución positiva, se encuentran aún lejos de satisfacer las necesidades de la población.

En el sector del turismo se observa una evolución favorable, aunque por debajo de las cifras planificadas. El número de visitantes según estimados, se aspira llegue a una cifra en torno a un millón 650 mil, para un crecimiento del 16,5%, y los ingresos brutos deben crecer alrededor del 11%. También se estima un incremento en el ingreso medio por turista/día del 2,6%.

En lo referido al comercio exterior, se aprecia una caída en el valor de las exportaciones del 0,2%, en tanto que las importaciones crecen un 0,4%. Estas cifras reflejan, ante todo, un deterioro en la relación de términos de intercambio, que se calcula en un 18,3% en comparación con 1998.

Si fijamos nuestra atención en la caída de los precios del azúcar y en el incremento del precio de los combustibles, se identifican claramente las bases fundamentales de este deterioro.

En el proceso de sustitución de importaciones se aprecian avances en el ámbito de los energéticos, con el uso creciente del crudo nacional en sustitución del fuel importado. También hay un discreto incremento de la presencia de productos cubanos en los abastecimientos al turismo, que llegan a una proporción del 51%, en tanto que en las tiendas de recaudación de divisas (TRD) esta proporción es del 47%. En ambos casos las cifras son superiores a 1998.

 

-LOS INGRESOS DE LOS TRABAJADORES TAMBIÉN SE INCREMENTAN DURANTE 1999.

La política de empleo ha brindado un tratamiento especial a las provincias orientales, donde hasta septiembre de 1999 se habían creado 87 mil nuevos empleos. No obstante, lo alcanzado es insuficiente y resulta imprescindible hacer un mayor esfuerzo en este sentido.

Por su parte, el índice de desempleo se estima en un 6,0%, cifra inferior a la de 1998.

El salario medio se elevó de 211 pesos en 1998 a 223 pesos en 1999, para un incremento del 5,7%. En ello influyó el aumento de salarios a aproximadamente el 60% de los trabajadores de la esfera presupuestada, lo que significó erogaciones por más de 600 millones de pesos.

El total de trabajadores que cobran por sistemas asociados a los resultados finales en la producción y los servicios alcanza unos 781 mil.

Asimismo, los sistemas de estimulación en divisas, incluyendo tanto la entrega directa de pesos convertibles como la compra en tiendas, continuaron desarrollándose, cubriendo en 1999 un millón 79 600 trabajadores, cifra casi un 6% superior a la del año precedente, los cuales recibieron una estimulación por un valor de 52,3 MMUSD para un 18,9% de crecimiento.

Adicionalmente, por la vía del reforzamiento alimentario, módulos de higiene y ropa y calzado de trabajo se gastaron 146,5 MMUSD este año, frente a 128,9 MM en 1998 para un incremento del 13,7%.

Estos incrementos en los ingresos se llevan a cabo con una liquidez en manos de la población, medida en moneda nacional, que se calcula llegue al cierre de 1999 a 9 781 MMP, de ellos 4 446 en efectivo y 5 335 MMP en cuentas de ahorro. Esta cifra compara favorablemente con los 9 710 MMP con que cerró 1998, al representar sólo un 0,7% de incremento.

Refuerza la estabilidad monetaria el hecho de que no se registra en los estimados disponibles un aumento en el índice de precios al consumidor, y que por otro lado, se mantiene la tendencia al fortalecimiento del valor del peso cubano al no registrarse una variación en la tasa de cambio preponderante de pesos por USD, de 20 a lo largo de todo el año en Ciudad de La Habana y mantenerse un valor promedio aproximadamente similar de 21,1 para todo el país entre 1998 y 1999.

Adicionalmente cabe apuntar que el nivel de tenencia de divisas en la población se eleva en 1999 al 62,0%, frente al 56,3% en 1998, con la característica de que un nivel mayoritario de la misma la posee en pequeñas cantidades.

Con relación a las necesidades en el consumo de la población, en 1999 se muestran algunas mejorías, si bien los niveles alcanzados distan mucho de satisfacerlas.

 

-SE EXTENDERA PARTE DE LAS ENTREGAS SUPLEMENTARIAS DE ALIMENTOS HASTA AGOSTO DEL 2000 EN PROVINCIAS ORIENTALES

El consumo normado refleja un discreto incremento que se estima en un 6,5% y que se concreta básicamente durante el segundo semestre del año. Mejora la entrega de productos que tuvieron afectaciones en 1998, tales como el huevo, y se mantuvieron las entregas suplementarias de alimentos a las zonas del país que sufrieron más fuertemente las afectaciones climáticas del pasado año, extendiéndose parte de esas entregas hasta agosto del 2000, en el caso de las provincias orientales. No obstante, presentaron incumplimientos hasta noviembre las entregas de yogur de soya, las pastas alimenticias, la compota, el jabón y los artículos de canastilla. También estuvieron presentes dificultades que atrasaron la distribución del pescado y la pasta dental, entre otros productos.

En lo relativo al combustible doméstico, si bien las entregas de keroseno presentan una pequeña mejoría con relación a 1998, los niveles de entrega siguen estando muy por debajo de las necesidades de la población. Se avanza en el proceso de gasificación de Ciudad de La Habana, a razón de 50 mil núcleos anuales, y de Santiago de Cuba a un ritmo de 21 mil por año.

También se incrementan un 18,2% las ventas en la alimentación pública. Igualmente crecen un 35% las ventas totales en los mercados agropecuarios.

De tal modo, aumenta un 4,5% el consumo energético alimentario por habitante y crece un 5,5% el consumo proteico, alcanzando niveles de 2 369,0 kilocalorías y 59,4 gramos de proteína diaria respectivamente.

Por otro lado, se mantiene un alto nivel de venta en los mercados de artículos industriales y artesanías y se estima que las ventas en divisas a cubanos a través de las TRD y otros establecimientos aumenten más del 9%.

En el mejoramiento de la calidad de la vida durante 1999 cabe señalar también la reducción de un 25% de los días con cortes de electricidad (apagones); la instalación de unos 40 mil nuevos servicios telefónicos, con un nivel superior al 36% de digitalización en el país; el inicio de un proceso de modernización y ampliación de las transmisiones de radio y televisión, así como un aumento de la tirada de la prensa y la ampliación de las publicaciones periódicas juveniles.

 

-SE CONTINÚAN RESPALDANDO LOS PROGRAMAS PRIORIZADOS DE SALUD PÚBLICA.

Entre otros índices positivos se logra la reducción de los medicamentos en falta, de 266 en 1998 a 225 hasta noviembre de 1999.

Igualmente en la educación se logra un mejor nivel de aseguramiento para el curso 1999-2000.

Durante el presente año se continuó avanzando en medidas de ordenamiento económico y mejoramiento de la gestión estatal.

Se avanza en el proceso de perfeccionamiento empresarial y se puede constatar la seriedad con que se ha emprendido esta tarea. Se ha decidido que inicien este proceso 891 entidades; tienen el aval de contabilidad 195; se les ha aprobado el diagnóstico a 117 y se encuentran con el expediente presentado 21. Se han aprobado y están aplicando lo previsto en el Decreto Ley 187, hasta el momento, 5 entidades.

La producción de cerveza creció en más del 20 por ciento.

Hasta septiembre se registra una reducción de empresas con pérdidas, las que representan solo el 26% del total y tienden a decrecer.

Se fortalece el control interno y la contabilidad, ejecutándose en octubre, de conjunto entre la ANEC y el Ministerio de Finanzas y Precios, una comprobación de los sistemas de control interno a un grupo mayoritario de entidades, lo que arrojó un 14% de ellas con problemas, sobre las cuales se trabaja para erradicarlos.

Se introdujeron los depósitos a plazo fijo y los certificados de depósito para estimular el ahorro en moneda nacional.

Igualmente el sistema bancario nacional amplió su capacidad de otorgar créditos en divisas a corto plazo al sistema empresarial.

Finalmente, se adoptaron un conjunto de decisiones para incrementar los precios de acopio de productos agrícolas deficitarios, como parte de la política de precios aprobada con resultados alentadores.

En general, puede afirmarse que en 1999 el país registra una evolución positiva a pesar de mantenerse e incluso incrementarse las tensiones financieras externas, unidas a la guerra económica que libra Estados Unidos contra Cuba.

La situación que ha enfrentado la economía en 1999 y las perspectivas del próximo año, donde previsiblemente se mantendrán las limitaciones financieras externas, aconsejan continuar incrementando la eficiencia en el uso de los recursos disponibles, segurando al máximo posible la satisfacción de las necesidades básicas de alimentos y combustibles. Al propio tiempo, se deberán crear las condiciones mínimas para lograr los recursos financieros indispensables que se demandan.

 

-NIVELES DE CRECIMIENTO PROYECTADOS PARA EL AÑO 2000

Tomando en cuenta todo lo anterior y considerando la necesidad de actuar con la mayor responsabilidad y realismo al proyectar los niveles de actividad del año 2000, se ha previsto un crecimiento del Producto Interno Bruto de entre el 4,0 y el 4,5%, cifras que resultan inferiores al potencial del país, pero congruentes con la situación financiera descrita.

En términos de eficiencia económica, la productividad del trabajo deberá crecer un 3,5%; la intensidad energética se espera descienda un 1,4%; la efectividad de las inversiones deberá aumentar un 4,6%; y el índice de gastos en divisas por dólar de ingreso bruto generado se planifica disminuya en alrededor del 7,0%.

Los niveles de inversión se proyectan que crezcan aproximadamente un 9,0%, concentrándose en el turismo, el sector energético, el sector agropecuario y las producciones y servicios con destino al mercado interno en divisas.

La construcción de viviendas por parte del Estado y el sector cooperativo debe alcanzar unas 35 000, a las que se añaden alrededor de 15 000 realizadas por la población, para un total de 50 000.

Adicionalmente se programan unas 240 mil acciones de intervención urbanística, lo que representa un 21,2% más que en 1999.

El crecimiento industrial previsto se sitúa en el 4,5%. La industria azucarera debe crecer un 7,0%, alcanzando una zafra de 4,0 MMT de azúcar, en tanto que la industria no azucarera se espera crezca un 4,4%.

Entre las producciones industriales más significativas se planifica crecer hasta 2,6 millones de TM de petróleo crudo; 600 mil TM de gas natural y elevar en más de 2,6 veces la capacidad de refinación de petróleo. Igualmente, se aspira llegar a un 70% de generación de energía eléctrica sobre la base de la producción nacional de portadores energéticos a finales del próximo año.

Asimismo, se pronostican importantes crecimientos en las producciones de acero, pintura, neumáticos, cemento, cocinas, ventiladores, televisores, ropa exterior y calzado.

El sector agropecuario deberá crecer un 7,8%. De ello un 7,7% la agricultura cañera y un 8,0% la no cañera.

Se planifican importantes crecimientos que alcanzan un 28,8% en viandas; un 58,3% en arroz y un 27,1% en tabaco. Igualmente crecerá la producción de frijoles, carne de cerdo y huevos.

 

-POR SU PARTE, LAS CONSTRUCCIONES AUMENTARÁN UN 6,0%.

En el ámbito del comercio exterior, el valor de las exportaciones de bienes deberá aumentar un 22,3%, en buena medida asociado a la recuperación prevista en los precios del níquel. Las importaciones deben aumentar solo un 5,1%. Debe señalarse que tanto el ritmo de incremento de las exportaciones como de las importaciones, dependerá en alto grado de que se cumplan los pronósticos de precios del mercado mundial de que se dispone. Al propio tiempo, debe acelerarse el proceso de sustitución de importaciones con producciones nacionales.

El turismo continuará desempeñando un papel determinante en la economía y se propone crezca alrededor de un 20,0% en el número de visitantes, y un 15,0% en términos de ingresos brutos totales, con una significativa reducción en la relación entre gastos e ingresos brutos en divisas.

El próximo año continuará incrementándose el salario medio, producto de medidas que aseguren el crecimiento de la eficiencia económica y la retribución vinculada a los resultados de la producción y los servicios.

La liquidez monetaria en manos de la población se prevé mantenerla aproximadamente a los mismos niveles del presente año, o que crezca discretamente a cifras asimilables por el desarrollo que alcance la economía. Por su parte, el déficit fiscal se mantendrá en niveles en torno al 3% del Producto Interno Bruto.

En este contexto, deberán adoptarse medidas adicionales que propendan al fortalecimiento del poder de compra de la moneda nacional.

Para el año 2000 se considera el cumplimiento del consumo normado de la población con discretas mejorías en lo relativo al combustible doméstico, vinculadas al programa de refinación de crudo planificado.

Con relación al consumo de alimentos, se reitera la política de que los incrementos que puedan lograrse por encima de la cuota normada deberán provenir -como regla- del aumento de las producciones locales, sobre la base del autoabastecimiento territorial.

La circulación mercantil minorista contempla también incrementos en las ofertas estatales a precios diferenciados.

Finalmente, se garantiza el financiamiento indispensable para mantener y mejorar en la medida de lo posible los servicios que se brindan en el ámbito de la educación y la salud pública.

 

Compañeras y compañeros diputados:

Los resultados y las perspectivas que acabamos de exponer ante Uds. en apretada síntesis, no alcanzan a reflejar todo lo que ha sido capaz de lograr nuestro pueblo en el año en que conmemoramos el 40 aniversario del triunfo de la Revolución.

No se trata solamente siquiera de valorar lo que se ha logrado -que es mucho- a la luz de nuestras propias aspiraciones y exigencias.

Se trata de algo más.

Se trata de la demostración palpable del triunfo de las ideas revolucionarias y socialistas sobre un modelo de capitalismo neoliberal, que al menos en los últimos 15 años se ha presentado ante los ojos del mundo como la única alternativa posible, especialmente para América Latina, frente al supuesto fracaso de la Revolución Cubana.

Pasaron ya los años en que se nos pronosticaba una desaparición a plazo fijo. No existen ya los cuestionamientos sobre la capacidad de resistencia de nuestro pueblo, porque nuestra sola existencia, luego de casi 10 años de victorias frente a las incontables dificultades del período especial, han dejado huérfanos de argumentos a nuestros inquisidores.

Llegó la hora, ciertamente, de hacer una reflexión sobre lo que ha pasado en Cuba y su economía después de iniciada la fase de recuperación y dónde han quedado los que siguieron el derrotero neoliberal y globalizador.

Los hechos están a la vista. Hace sólo pocos días la CEPAL acaba de anunciar los resultados económicos de la región en 1999.

El Producto Interno Bruto no creció en América Latina; en Cuba crece un 6,2%.

En términos de Producto Interno Bruto por habitante, América Latina y el Caribe, sin contar a Cuba, decrece un 1,6%; Cuba -según datos de la propia CEPAL- crece un 5,6%, ocupando el primer lugar entre los países latinoamericanos.

En términos del crecimiento promedio anual entre 1995 y 1999, América Latina y el Caribe crece a una tasa media del 2,5%; Cuba crece al 4,0%. Pero en términos de Producto Interno Bruto por habitante, América Latina solo crece un 0,8% por año, mientras Cuba crece un 3,6%.

Todo este breve análisis se hace obviando que en América Latina y el Caribe ningún país está sometido a una guerra económica por Estados Unidos como sí lo está Cuba, y sin hacer consideraciones en el terreno social, donde se nos reconoce la primacía sin discusión posible, aún por nuestros enemigos.

Como ha señalado nuestro Comandante en Jefe, estamos inmersos en una gran batalla de ideas.

Ha sido un año de luchas y de victorias para las ideas de los revolucionarios cubanos en múltiples terrenos.

En nuestra economía se libra también esa batalla.

Luchemos entonces porque prevalezcan en las complejas condiciones en que debemos trabajar, las ideas más revolucionarias, las ideas socialistas, las ideas del Che y de Fidel.

Somos todos conscientes de que de nada valdrá la riqueza material que seamos capaces de crear, si junto a ella no nace el hombre capaz de hacer un uso justo y solidario de la misma.

Trabajemos con estas convicciones pues la victoria nos pertenece.